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21 mayo 2021

5 alternativas para un planeta sin pl√°stico

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Cada a√Īo se producen en el mundo unos 300 millones de toneladas de pl√°stico, y se vierten a los oc√©anos 8 millones de toneladas. La producci√≥n mundial de pl√°stico se ha incrementado un 500% desde 1980, y estos materiales representan entre el 80 y el 90% de la poluci√≥n oce√°nica. Pero la mayor parte se queda en tierra, y es en los pa√≠ses en desarrollo, con peores sistemas de saneamiento y reciclaje, donde el problema de la poluci√≥n pl√°stica cobra una especial trascendencia. De hecho, son los pa√≠ses en desarrollo y emergentes los principales responsables de la poluci√≥n¬†pl√°stica: de los 20 pa√≠ses m√°s contaminantes solo el vig√©simo es una naci√≥n occidental desarrollada, Estados Unidos.

5 alternativas para un planeta sin pl√°stico
Crédito: Marcello Casal Jr./Agência Brasil

¬ŅEs posible concebir un futuro sin pl√°stico? Algunos auguran que el futuro agotamiento de los combustibles f√≥siles obligar√° a ello, por lo que ser√° necesario desarrollar materiales sustitutivos. Pero incluso en este caso, el fin del pl√°stico no supondr√≠a su desaparici√≥n de la Tierra, debido a la lent√≠sima degradaci√≥n de estos pol√≠meros, por lo que ser√≠a necesario tambi√©n abordar medidas de descontaminaci√≥n. Este es el panorama de los esfuerzos hacia el objetivo de lograr un planeta sin pl√°stico.

Vivir sin pl√°stico

Algunas campa√Īas medi√°ticas y blogs, como MyPlasticFreeLife.com o LifeWithoutPlastic.com, o libros como Living Without Plastic de Brigette Allen y Christine Wong (Artisan, 2020), ofrecen pistas y consejos para reducir al m√°ximo el consumo de estos materiales y llevar un seguimiento de la huella personal de pl√°stico. Los intentos de vivir sin pl√°stico se basan mayoritariamente en elegir opciones de compra que se ci√Īen al uso de materiales tradicionales, como el cristal, el papel, el metal, la cer√°mica o la piedra¬†y comprar alimentos a granel en lugar de envasados.

Pero no es sencillo; las resinas sint√©ticas est√°n presentes, de un modo u otro, en la mayor parte de lo que compramos, consumimos y descartamos. La raz√≥n es que el petr√≥leo permite obtener pol√≠meros con una enorme versatilidad y propiedades muy diversas, y hacer el viaje inverso hacia los materiales de origen natural no parece una soluci√≥n universal. Vigilar y reducir el uso de pl√°sticos es la misi√≥n de organizaciones como Plastic Disclosure Project . Esta basa sus objetivos en su lema de las cuatro ‚ÄúR‚ÄĚ: rehusar, reducir, reutilizar y reciclar..

¬ŅProhibir el pl√°stico?

Más allá de las iniciativas personales o no gubernamentales, las autoridades de numerosos países han decidido tomar medidas legales para recortar el consumo de plásticos. En 1990, la isla de Nantucket se convirtió en el primer lugar de EE.UU. en prohibir las bolsas de un solo uso. Otras ciudades y condados se adhirieron después al veto. Bangladés fue el primer país en instaurar esta prohibición en 2002, y en agosto de 2014 California fue el primer estado de EEUU en aprobar una legislación similar. En China, la decisión de que los comercios cobraran a los consumidores por las bolsas desechables, introducida en 2008, consiguió reducir la cantidad de este tipo de plástico en un 50%; el país asiático ahora se encuentra en proceso de eliminarlas. Algunos países en desarrollo han ilegalizado las bolsas de plástico, aunque la ejecución de estas medidas a veces resulta problemática. Al menos 90 países ya han impuesto prohibiciones a los plásticos de un solo uso, y un total de 170 países se han comprometido a reducir significativamente el uso de plásticos para 2030.

La Uni√≥n Europea a√ļn no ha implantado una prohibici√≥n general, pero en 2015 acord√≥ imponer a los estados miembros la obligaci√≥n de reducir en un 80% el uso de las bolsas m√°s ligeras en el siguiente decenio ‚Äďpasar de las m√°s de 170 bolsas que utilizaba cada europeo al a√Īo a solo 40 en 2025‚Äď o bien gravar su uso desde 2018. Algunos pa√≠ses se adelantaron: Italia fue pionera en eliminar las bolsas no biodegradables en 2011, mientras que Francia prohibi√≥ las bolsas de un solo uso en 2016. Desde julio de 2021, la UE elimina ciertos pl√°sticos de un solo uso, como cubiertos, platos, vasos, envases de comida, bastoncillos, pajitas de bebida o palos de globos.

Pl√°sticos biodegradables y biopl√°sticos

El primer paso en el intento de reducir la huella de plástico del ser humano es producir polímeros biodegradables mediante el uso de aditivos. Sin embargo, esto no logra resolver el problema de su origen petroquímico, lo que sigue implicando el uso de una fuente no renovable. Por tanto, el siguiente paso es obtener materiales sustitutivos que no dependan del petróleo.

Cubiertos hechos de un material biodegradable, de almidón y poliéster / Crédito: Scott Bauer

Se est√°n logrando avances notables en la fabricaci√≥n de biopl√°sticos a base de materiales como el almid√≥n o la celulosa. Un ejemplo es el √°cido polil√°ctico, un biopl√°stico parecido al poliestireno producido a partir del mismo compuesto que provoca las caries dentales. Pero es preciso se√Īalar que no todos los biopl√°sticos son biodegradables. El polietileno, el pl√°stico de las bolsas, tiene una versi√≥n biol√≥gica obtenida a partir de cultivos fermentados, pero al igual que el derivado del petr√≥leo, no es biodegradable.

Entre los nuevos plásticos de base biológica y fácil degradación, los científicos trabajan en la producción de plásticos a partir de residuos vegetales comestibles, como el perejil, los tallos de espinacas y las cáscaras de arroz o cacao. La ventaja del método es que permite obtener una amplia gama de bioplásticos de celulosa, desde los más rígidos hasta los blandos y extensibles.

Pese a todo, numerosos expertos advierten de que los biopl√°sticos no son la panacea: la producci√≥n de materiales de un solo uso contin√ļa exigiendo un consumo intensivo de recursos, agua y tierras, adem√°s de que la degradaci√≥n de estos materiales no es tan sencilla ni inmediata como podr√≠a creerse, por lo que gran parte de √©l acaba en los vertederos o los oc√©anos. Lo deseable, insisten, es cambiar nuestros h√°bitos y abandonar la pr√°ctica de utilizar materiales de usar y tirar.

Microbios y orugas que comen pl√°stico

Incluso en una situaci√≥n ideal, con los pl√°sticos petroqu√≠micos limitados a los usos en los que no existe otra opci√≥n y siempre en aplicaciones duraderas; con todos los usos desechables reducidos al m√≠nimo y cubiertos por biopl√°sticos biodegradables; y con un reciclaje extensivo… Aun as√≠ quedar√≠an millones de toneladas de basura pl√°stica que eliminar. Preocupa especialmente c√≥mo estos materiales van fragment√°ndose con el tiempo hasta producir micropl√°sticos que contaminan pr√°cticamente todos los h√°bitats terrestres.

¬ŅQu√© hacer con esta basura pl√°stica? Casi todos los ojos est√°n puestos en la biotecnolog√≠a, el uso de microorganismos capaces de degradar pl√°sticos. Existen bacterias, como los microbios del suelo del g√©nero Pseudomonas, e incluso hongos como los que crecen en la madera, que pueden digerir pl√°sticos de forma natural. El inconveniente es que la biodegradaci√≥n de pl√°sticos por este medio suele requerir condiciones especiales, como temperaturas altas o luz ultravioleta.

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Ideonella sakaiensis en microscopia SEM y coloreada. Crédito: Shosuke Yoshida et al.

En los √ļltimos a√Īos se han descubierto nuevos microbios degradadores de pl√°stico: en una planta de reciclaje de botellas, cient√≠ficos japoneses hallaron una bacteria a la que llamaron Ideonella sakaiensis y que consume PET, el material m√°s com√ļn en estos recipientes. En el Mediterr√°neo, investigadores griegos han hallado microbios naturales que consumen polietileno y poliestireno en las aguas marinas con eficacia similar a otros modificados gen√©ticamente. En otros lugares se han encontrado tambi√©n distintos microorganismos devoradores de pl√°sticos, y la ingenier√≠a gen√©tica avanza para potenciar estas capacidades naturales de los microbios.¬†

No solo los microorganismos pueden ayudarnos en la tarea de destruir la basura plástica. En 2014 investigadores chinos observaron que la oruga de un tipo particular de polilla suele alimentarse de envases de comida. Al examinar su tubo digestivo, hallaron allí dos clases de bacterias que degradan el polietileno sin necesidad de otros tratamientos. Otros científicos han descrito capacidades semejantes en otras orugas. Sin embargo, algunos expertos cuestionan que el uso de organismos ofrezca una solución práctica y en un plazo razonable a la contaminación plástica.

Reciclaje químico

En los países desarrollados, los esfuerzos se centran en aumentar las tasas de reciclaje de los plásticos. Sin embargo, los expertos advierten que el reciclaje no es necesariamente una solución final: al contrario de lo que sucede con los envases de cristal, los de plástico no se emplean para fabricar otros similares, sino objetos muy diferentes que pueden acabar en los vertederos. Incluso los usos permanentes, como la construcción de carreteras con residuos plásticos, pueden también generar microplásticos contaminantes.

Una corriente en auge explota una alternativa interesante: dado que el pl√°stico se produce a partir del petr√≥leo, ¬Ņpor qu√© no convertirlo de vuelta en combustible? A diferencia del reciclaje mec√°nico que ya conocemos, consistente en separar los tipos de pl√°stico, molerlos y fundirlos para crear nuevos productos, el llamado reciclaje qu√≠mico se basa en romper las largas cadenas de los pol√≠meros en unidades m√°s peque√Īas. Los dos m√©todos m√°s utilizados son la gasificaci√≥n, que produce un gas del que puede obtenerse di√©sel o queroseno, y la pir√≥lisis, que genera una mezcla similar al petr√≥leo crudo. Las investigaciones actuales se centran en optimizar los procesos para obtener el m√°ximo de combustible minimizando el consumo de recursos, la energ√≠a necesaria y el coste. Sin embargo y aunque se trata de una opci√≥n interesante de cara a la econom√≠a circular, a√ļn se discute cu√°l ser√° el impacto de estas soluciones en t√©rminos de huella de carbono.

Para terminar…

Javier Yanes para Ventana al Conocimiento

@yanes68

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