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22 abril 2015

5 alternativas para un planeta sin pl√°stico

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El pasado febrero, un estudio publicado en la revista Science estimaba que en 2010 se vertieron entre 4,8 y 12,7 millones de toneladas de basura pl√°stica a los oc√©anos del mundo. La cifra asusta, pero es solo una peque√Īa parte de los 275 millones de toneladas que ese a√Īo se generaron en 192 pa√≠ses costeros. La producci√≥n mundial de pl√°stico se ha incrementado un 500% desde 1980, y estos materiales representan entre el 80 y el 90% de la poluci√≥n oce√°nica. Pero la mayor parte se queda en tierra, y es en los pa√≠ses en desarrollo, con peores sistemas de saneamiento y reciclaje, donde el problema de la poluci√≥n pl√°stica cobra una especial trascendencia. De hecho, son los pa√≠ses en desarrollo y emergentes los principales responsables de la poluci√≥n pl√°stica: seg√ļn el estudio de Science, de los 20 pa√≠ses m√°s contaminantes solo el vig√©simo es una naci√≥n occidental desarrollada, Estados Unidos.

5 alternativas para un planeta sin pl√°stico
Crédito: Marcello Casal Jr./Agência Brasil

¬ŅEs posible concebir un futuro sin pl√°stico? Algunos auguran que el futuro agotamiento de los combustibles f√≥siles obligar√° a ello, por lo que ser√° necesario desarrollar materiales sustitutivos. Pero incluso en este caso, el fin del pl√°stico no supondr√≠a su desaparici√≥n de la Tierra, debido a la lent√≠sima degradaci√≥n de estos pol√≠meros, por lo que ser√≠a necesario tambi√©n abordar medidas de descontaminaci√≥n. Este es el panorama de los esfuerzos hacia el objetivo de lograr un planeta sin pl√°stico.

Vivir sin pl√°stico

Algunas campa√Īas medi√°ticas y blogs, como MyPlasticFreeLife.com, ofrecen pistas y consejos para reducir al m√°ximo el consumo de estos materiales y llevar un seguimiento de la huella personal de pl√°stico. Los intentos de vivir sin pl√°stico se basan mayoritariamente en elegir opciones de compra que se ci√Īen al uso de materiales tradicionales, como el cristal, el papel, el metal, la cer√°mica o la piedra.

Pero no es sencillo; las resinas sint√©ticas est√°n presentes, de un modo u otro, en la mayor parte de lo que compramos, consumimos y descartamos. La raz√≥n es que el petr√≥leo permite obtener pol√≠meros con una enorme versatilidad y propiedades muy diversas, y hacer el viaje inverso hacia los materiales de origen natural no parece una soluci√≥n universal. Adem√°s, la vida sin pl√°stico es m√°s cara. Vigilar y reducir el uso de pl√°sticos es la misi√≥n de organizaciones como Plastic Disclosure Project y Plastic Pollution Coalition. Esta √ļltima basa sus objetivos en su lema de las cuatro ‚ÄúR‚ÄĚ: rehusar, reducir, reutilizar y reciclar.

¬ŅProhibir el pl√°stico?

Más allá de las iniciativas personales o no gubernamentales, las autoridades de algunos países han decidido tomar medidas legales para recortar el consumo de plásticos. En 1990, la isla de Nantucket se convirtió en el primer lugar de EE.UU. en prohibir las bolsas de un solo uso. Otras ciudades y condados se adhirieron después al veto, y el pasado agosto California fue el primer estado en aprobar una legislación similar. En China, la decisión de que los comercios cobraran a los consumidores por las bolsas desechables, introducida en 2008, consiguió reducir la cantidad de este tipo de plástico en un 50%. Algunos países en desarrollo han ilegalizado las bolsas de plástico, aunque la ejecución de estas medidas a veces resulta problemática.

La Uni√≥n Europea a√ļn no ha implantado una prohibici√≥n general, pero ha acordado imponer a los estados miembros la obligaci√≥n de reducir en un 80% el uso de las bolsas m√°s ligeras en el pr√≥ximo decenio ‚Äďpasar de las m√°s de 170 bolsas que utiliza cada europeo al a√Īo a solo 40 en 2025‚Äď o bien gravar su uso desde 2018. Algunos pa√≠ses ya se han adelantado: Italia fue pionera en eliminar las bolsas no biodegradables en 2011, mientras que Francia aprob√≥ el pasado a√Īo una ley que prohibir√° las bolsas de un solo uso en 2016.

Pl√°sticos biodegradables y biopl√°sticos

El primer paso en el intento de reducir la huella de plástico del ser humano es producir polímeros biodegradables mediante el uso de aditivos. Sin embargo, esto no logra resolver el problema de su origen petroquímico, lo que sigue implicando el uso de una fuente no renovable. Por tanto, el siguiente paso es obtener materiales sustitutivos que no dependan del petróleo.

Cubiertos hechos de un material biodegradable, de almidón y poliéster / Crédito: Scott Bauer

Se est√°n logrando avances notables en la fabricaci√≥n de biopl√°sticos a base de materiales como el almid√≥n o la celulosa. Un ejemplo es el √°cido polil√°ctico, un biopl√°stico parecido al poliestireno producido a partir del mismo compuesto que provoca las caries dentales. Pero es preciso se√Īalar que no todos los biopl√°sticos son biodegradables. El polietileno, el pl√°stico de las bolsas, tiene una versi√≥n biol√≥gica obtenida a partir de cultivos fermentados, pero al igual que el derivado del petr√≥leo, no es biodegradable.

Entre los investigadores que experimentan con nuevos pl√°sticos de base biol√≥gica y f√°cil degradaci√≥n se encuentra un equipo del Instituto Italiano de Tecnolog√≠a en G√©nova, dirigido por Ilker Bayer y Athanassia Athanassiou. Estos cient√≠ficos trabajan en la producci√≥n de pl√°sticos a partir de residuos vegetales comestibles, como el perejil, los tallos de espinacas y las c√°scaras de arroz o cacao. La ventaja del m√©todo es que permite obtener una amplia gama de biopl√°sticos de celulosa, desde los m√°s r√≠gidos hasta los blandos y extensibles. ‚ÄúLa comparaci√≥n de sus propiedades mec√°nicas con las de varios pol√≠meros sint√©ticos basados en el petr√≥leo indica que estos biopl√°sticos tienen propiedades mec√°nicas equivalentes a las de los no degradables‚ÄĚ, escrib√≠an los cient√≠ficos en un estudio publicado el pasado a√Īo.

Microbios que comen pl√°stico

Incluso en una situaci√≥n ideal, con los pl√°sticos petroqu√≠micos limitados a los usos en los que no existe otra opci√≥n y siempre en aplicaciones duraderas; con todos los usos desechables cubiertos por biopl√°sticos biodegradables; y con un reciclaje extensivo… Aun as√≠ quedar√≠an millones de toneladas de basura pl√°stica que eliminar. ¬ŅQu√© hacer con ellas? Casi todos los ojos est√°n puestos en la biotecnolog√≠a, el uso de microorganismos capaces de degradar pl√°sticos. Existen bacterias, como los microbios del suelo del g√©nero Pseudomonas, e incluso hongos como los que crecen en la madera, que pueden digerir pl√°sticos de forma natural. El inconveniente es que la biodegradaci√≥n de pl√°sticos por este medio suele requerir condiciones especiales, como temperaturas altas o luz ultravioleta.

Recientemente, un equipo de investigadores de la Universidad Beihang de Pek√≠n (China) ha encontrado una v√≠a que evita la necesidad de aplicar condiciones de laboratorio. Los cient√≠ficos observaron que la oruga de un tipo particular de polilla suele alimentarse de envases de comida. Al examinar su tubo digestivo, hallaron all√≠ dos clases de bacterias que degradan el polietileno sin necesidad de otros tratamientos. Seg√ļn los investigadores, se trata de ‚Äúpruebas prometedoras para la degradaci√≥n del polietileno en el medio ambiente‚ÄĚ.

Reciclar hacia atr√°s

En los países desarrollados, los esfuerzos se centran en aumentar las tasas de reciclaje de los plásticos. Sin embargo, los expertos advierten que el reciclaje no es una panacea: al contrario de lo que sucede con los envases de vidrio, los de plástico no se emplean para fabricar otros similares, sino objetos muy diferentes que pueden acabar en los vertederos.

Una alternativa interesante llega desde India. Dado que el pl√°stico se produce a partir del petr√≥leo, ¬Ņpor qu√© no convertirlo de vuelta en un combustible l√≠quido? El m√©todo dise√Īado por el qu√≠mico Achyut Kumar Panda, de la Universidad Centuri√≥n de Tecnolog√≠a y Gesti√≥n en Odisha, y el ingeniero qu√≠mico Raghubansh Kumar Singh, del Instituto Nacional de Tecnolog√≠a en Orissa, utiliza un calentamiento a 450 grados centr√≠grados en presencia de un catalizador para convertir el polietileno de las bolsas en un combustible l√≠quido similar a la gasolina, el queroseno y el carburante di√©sel. Por cada kilo de pl√°stico se producen 700 gramos de combustible. En su estudio, los investigadores subrayan que el procedimiento ayudar√≠a a ‚Äúreducir el problema de los residuos‚ÄĚ, lo que ser√≠a especialmente interesante en los pa√≠ses en desarrollo.

Para terminar…

Javier Yanes para Ventana al Conocimiento

@yanes68

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