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24 febrero 2014

Progreso científico e innovación en la filosofía de Niiniluoto

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Desde mediados de los años 70 un gran número de trabajos filosóficos ha sido publicado sobre temas como el desarrollo o el progreso en la Ciencia. Existen diferentes tipos de progreso según atienda a sus enunciados y contenido conceptual, a la intencionalidad o al fin buscado, etc. El progreso cognoscitivo, de carácter conceptual, es el que caracteriza a la Ciencia Básica y tiene que ser distinguido de los avances en otras actividades humanas como la Ciencia Aplicada, aun cuando pueda resultar que el progreso científico guarde una gran relación con el progreso tecnológico.

Teniendo en cuenta la diversidad de concepciones metodológicas existentes entre los científicos plantearé esta investigación basándome en las teorías del Prof. Niiniluoto (Escuela Finlandesa). Al igual que otros autores, como Popper o Tuomela, creen en un verdadero progreso en la Ciencia, no como una mera acumulación de conocimientos, sino todo lo contrario, las nuevas teorías son más verosímiles que las anteriores —es decir— están más cerca de la verdad. Por lo tanto, se progresa en verosimilitud. Identificar variables, distinguir clases de cambio… nos obliga a realizar una más cuidadosa valoración de las alternativas a seguir, pues el progreso no es un factor unidireccional.

Distinción entre ciencia básica y ciencia aplicada

Establecer una fuerza teórica que unifique y describa el mundo es el objetivo común que debe perseguir la Ciencia. La noción de verosimilitud puede dar una solución parcial al problema del progreso científico. Hay teorías que conceptualmente son diferentes y con un sustrato común que permita compararlas podemos reflejar la realidad objetiva en todas sus variedades. A mi juicio, esta sería la misión de la Ciencia Básica.

La Ciencia aplicada puede ser de dos formas: predictiva o Ciencia de diseño. La Ciencia predictiva englobaría a la investigación básica cuyo objetivo es el conocimiento descriptivo acerca del mundo. Sin embargo, la Ciencia Básica depende de la información correcta que se recibe acerca del mundo. Esa descripción acerca de la realidad sigue el curso del realismo científico. De acuerdo con el mismo, el primer objetivo de la Ciencia Básica es cognitivo.

Niiniluoto adopta una postura clara ante el concepto de “Tecnociencia” a favor de una diferencia conceptual entre Ciencia y Tecnología a pesar de sus nexos históricos y mutua interrelación. Hay diversos modelos para concebir la relación entre ambas: Tecnología reducible a Ciencia y viceversa, establecer que ambas son idénticas o bien independientes en cuanto a su realidad  desde un punto de vista causal o bien en cuanto a su esencia.

En esta línea el autor señala que:

“La distinción estándar entre investigación básica e investigación aplicada ha sido rechazada por muchos colegas por considerarla obsoleta mientras que otros especialistas todavía defienden la importancia de esta distinción en una cierta forma”.[i]

Creo que el autor lleva razón. Es necesaria una distinción terminológica entre: Ciencia y Tecnología, Política científica y tecnológica. Si se tiene en cuenta cuáles son los objetivos [aims] de cada una de ellas encontraremos que por una parte la Ciencia Aplicada entendida como la combinación de la predicción y la prescripción y la Ciencia Básica que trata de comprender y analizar las variables.

Hacia un realismo científico-crítico

Para los realistas científicos el objetivo básico de la Ciencia es dar información verosímil sobre la realidad: Naturaleza, cultura, sociedad, etc. El conocimiento acerca de estas variables puede ayudar a dar explicaciones científicas como respuesta a las Why questions, hacer predicciones acerca de eventos futuros y retrodicciones sobre eventos del pasado. Así es posible realizar predicciones acerca de eventos observables en el futuro.

Niiniluoto apunta que el concepto de Ciencia Aplicada puede entenderse de dos formas: Como Ciencia predictiva y Ciencia de diseño. Ambas vienen establecidas por regularidades dinámicas que ayudan a predecir el futuro atendiendo al sistema social y a las normas técnicas que condicionan las reglas de acción. A su juicio, hay dos tipos de investigación aplicada: La primera  —Ciencia predictiva— tiene como objetivo el conocimiento descriptivo y recuerda a la Ciencia Básica mientras que la segunda —Ciencia de diseño— viene definida por las normas técnicas que podemos encontrar en los saberes prácticos, interesados en controlar los sistemas artificiales y naturales. Para Niiniluoto, la investigación básica y aplicada guardan regularidades que hacen a ambas permeables de tal modo que son casi inexistentes las diferencias  estructurales.[ii]

En uno de sus artículos: “Los límites de la Tecnología”, Niiniluoto, comenta que la Tecnología no puede estar subordinada a la economía, porque el desarrollo tecnológico presenta una dimensión social y cultural que trasciende a cualquier faceta económica. La Tecnología debería estar limitada, controlada y dirigida para que sus efectos no sean nocivos atendiendo, por ejemplo, a la conservación del entorno natural o a criterios éticos que conciernen a la dignidad moral.

Para que exista una predicción de hechos nuevos es necesaria una buena teoría[iii], que sólo puede llevarse a cabo a través de una Metodología adecuada. La utilización de una serie de modelos nos lleva a una antesala de la prescripción que es la predicción, cuya misión es emitir una serie de medias posibles a elegir aunque la prescripción es mucho más relevante en materias como la Economía o la Tecnología. En este sentido, Niiniluoto deja muy claro que la Ciencia Aplicada tiene un sentido predictivo, una razón práctica que lleva a la utilidad epistémica. Las ciencias están sujetas a un diseño. La generación de nuevas especialidades en la profesionalización de la Ciencia propicia cambios teóricos (branching model).

La ciencia futura

Los saberes se han actualizado con nuevas ideas y técnicas abordadas por el diseño. Los instrumentos de investigación fueron teniendo un sustrato tecnológico cada vez mayor lo que ha motivado el nacimiento de las ciencias prácticas, regladas  por métodos científicos que dan razón de sus contenidos. El futuro depende de la construcción de alternativas posibles y escenarios diversos donde descubrir e imaginar, de ahí, la necesidad de la predicción.

Tanto la predicción como la explicación tienen sus riesgos, sobre todo cuando presentan hechos que no se conocen lo suficiente. Radnitzky apunta que los inconvenientes pueden aparecer en dos direcciones:

  • “A/ Cuando la predicción contradice al conocimiento básico, al estado actual del conocimiento o a la teoría dominante;
  • B/ Cuando la predicción responde a una pregunta sobre la que el conocimiento básico o la teoría predecesora no han dicho nada.”[iv]

El ser humano se ha habituado a ver a la Ciencia y a la Tecnología como actividades destinadas a producir beneficios en la vida social. Nuestra condición natural se transforma en un mundo particular y artificial que ha modificado esencialmente todos nuestros hábitos primigenios en relaciones interpersonales, jerarquías sociales, situaciones éticas… Las aplicaciones y el condicionamiento de la investigación científica pueden producir consecuencias indeseables si no se programa la actividad futura.

Diseñar implica llegar a unos fines aceptados y que la Tecnología desarrolla una dimensión social[v] (que tiene como vínculo sus creaciones) lo que, a su vez, contribuye al progreso social y genera factores relevantes para una posible predicción de hechos nuevos. Lo cierto es que cuando un artefacto cumple el criterio de solución de problemas se estandariza. Genera nuevos valores y por su diseño o manejabilidad se convierte en una herramienta de uso común que acabará perfeccionándose en el tiempo con nuevos diseños y prestaciones. Ej: ordenadores, móviles…

La sociedad percibe a la Tecnología como la única aportación de la Ciencia a la cultura, subestimando así otras aportaciones importantes. La Filosofía de la Ciencia brinda un argumento poderoso: para acercarse a la verdad, toda teoría debe ponerse a prueba mediante una discusión crítica. Seguramente, se pueden extraer conclusiones bien diferentes sobre si el nivel de aplicación de los conocimientos aportados por la Ciencia básica ha sido o no deficitario, o si en el futuro será preciso modificar las tendencias actuales. Lo cierto es que, por un lado, los espectaculares avances y descubrimientos que han tenido lugar en los últimos tiempos hacen prever un futuro inmediato de profundización en esta línea. Por otro lado, resulta evidente que sin la aplicación efectiva de tales descubrimientos, esos nuevos conocimientos no  servirán para lo que, en última instancia, debería ser el fin de la investigación científica: el beneficio de la humanidad.

 Arantxa Serantes

Investigadora en la Universidad de Santiago de Compostela (España)

 


BIBLIOGRAFÍA Y NOTAS:

[i] Cfr. Niiniluoto, I., “Ciencia frente a Tecnología: ¿Diferencia o identidad?”, Arbor, v.157, n.620, (1997), p.286.
[ii] Niiniluoto, I., “Aproximation in Applied Science”, Poznan Studies in the Philosophy of Sciences and Humanities, v.42, (1995), pp. 127-130.
[iii] Niiniluoto, I., “Scientific Progress Reconsidered” en Deutsch, E. (ed), Culture and Modernity: East-West Philosophic Perspectives, University of Hawaii Press, Honolulu, 1991, p.601.
[iv] Cfr.Radnitzky, G., “De la fundamentación de teorías a la preferencia fundamentada de teorías” en  Radnitzky, G., Anderson, G., et al. (eds), Progreso y racionalidad en la Ciencia (vers. Cast. de Luís Meana), Alianza Editorial, Madrid, 1982, p.306. En la misma página habla de las probabilidades de progreso cognoscitivo. Una de ellas es: “La posibilidad de abrir un nuevo dominio de saber, es decir, desarrollar una disciplina nueva”.
[v] Niiniluoto, I., “ Future Studies: Science or Art?”, Futures, v.33, (2001), p.373. Hay que aclarar que Niiniluoto en este artículo tiene en cuenta  la etimología griega de Tecnología que significa discurso de las artes (tanto estéticas como aplicadas) que en el S.XVII sólo se asoció con las artes aplicadas.

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