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07 noviembre 2013

Recomendamos: Exorbitant Privilege

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Esta semana recomendamos Exorbitant Privilege: The Rise and Fall of the Dollar and the Future of the International Monetary System, por Barry Eichengreen

Los mejores atracos de la historia del cine tienen un elemento en común: el botín se cuantifica en dólares. Independientemente de la época o el continente en el que ocurra, el maletín contiene siempre los mismos billetes de color verde ¿Un descuido costumbrista del cine norteamericano? Mucho más que eso. Herencia de la Segunda Guerra Mundial, el “privilegio exorbitante” del que goza el dólar en la esfera financiera internacional es una realidad que el economista norteamericano Barry Eichengreen cuestiona y expone hábilmente en su último libro.

Todavía hoy, la economía norteamericana conserva el privilegio de controlar la moneda que rige la mayoría de las transacciones internacionales, participe o no en ellas. En los años 50, cuando Estados Unidos constituía la fuente de inversión mayoritaria en todo el mundo (casi un 85%), tenía más sentido que ostentase la hegemonía financiera internacional, aunque desde Francia ya denunciasen que se trataba de un “privilegio exorbitante”, término acuñado por el entonces ministro francés de finanzas Valery Giscard D’Estaing.

La globalización y la multipolaridad del siglo XXI no han logrado arrebatarle a Estados Unidos la hegemonía financiera: su moneda es la moneda de todos los mercados de materias primas; el petróleo se cotiza en dólares; los bancos centrales tienen más de la mitad de sus reservas en esa misma divisa, ¿qué ventaja obtiene Estados Unidos de esta situación?: la posibilidad de invertir más dinero del que produce, gracias al diferencial entre los tipos de interés que paga por su deuda.

Sin embargo, la actual crisis financiera mundial, nacida y criada en los Estados Unidos, ha puesto el foco de atención en ese privilegio que las circunstancias han desvelado “más exorbitante que nunca”: ¿es necesario reemplazar al dólar como moneda mundial? ¿Estamos ante el surgimiento de un mercado financiero multipolar?

Entre los posibles candidatos, el problema es que no hay ningún rival lo suficientemente fuerte para destronarlo: el Euro es una moneda “sin estado”, con poderes fiscales o financieros limitados y poca capacidad de reacción, debido al sistema de toma de decisiones de la UE. Los Derechos Especiales de Giro (DEGs, activo de reserva internacional creado por el FMI) no se pueden utilizar para intervenir en los mercados privados y, además, el FMI debería asemejarse más a un banco central, pudiendo proporcionar liquidez en caso de urgencia. ¿Es la solución un sustituto chino? Al contrario que el Euro, el Renminbi chino es una moneda con “demasiado estado”. El control gubernamental del sistema financiero chino limita su uso internacional. El mercado financiero líquido debería estar completamente liberalizado.

En estas circunstancias, ¿asistiremos algún día al crack del dólar?, ¿qué ocurriría entonces? En el futuro financiero que dibuja Eichengreen, el panorama no es tan desolador. La dirección de la economía mundial es cada vez más multipolar, por lo que contaríamos con diversas monedas internacionales, cada una con su región de influencia. ¿Desestima este economista un colapso repentino del dólar? Lo que sí deja claro es la paradoja de la hegemonía de esta divisa como moneda internacional: su suerte no depende de la acción de sus rivales económicos o geopolíticos, sino de la capacidad de los Estados Unidos para gestionar su propia economía.

 

Dory Gascueña para OpenMind

@dorygascu

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