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11 febrero 2019

Los Darwin: una gran familia con muchas luces y algunas sombras

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Las luces: generaciones de científicos con título nobiliario 

El 12 de Febrero de 2019 se cumplen 210 años del nacimiento de Charles Darwin (1809-1886), dentro de una gran familia en la que él ha sido la figura más conocida, pero en la que además ha habido otras muchas “luces” y también algunas “sombras”.

Los padres de Darwin, Robert Darwin y Susanah Wedgwood, pertenecían a dos familias que habían experimentado un gran auge gracias al trabajo y la inteligencia de los dos abuelos de Darwin: Erasmus Darwin y Josiah Wedgwood. El primero era un gran doctor que además estaba interesado en la ciencia de forma teórica y la practicaba de forma experimental. De hecho, sus experimentos sobre el origen de la vida fueron una de las bases que citó y utilizó Mary Shelley en su novela sobre el intento del doctor Frankenstein para crear vida a partir de la materia muerta. Y asimismo publicó un libro con sus ideas sobre la evolución de las especies, que se puede considerar como una “precuela” de “El Origen de las Especies” de su nieto. Por su parte, Josiah Wedgwood aplicó ideas “científicas” al proceso de fabricación de la cerámica y creó una gran empresa que le rindió grandes beneficios. Y además estaba unido con el abuelo paterno de Darwin por, sobre todo, dos aspectos: su interés por la ciencia experimental-ambos pertenecieron a la llamada Sociedad Lunar en la que intelectuales e industriales se reunían para tratar temas científicos- y por su lucha contra la esclavitud. La amistad de ambos debió de propiciar enlaces matrimoniales entre las familias. En primer lugar el de los padres de Darwin. Posteriormente el propio Charles Darwin se casó con Emma Wedgwood, que era hija de un hermano de su madre, por lo que Darwin y su mujer eran primos hermanos. E incluso una hermana de Darwin se casó con un hermano de su mujer.

Erasmus Darwin c. 1792–1793, pintura al óleo de Joseph Wright of Derby, Derby Museum y Art Gallery / Imagen: wikimedia

En la generación de los padres de Darwin-es decir la segunda de la saga- destacaron con luz propia además de su padre (también un gran doctor y avispado inversionista del dinero de su mujer) y el padre de su mujer (que siguió con el auge de la cerámica), un medio tío médico y viajero que fue Sir. Y en la suya propia-la tercera generación de la familia- además de él, y sobre todo él, destacó uno de sus primos, Sir Francis Galton, quien con sus obras estableció el nacimiento de la Eugenesia como “ciencia”.

En las generaciones posteriores a Darwin, en la cuarta, de los 5 hijos varones de Darwin que llegaron a la edad adulta, excepto uno-el mayor- que fue banquero, los otros 4 destacaron en distintas ramas del saber (astronomía, matemáticas, fisiología de plantas, ingeniería…), lo que les hizo pertenecer a la máxima institución científica del país-y quizás del mundo en ese tiempo- la Royal Society y/o merecedores del título de Sir.

Dibujo de 1816 de Charles Darwin a los seis años con su hermana Catherine, por Ellen Sharples / Imagen: biologybiozine  

Y ya desde la quinta a la séptima y octava generaciones encontramos toda una pléyade de nietos, sobrinos, sobrinos nietos, biznietos etc. que han destacado en diversos aspectos que van desde militares y políticos hasta poetas, novelistas, cineastas, médicos… Entre todos ellos destaca el gran músico Ralph Vaughan Williams, que procedía por parte de madre tanto de los Darwin como de los Wedgwood. Compuso 9 sinfonías y otras numerosas obras entre las que destaca alguna como “La Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis” que ha servido, por ejemplo, al realizador español Gonzalo Suárez para ambientar mágicamente su gran película “Remando al Viento” sobre el origen del mito de Frankenstein. Por toda su gran obra este músico mereció el honor de ser enterrado en la abadía de Westminster como su ilustre tío abuelo Charles Darwin.

En definitiva, en la familia de Darwin y en las que con ellos emparentaron -los Wedgwood, sobre todo, pero también los Galton, los Fox, los Huxley, los Keynes, los Barlow…- se puede quizás justificar la aseveración de Francis Galton de que “el genio se hereda; la prueba es mi familia”. Para confirmarla totalmente sería necesario que cuando se conozcan los genes de la “inteligencia”, si es que alguna vez se conoce tal “cosa”, se llevaran a cabo estudios genéticos en la familia. Mientras tanto, lo que sí se puede asegurar es que para alcanzar el éxito que han logrado ha debido de ayudar el buen “ambiente” familiar: buenas posiciones económicas, educación, relaciones sociales, matrimonios convenientes etc.

Nora Barlow publicó una versión de La autobiografía de su abuelo Charles Darwin. La flor de Columbine Aquilegia “Nora Barlow” lleva su nombre. / Imagen: wikipedia

Naturalmente, las mujeres de la familia han debido de tener un gran papel en su éxito, aportando sus genes, y también sus buenas posiciones económicas y su dotes en la educación de sus numerosas proles. En especial habría que destacar la gran influencia e inspiración que sobre Darwin y su obra tuvo su mujer, Emma Darwin, y la que tuvo sobre sus no-convicciones religiosas la muerte prematura a los diez años en 1851, unos pocos años antes de la publicación de El Origen de las Especies de su hija Anne Darwin. En las últimas generaciones, gracias a la evolución social y a la democratización del acceso a la formación especializada más allá de las estrictas normas patriarcales de otras épocas, son numerosas las descendientes de la saga Darwin que han destacado y destacan en distintos campos de la ciencia o el arte. Así, una de sus descendientes, Nora Barlow, fue precisamente la editora de la Autobiografía de su abuelo Charles Darwin.

Las “sombras”: la eugenesia que no funcionó

En la familia Darwin “nació” además una teoría -la eugenesia, por parte de su primo F. Galton- que pretendía “mejorar” biológicamente la humanidad y luchar contra su supuesto deterioro genético. En principio dentro de este campo se propugnaban medidas de eugenesia positiva: por ejemplo, favorecer determinados matrimonios supuestamente “mejores” desde el punto de vista biológico, que era lo que presuntamente practicaba la familia Darwin. Asimismo, bajo el paraguas de la eugenesia también se defendía la utilización de otras medidas de “eugenesia negativa”, como desaconsejar ciertas uniones e incluso proponer la esterilización de los supuestamente inferiores genéticamente, lo que llevó después en algunos casos terribles a su eliminación física.

Charles Darwin siempre estuvo remiso a apoyar claramente estas ideas que en cierto modo se “vendían” como una extensión y aplicación a la humanidad de su teoría de evolución mediante selección natural. Pero, en cambio, varios de sus hijos sí fueron defensores de las mismas, llegando incluso a presidir en distintos momentos las Sociedades Eugenéticas que se establecieron para difundirlas y defender su puesta en práctica.

Por otro lado, aunque la impresión general de la familia es que ha sido muy floreciente, alguna rama presentó diversos problemas de salud. Concretamente, eso es lo que sucedió con Charles Darwin y su descendencia. Él mismo fue un enfermo crónico y algunos de sus 10 hijos no llegaron a la edad adulta y/o tuvieron diversas afecciones. Ya en su tiempo, el propio Darwin pensó que estos problemas podían estar relacionados con la consanguinidad de su matrimonio, y desde entonces se ha propuesto esta idea en diversas ocasiones, aunque también se ha hablado de distintas enfermedades -Chagas, Lyme- transmitidas por la picadura de insectos y contraídas en su viaje por Sudamérica.

 Annie Darwin, daughter of Charles and Emma Darwin. Daguerrotype taken in 1849.
Annie Darwin, hija de Charles y Emma Darwin. Daguerrotipo tomado en 1849 / English Heritage Photo Library

Ahora diversos estudios realizados en los últimos años (1) han puesto de manifiesto que, aunque la consanguinidad en la familia de Darwin no fue muy elevada, sí pudo tener consecuencias sobre la mortalidad, las enfermedades y sobre todo la fertilidad de sus hijos y de sus descendientes. Y en cuanto a las enfermedades que aquejaron al propio Charles Darwin, lo último que se ha defendido es que por sus síntomas tal vez heredó por vía materna vía los Wedgwood una mutación mitocondrial. Tal mutación estaría presente ya en su abuela materna y en su madre y en distintos tías y tíos maternos, así como en algunos de sus hermanos. La presunta mutación mitocondrial presente en Darwin no la habrían heredado sus hijos puesto que las mitocondrias no se transmiten por vía masculina; y su mujer, Emma, no sería portadora de tal mutación al no ser su madre una Wedgwood (2). De nuevo sería necesario efectuar estudios genéticos para confirmar esta hipótesis, para lo que al parecer al menos se dispone de pelos de su “icónica” barba.

En cuanto al en un tiempo floreciente negocio de los Wedgwood, tras una serie de avatares y cierres al final ha caído en manos de multinacionales, aunque persiste un museo y las diversas piezas se cotizan a altos precios entre coleccionistas.

Manuel Ruíz Rejón

BIBLIOGRAFÍA

  1. Berra, T.M. et al. 2010. Was the Darwin/Wedgwood dynasty adversely afffectd by consaguinity? BioSciences, 60:376-383; Alvarez, G. et al. 2015. Darwin was rigth: inbreeding depression on male fertility in the Darwin family. Biological Journal of the Linnean Society. 114:474-483.
  2. Hayman J.A. et al. 2017. The illnesses of Charles Darwin and his children: a lesson in consaguinity. Biological Journal of the Linnean Society. 121: 458-468.

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