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30 abril 2020

La diversidad en el mundo pos-COVID-19

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Recientemente he re-encontrado en dos de mis personajes favoritos, León Tolstoi y Pierre Teilhard de Chardin, ambos raros, excéntricos y antagónicos, pero brillantes en su convicción y su búsqueda independiente de la verdad, una verdad simple pero poderosa: Todo lo que une lleva a CREAR, y todo lo que divide lleva a LUCHAR y al caos. Y es desde esa dialéctica desde la que entiendo el valor de la diversidad como espada de doble filo, y desde donde puedo entender el mundo que nos espera después del COVID-19.

Pierre Teilhard de Chardin fue un religioso jesuita, paleontólogo y filósofo francés que aportó una muy personal y original visión de la evolución. Crédito: Wikimedia

La diversidad tiene esa fuerza doble, que en cualquiera de sus vertientes hace desaparecer la individualidad; bien uniendo diferencias en un proyecto que por ser común no es de nadie, pero a todos beneficia, bien luchando por defender la homogeneidad, que en unidades cada vez más pequeñas acabarán también desapareciendo en el caos de lucha de intereses partidistas. 

Desde esta dialéctica, puedo mejor afrontar algunas de las preguntas que me plantearon para escribir esta tribuna: Globalización, Economía Colaborativa y Papel de la Mujer. 

La Globalización

Son muchos los que ven en la actual globalización un error, y buscan en el repliegue nacionalista la salvación. Cortoplacista claro, ya que claramente los problemas del planeta (cambio climático, emigración, escasez de recursos) o se encuentra una solución común, o nadie nos podrá salvar, puesto que ni los mares ni el aire entienden de fronteras. 

BBVA-OpenMind-Celia de Anca-Globalización
Unir esfuerzos contra problemas globales es la única manera de atajarlos con éxito

La solución hacia la unión, pasa por remodelar las instituciones globales existentes, desde la diversidad que une. Lo que significa crear organismos que, en condiciones de igualdad, ya que solo en igualdad se puede ser distinto, puedan crear las bases que regulen la gestión de la raza humana y el planeta. Eso sí, viendo el liderazgo actual mundial, mejor hagámoslo con estructuras sólidas bien gestionadas, sin personalismos ni ídolos salva tierras.  

Si no conseguimos crear esas estructuras comunes, la existente diversidad global, que ya no se deja dominar por ningún hegemón, seguirá su imparable proceso de fragmentación en unidades cada vez más pequeñas que, buscando intensamente una mayor homogeneidad entre sus miembros, acabarán en la individualidad más absoluta y desapareciendo tarde o temprano en el caos. 

Economía colaborativa

Sami AlSuwailem, mi profesor de economía Islámica, iniciaba siempre sus clases señalando que la economía tenía necesariamente que tener dos patas, como las dos alas de un pájaro. Un ala altruista regida por la ley de la solidaridad y la colaboración, y una segunda ala, regida por la ley de la rentabilidad y la de la oferta y la demanda. 

Si algo nos ha enseñado esta crisis, es que hay una parte básica de nuestra economía que no se puede regir por criterios de rentabilidad; el cuidado a niños y mayores, la salud o la asistencia básica, no puede entrar en los mismos parámetros que la producción de una fábrica. Ambas son necesarias, pero necesitan parámetros distintos. 

BBVA-OpenMind-Celia de anca-economía colaborativa
El ideal económico se basa en una economía comunitaria que busque el bien común

En mi sueño pos-COVID-19 la colaboración y la eficacia entrarán a formar parte de una economía que responderá a las necesidades básicas del individuo: comida, salud, educación, transporte y cuidados. Puede que esas necesidades básicas las provea gratuitamente el Estado, o puede que las proporcionemos los ciudadanos con trabajo voluntario a cambio de una renta básica universal, o con un cambio desde la economía colaborativa a una economía comunitaria, que no busque el beneficio de unos pocos a cambio de la precarización de muchos, sino el bien común de la comunidad.  Y si esas necesidades básicas se satisfacen desde la comunidad de modo colaborativo y altruista, y para el bien común de todos y no el particular, la otra pata de la economía, la de la rentabilidad, estará liberada para realmente desarrollar productos y servicios creativos, nuevas tecnologías y artefactos, que hagan la sociedad más divertida y plena, y que su producción se base sólo en criterios de demanda y rentabilidad. 

Pero también existe la posibilidad real de mi pesadilla pos-COVID-19 en la que habría un sálvese quien pueda, un enriquecimiento aún mayor de unos pocos, y un peligroso declive hacia la lucha cada vez más fragmentada de intereses individuales, y, por tanto, el caos.

El papel de la mujer en la reconstrucción pos-COVID-19

Las mujeres en la historia siempre han estado y han jugado un papel importante en las reconstrucciones de las sociedades moribundas, la cuestión es si han sido o no visibles. Así que reformulo la pregunta; ¿serán más visibles las mujeres que están jugando un papel fundamental en la reconstrucción pos-COVID-19? Y ahí también tengo que recurrir a la dialéctica. 

En mi sueño pos-COVID-19, los humanos entenderemos la complementariedad de las cualidades masculinas junto con las femeninas para salir adelante, y podremos incluir criterios de empatía y colaboración junto con los del rigor y mando. Y hombres y mujeres entenderán que sólo desde la igualdad en las diferencias podrán CREAR otra sociedad y otra mentalidad. 

Malala Yousafzai, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2014. Foto: Simon Davis

Pero en mi pesadilla pos-COVID-19, el enfrentamiento identitario de qué género es mejor para qué, se uniría al enfrentamiento de qué cultura es mejor para qué, o a la de qué ideología es mejor para qué, y al final las luchas partidistas serían tan fragmentadas que sólo quedaría el caos. 

Así que, para terminar, ¿cuáles son los 3 principales cambios que veremos en nuestras vidas en el mundo pos-COVID-19? 

  1. Tendremos que aprender a vivir con más incertidumbre y miedo. 
  2. Nos costará volver a confiar en nuestros líderes e Instituciones. Se lo tendrán que trabajar un poco más.  
  3. La más importante a mi entender, aprenderemos del movimiento, de separarnos para protegernos y poder ser, para poder después unirnos para colaborar y crear. 

La diversidad tiene dos movimientos, uno de separación para poder ser plenamente individuo, y desde esa riqueza individual y en igualdad entre las partes, sumar con otras individualidades para crear algo que sea de todos. Ese segundo movimiento de suma representa mi lucha de años en favor de la diversidad y tengo confianza en que podemos lograrlo.

Celia de Anca

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