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22 marzo 2019

Los datos: la palanca para impulsar la innovación en la UE

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Si hacemos un particular #10yearschallenge sobre la evolución de los mercados de valores entre 2008 y 2018 se hace patente que, en el ranking global de corporaciones por capitalización bursátil, las empresas petrolíferas -que encabezaron durante décadas las clasificaciones de los parqués- han sido desbancadas por las denominadas nativas digitales. Un síntoma más de la apuesta que hace la nueva economía por las compañías con las mejores capacidades para procesar los datos como materia prima y transformarlos en información útil y accionable.

Fuente: Financial Times Global 500, Wikipedia.

La carrera por los datos: materia prima para generar servicios

Estamos ante una carrera por materializar la ventaja competitiva que supone contar con la atención de millones de clientes y aprender del uso que hacen de servicios de todo tipo. Esto permite reaccionar rápidamente ante la demanda y poder prestar a los usuarios de servicios digitales una asistencia útil, personalizada y distintiva. La fuente de ingresos puede seguir un modelo de suscripción, o puede basarse en el marketing, pero independientemente de esto la construcción de servicios se basa en los datos. En esta carrera las corporaciones han empezado por trabajar sobre las fuentes de información que tenían más a mano: las interacciones de sus propios clientes. Sin embargo la visión que así se logra es parcial, y existen oportunidades para el conjunto de la sociedad cuando se rompen las barreras entre entidades por un lado, y entre entidades y gobiernos por otro, siempre contando, por supuesto, con el conocimiento y consentimiento de quienes, como individuos, generamos esa huella digital con nuestra actividad cotidiana, si el modelo se basa en datos personales.

En el marco de la Unión Europea se lleva tiempo reflexionando y legislando sobre ello. La iniciativa Building a European Data Economy, junto con el reglamento que regula la libre circulación de datos no personales, pero también las novedades legislativas en materia de privacidad (GDPR), son reflejo de esta preocupación por fomentar la innovación y libre circulación de datos por un lado, mientras se otorgan las máximas garantías a los ciudadanos sobre su información personal, que ha de permanecer bajo su control.

La iniciativa Building a European Data Economy pretende desarrollar una economía europea de datos como parte de un mercado único digital. / Imagen: pixabay

Pero para que los datos se conviertan de verdad en esta palanca que fomente la innovación y cuyos beneficios reviertan en el conjunto de la sociedad, deberemos comprender y resolver los siguientes factores:

1. Fuentes dispersas y estancas. Como usuarios de servicios digitales (de transporte, financieros, de telecomunicaciones, informativos o de ocio) dejamos una huella digital diferente en cada servicio que utilizamos. Estas huellas, que son diferentes caras de un mismo poliedro, en ocasiones pueden llegar a ser incluso contradictorias, y es por esto que han de verse como complementarias. Es necesario que los analistas sean conscientes de que, para conformar una imagen fiel de nuestras preferencias, se han de cruzar fuentes de datos de distintos orígenes, pues en caso contrario estaremos construyendo decisiones sobre información parcial o sesgada. ¿Cuántas veces recibimos publicidad de artículos que ya hemos adquirido, o de destinos turísticos en los que ya hemos estado? Y este es solo un ejemplo de marketing digital, si hablamos de scoring de solvencia financiera, o de monitorizar la salud, cuando más completa sea la imagen digital de la persona, más acertado será el diagnóstico.

Además, desde el punto de vista del usuario la correcta gestión de toda su huella digital dispersa supone un reto, y quizá la centralización del consentimiento sería muy conveniente. En el ámbito financiero la normativa PSD2 ya ha obligado a las entidades bancarias a abrir esta información a otras entidades si el cliente así lo desea; el objetivo es fomentar la competencia y facilitar la portabilidad, pero a la vez esta apertura ha permitido desarrollar nuevos servicios agregadores de información útiles para los usuarios de servicios financieros. Sería deseable que este paso de ruptura de barreras hacia un mercado más transparente se diera de manera simultánea en todos los sectores, para evitar posibles distorsiones de la competencia y, por ende, un perjuicio a los consumidores. Así el consentimiento del cliente abriría la puerta a conformar una imagen más fiel de nuestras preferencias.

2. Capacidad asimétrica de los sectores público y privado para recabar datos. Tiene que ver con la menor frecuencia relativa de uso que los ciudadanos hacen de los servicios públicos en los nuevos canales digitales frente a los privados. Y sin embargo los gobiernos pueden beneficiarse de la información que obra en manos de las empresas privadas. Estos datos, anónimos y agregados pueden ayudar a llevar a cabo una gestión pública dinámica. Incluso los datos personales podrían abrir la llave a una adaptación personalizada de la formación o de la sanidad a nivel individual. Para analizar todo ello la Comisión Europea ha creado un grupo de trabajo en el que participamos 23 expertos y cuyo objetivo es generar una serie de recomendaciones sobre cuál ha de ser el mejor marco legal, técnico y económico de cara a fomentar este trasvase de información intersectorial.

3. La falta de incentivos que pueden tener empresas y ciudadanos para favorecer la reutilización de sus datos. La realidad actual es que la mayoría de las empresas hacen un uso exclusivamente interno de las fuentes, sólo unas pocas han decidido explorar la compartición de datos según distintos modelos (para investigación académica, o para desarrollo de servicios comerciales). Como consecuencia de ello, junto con otros factores, el sector público continúa usando de manera extensiva el método de encuestas para nutrirse de información, en lugar de leer la huella digital que produce la ciudadanía. Son múltiples los estudios que han demostrado que esta huella digital sería útil para describir dinámicas socioeconómicas y monitorizar la evolución de indicadores estadísticos oficiales. Sin embargo a menudo estos estudios rara vez han pasado de ser proyectos piloto, debido a la falta de incentivos que puede encontrar una empresa privada a la hora de ejercer esta apertura hacia el sector público o hacia la sociedad en general, haciendo sostenible esta nueva actividad.

La huella digital tiene un verdadero potencial para describir dinámicas socioeconómicas y monitorizar la evolución de indicadores estadísticos oficiales. /  Imagen: creative commons autor.

4. Escasa apuesta por la diversificación de servicios. Una barrera adicional es que el desarrollo de productos basados en información es algo alejado del tipo de servicios que tradicionalmente prestan las principales generadoras de datos en sus respectivos sectores (telecomunicaciones, banca, comercio, suministro eléctrico, transporte, etc.) y por tanto estas iniciativas basadas en datos son ajenas al negocio principal y se vinculan más a las áreas de innovación de las empresas, en las que las pruebas de concepto exploratorias a menudo no se consolidan como nueva línea de negocio.

5. La bidireccionalidad. Deber darse un flujo de datos también desde el sector público hacia el resto de la sociedad. Para lograrlo se creó un primer marco regulatorio, que aunque reciente (la directiva PSI de reutilización de datos del sector público se aprobó en 2013), está actualmente en proceso de revisión, buscando fomentar la consolidación de un ecosistema de datos abiertos que emanen también desde el sector público y que posibiliten por un lado una mayor transparencia, y por otro el desarrollo de soluciones de mejora el múltiples campos en los que los agentes públicos son actores clave, como son medio ambiente, transporte y movilidad, salud, educación, justicia, o planificación y ejecución de obras públicas. Se insistirá especialmente en conjuntos de datos de alto valor, como son los datos estadísticos o geoespaciales, con un gran potencial para acelerar la aparición de una amplia variedad de productos y servicios basados en información de valor añadido. La Comisión empezará a trabajar con los Estados miembros en la identificación de estos conjuntos de datos.

El portal europeo de datos abierto en su informe Creando valor a través de los Datos Abiertos estima que el hecho de que las administraciones públicas hagan accesibles sus datos inyectará en la economía de la Unión Europea 65.000 millones de euros extra este año.

6. La apuesta por la formación analítica y los incentivos financieros a la innovación. Son los factores clave por los cuales los unicornios digitales han surgido en mayor medida en Estados Unidos y China que en Europa.

Son 6 cuestiones sobre las que reflexionar, mientras nuestra sociedad se dirige a un nuevo contexto en el que elementos como IoT y la tecnología 5G aumentarán de forma notable la generación de datos de toda índole, un sustrato lleno de posibilidades para favorecer el crecimiento de ideas innovadoras en beneficio de todos.

*Nota: además del autor, han contribuido a la redacción de este artículo con sus ideas y comentarios Álvaro Martín Enríquez, Ana Isabel Segovia Domingo, Elena Alfaro y Tomasa Rodrigo López.

 

Juan Murillo Arias

Data Strategy & Data Science Innovation Senior Manager 

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