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17 diciembre 2019

Contar con la naturaleza para frenar el cambio climático

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Los compromisos ambientales tanto del sector público como del privado están a la orden del día. Es evidente que, para conseguir un Green New Deal y una transición ecológica justa es imprescindible que todos los agentes sociales estén alineados y que empujen en la misma dirección. Una de las vías para conseguirlo es, precisamente, generar un sistema de reporte del desempeño ambiental más transparente y con indicadores confiables para la toma de decisiones en cuestiones medioambientales.

Mejorar este sistema de reporte fue uno de los compromisos que se adoptaron en la COP de Katowice y es uno de los pilares del propio pacto europeo, que refleja que no podemos seguir usando el PIB como medida de progreso. Esta idea ha sido recientemente respaldada en el World Economic Forum por el economista Klaus Schwab, que abogaba por adoptar herramientas de seguimiento independientes que midan el progreso de los compromisos vinculados al Acuerdo de París y los ODS.

Generar un sistema de reporte del desempeño ambiental más transparente es uno de los pilares para conseguir el Green New Deal.

La pregunta en este punto es ¿qué deberían de incluir estas herramientas de medición y reporte ambiental? A día de hoy los sistemas de medición y reporte más ambiciosos son aquellos basados en capital natural. Llamamos capital natural al conjunto de bienes y servicios que proporcionan los ecosistemas naturales y seminaturales y que son la base de la economía y el bienestar social.

Un sistema de reporte de capital natural a escala país pasa necesariamente por mapear los ecosistemas y su estado de conservación, para después cuantificar los servicios ecosistémicos que proporcionan y estimar su valor económico. A este respecto, se ha puesto en marcha el proyecto WAVES (Wealth Accounting and the Valuation of Ecosystem Services), que trata de avanzar en la contabilidad de capital natural a escala global. En España, el equivalente sería el proyecto MAIA que persigue incorporar el capital natural en las cuentas estatales.

En un segundo nivel de acción, es necesario incluir el capital natural en la contabilidad de las propias empresas a través de herramientas específicas. Estas herramientas deben conectar el modelo de toma de decisiones de los consejos de administración y gobiernos corporativos, con los departamentos productivos y los sistemas de evaluación ambiental.

El sector privado está cada vez más convencido de que la valoración del capital natural es hoy en día la principal alternativa para generar un lenguaje común que empiece a considerar las cuestiones ambientales en términos económicos. Por eso, algunas empresas españolas ya han empezado a dedicar recursos a desarrollar sus propias métricas y sistemas de medición que les permitan, no sólo medir su impacto de manera más eficiente, sino diseñar estrategias de mitigación y gestión del riesgo ambiental, además de reportar estos avances tanto a los consejos de administración como a inversores.

En concreto, la empresa Ferrovial en colaboración con la startup española Creando Redes y a Universidad de Salamanca, ha desarrollado una metodología que permite calcular la pérdida de capital natural ligada a la obra civil. Esta metodología se basa en estándares de clasificación y cuantificación de capital natural desarrollados por la Agencia Ambiental Europea, a partir de los cuáles se han diseñado los algoritmos que permiten valorar los servicios ambientales y trasladar esta medida ambiental al lenguaje financiero.

El proyecto INCA, co-financiado por Climate Kic,  pretende calcular la pérdida de capital natural ligada a la obra civil.

El proyecto de Ferrovial presentado en la Natural Capital Week, supone un avance hacia la gestión eficiente de activos de la compañía. En la base de este cambio está frenar la degradación de los ecosistemas que, tal y como refleja en el informe especial de Clima y Territorio, publicado por el IPCC, es uno de los principales motores de cambio climático que supone un 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero que se emiten a la atmósfera

No obstante, cumplir con los compromisos climáticos impuestos requiere de un mayor esfuerzo por parte del sector público y privado. Reducir las emisiones un 45% para 2030 y llegar a una economía neutral en carbono en 2050 requiere de muchas más de estas herramientas.

Pongámonos en marcha, es tiempo de actuar.

Sandra Magro

Dra. Ecología, Conservación y Restauración de Ecosistemas

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