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19 septiembre 2016

El transhumanismo sí que puede jugar a los dados II

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Los hay que ya cumplen el rol de ama de casa, conducen autobuses y taxis con un grado de precisión enfermizo, hacen análisis e informes de un montón de datos cruzados, nos atienden en los hoteles e incluso en los supermercados en nuestro idioma, y para los juegos olímpicos de Tokio 2020 están previstas unas olimpiadas de robots. Son una maquina inventada por nosotros, los humanos, capaz de hacer tareas inconcebibles al aprender no solo por imitación. Hablamos del “deep y machine learning”, campos de la inteligencia artificial, que se están desarrollando de manera increíble. Ya son más que algoritmos matemáticos que replican o imitan determinados patrones humanos. El último ejemplo corresponde  al programa informático AlphaGO, que dejó en la estacada al surcoreano, Lee Sedo, campeón indiscutible hasta ese momento del juego tradicional chino GO, con una jugada calificada por los expertos de “creatividad computacional”.

Envejecimiento y robotización, los grandes desafíos de nuestro tiempo

Los robots gozan aún de un status por determinar aunque Corea del Sur es el primer país que se ha atrevido con un código ético. Para ver las diferentes caras de un mismo concepto, y parafraseando a José Luis Cordeiro, Profesor y Asesor en Energía de la Singularity University, (NASA, Sillicon Valey), Director del Millennium Project y Fundador y Presidente Emérito de la World Future Society (Venezuela), “en occidente, tenemos miedo a los robots porque significan “trabajo esclavo”. Sin embargo, en Asia sobre todo en Japón, Corea y China ven en estas máquinas a un gran aliado. Cuando un ser humano está en apuros, los robots ayudan al humano”.

El otro asunto que ocupa este segundo post es el tema del envejecimiento, entendido hasta hace no mucho tiempo como un “proceso biológico natural”, que conduce al ser humano a la muerte sin ser cuestionada. Sin embargo, la comunidad científica y cada vez más proyectos a nivel mundial intentan desmontar y probar que el envejecimiento es una enfermedad curable. María Blasco, bióloga molecular, y directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha dado “metafóricamente a luz” a un ratón transgénico capaz de vivir un 40 por ciento más de lo que se había conseguido hasta ahora. Para traducir esta investigación a humanos, este ratón de laboratorio correspondería a un humano joven con 140 años.

Y si nos adentramos un poco más en el tema del envejecimiento rozando incluso la ciencia ficción, hay quienes hablan de alcanzar la inmortalidad aunque no del todo en forma solamente humana. El jefe de ingeniería de google, Ray Kurzweil, que entre otras cosas ha predicho muchos hitos tecnológicos importantes como la derrota del ajedrecista mundial Kasparov por la computadora Deep Blue (1996), dice a sus 67 años,  que sueña con la idea de vivir eternamente hasta que pueda trasladar todo su cerebro a un ordenador y así alcanzar la inmortalidad.

¿En busca de la cura del envejecimiento, o en la magia de ser inmortal?

José Luis Cordeiro
José Luis Cordeiro, Científico, Futurólogo, Profesor y Asesor en Energía de la Singularity University. Fuente: Facebook.com

El humor, su rapidez para unir pensamientos internos y palabras verbalizadas, al mismo tiempo que se mueve acompasado por el espacio que habita, es lo primero que llama la atención de aquellos que tienen la oportunidad de ver a José Luis Cordeiro en vivo y en directo. Del mismo modo, que su corbata de Mickey Mouse, que ha recorrido la mitad del mundo con este ingeniero, científico y futurólogo. Cordeiro en cada una de sus intervenciones y entrevistas pone patas arriba todas nuestras creencias sobre múltiples futuribles.

Tanto es así, que no deja indiferente absolutamente a nadie con frases transhumanistas del tipo, “yo no pienso morir”, o “la basura no existe, sino que es materia prima en el lugar equivocado”. Cordeiro tiene sin duda a escritores de cabecera de ciencia ficción como Arthur C. Clarke, del que le gusta especialmente su tercera ley del futuro, “cualquier tecnología suficientemente avanzada no se diferencia de la magia, y si ven la diferencia es porque no es avanzada”. Y es que para este futurólogo “esconder la cabeza como un avestruz y no querer ver lo que está pasando”, no es la forma más inteligente de mirar al futuro. Para él, vamos a asistir a “la muerte de la muerte”,  y “ésta será simplemente una opción”.

No sabemos a ciencia cierta si alcanzaremos esa inmortalidad en forma mortal al modo en que la ve José Luis Cordeiro, o a quien se le atribuye un peso grande en el desarrollo de la conocida teoría de la singularidad, Ray Kurzweil. No obstante, al menos la comunidad científica ha conseguido deshacerse de ese “tabú mental”, de que el envejecimiento no sea curable. La bióloga molecular María Blasco también parece tenerlo claro en estas declaraciones, “la enfermedad no empieza cuando te la diagnostica un médico. Es un proceso que ocurre en el organismo y que los científicos queremos ser capaces de prevenir y detectar”. Para Blasco, por lo tanto, “el envejecimiento no está programado por la evolución. No hay genes “Terminator” que digan cuando tiene que empezar a envejecer una persona, sino genes para mantenernos jóvenes, por eso queremos entenderlo, para retrasarlo y porque es el origen de las enfermedades”.

Se quiere de algún modo lograr cuerpos como la hidra, que se considera por la comunidad científica biológicamente inmortal, al no morir de vejez, y que podría llegar a vivir eternamente en condiciones adecuadas.

Interesante también es la visión que sostiene el director del Programa de Oncología Molecular del CNIO, Manuel Serrano para quien, “envejecer no es inevitable, no está programado en la vida de los organismos”, y añade, “¿por qué vamos a aceptarlo si no aceptamos un virus o una infección?”  En un simposio de Filosofía en el que habló de longevidad, este biólogo lo dijo muy claro, “no se puede hablar del envejecimiento como algo natural, ya que lo natural no es sinónimo de diosa. En la naturaleza no hay animales viejos, cuando algo les falla no hay espacio para ellos”.

Manuel Serrano se centra en la tesis de que la vida de los humanos se ha ido alargando con el tiempo y paulatinamente a más edad, más probabilidad de contraer enfermedades mortales como el cáncer,  u otras degenerativas como el alzhéimer. Para Serrano, las causas más comunes por las que moría la gente a los 30 años a pesar de que sus organismos estuvieran sanos era por el hambre, el frío o la violencia, y no por cáncer porque no vivían para desarrollarlo”.

La carrera está servida y uno de los que está subido bien al carro de este asunto es el científico Craig Venter, famoso por secuenciar el genoma humano, y ahora con su empresa Human Longevity, quiere desarrollar estrategias y terapias que sirvan para tratar las enfermedades derivadas del envejecimiento.

La singularidad, y ¿tan cerca?

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Raymond Kurzweil, científico, inventor, músico y jefe de ingeniería de google. Fuente: flickr

El concepto de singularidad se ha puesto en órbita con más fuerza en estos últimos años de la mano del jefe de ingeniería de Google, Raymond Kurzweil con su libro “la Singularidad está cerca”.

Este concepto  desde la década de los 50 baraja la idea de que el desarrollo científico y humano no es lineal sino exponencial. Fue el matemático y autor de ciencia ficción Vernor Vinge el que realmente popularizó el término al introducirlo en el campo de la Inteligencia Artificial (IA). Vinge puso el foco de la singularidad en el desarrollo de la inteligencia artificial, interfaces cerebro-máquina y en el advenimiento de la superinteligencia.

Este concepto de superinteligencia lo podemos entender de manera práctica atendiendo al proyecto Human Brain en el que participa la UE, que trabaja con lo que se llama ingeniería inversa del cerebro humano. Se trata básicamente de investigar y documentar el funcionamiento del cerebro humano y trasladarlo a un modelo informático.

Pero si tenemos que unir el concepto de singularidad a un personaje destacado este es sin duda, Raymond Kurzweil, que se ha ganado ya las etiquetas de “genio inquieto” por el Wall Street Journal, y las de “la máquina de pensar definitiva” y en otra ocasión se le tildó de ser “el legítimo heredero de Thomas Edison”, ambas por la Revista Forbes. Una de sus visiones acertadas vino poco después de que escribiese por el año 1990 su libro, “la era de las máquinas inteligentes”, en donde predijo que una máquina derrotaría al campeón mundial de ajedrez.

Pero si por algo pasará realmente Kurzweil a la historia será por su gran predicción que tiene que ver con el año 2045, fecha en la que se producirá la singularidad, o lo que es lo mismo de manera resumida: “el ser humano cambiará por completo y para siempre liberándose de sus cadenas biológicas”. Se producirá según Kurzweil la superación por parte de los ordenadores de la capacidad intelectual de todos los cerebros humanos combinados. Pero antes, y no muy lejos de nuestra fecha actual está la otra gran predicción de este futurólogo. Para el año 2029 al parecer las máquinas habrían leído todo el conocimiento disponible y los ordenadores ya habrían comenzado a pasar el test de Turing. Este test consiste básicamente en que un ser humano y un humano creado a partir de inteligencia artificial sean completamente indiscernibles el uno del otro.

En estos momentos no tenemos que pasarnos las noches en vela pensando en qué pasará si las profecías de Kurzweil se cumplen. No obstante, no todos se prestan a este tecno-optimismo de Kurzweil y ya hay expertos, científicos  e ingenieros de la Inteligencia Artificial (IA) que escribieron esta carta abierta en la web del Instituto El Futuro de la Vida, en la que se recogían los beneficios que podría aportar la IA pero al mismo tiempo la importancia de sopesar los contratiempos.

Por ello, muchos de nosotros nos podremos preguntar qué ha sido de ese ordenador desarrollado por IBM, que consiguió derrotar al campeón mundial de ajedrez. WATSON está estudiando en estos momentos miles de trabajos médicos, informes, ensayos clínicos, pruebas a pacientes de todo el mundo con el objetivo único de convertirse en el mayor médico del mundo, y servir al resto de médicos en sus diagnósticos online a una velocidad jamás vista. ¿Será este tipo de usos los que se darán a la inteligencia artificial? Está por determinar si la máquina mejorará al humano, si lograremos extender nuestra humanidad a otros recipientes más longevos, o si llegado un día seremos solamente una especie más que pobló la tierra durante un período X de tiempo. Esperemos que no.

 

Rosae Martín Peña

Online marketing manager

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