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07 octubre 2020

Los estragos de la COVID-19 para los Objetivos de Desarrollo Sostenible

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El 25 de septiembre de 2015 un total de 193 países firmaron un acuerdo esperanzador que hacía soñar con un futuro mejor. La Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas incluía 17 metas, bautizadas como Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), para lograr un planeta más justo y sostenible. La consecución del hambre cero, la acción por el clima, la igualdad de género o una educación de calidad para todos eran algunos de los fines recogidos en la lista, para los cuales los países se comprometían a trabajar durante los siguiente quince años.

Cinco años después, dos desalentadores informes, el Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas, por un lado, y el informe Goalkeepers 2020 de la Fundación Bill & Melinda Gates, por otro, han salido a la luz para alertar de las consecuencias que este fatídico 2020 ha provocado en la consecución de los ODS. ¿Ha acabado la pandemia mundial con todas las esperanzas de lograr el cumplimiento de las metas de la Agenda 2030?

Los daños en los sistemas de salud

El ODS 3, que promueve mejorar la salud y el bienestar a nivel mundial, es el primer frente lógico al que la pandemia ha herido de gravedad. A principios de octubre, los números ofrecidos por la Organización Mundial de la Salud arrojaban la cifra de 34 millones de casos en todo el mundo y más de 1 millón de muertes. Sin embargo, tan preocupantes como estos terribles números son las consecuencias que están sufriendo otros aspectos de la salud de las personas derivadas del colapso sanitario provocado por la pandemia. 

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El ODS 3, que promueve mejorar la salud y el bienestar a nivel mundial, es el primer frente lógico al que la pandemia ha herido de gravedad. Imagen: SJ Objio (Unsplash)

El informe Goalkeepers utiliza la expresión “catástrofes que se exacerban mutuamente” para describir el efecto en cadena que tiene una pandemia de la magnitud de la que nos acontece. A la interrupción de revisiones e intervenciones debido a la sobrecarga de los sistemas de salud, se le ha añadido el hecho de que hay personas que no pueden o temen, por miedo al contagio, asistir a los centros de atención sanitaria para atender problemas que sí hubieran recibido tratamiento antes de la crisis, lo que, en palabras de la OMS, puede conllevar consecuencias potencialmente fatales. 

Algunas de estas consecuencias ya son cuantificables. Los esfuerzos de inmunización infantil mundial ya se han visto gravemente mermados, y más de la mitad de los países de los que se disponen datos informaron de interrupciones moderadas a graves, cuando no llegaban a la suspensión total, de los servicios de vacunación durante los meses de marzo y abril. Esto se ha traducido en que los niveles de vacunación del año 2020 han bajado a unos números que no se habían visto desde la década de 1990. “En otras palabras, hemos retrocedido unos 25 años en aproximadamente 25 semanas”, sentencia el informe de la fundación Bill & Melinda Gates. 

La cobertura de vacunación es un buen termómetro para valorar el estado de los sistemas sanitarios mundiales, pero no es el único campo afectado. La ONU estima que la erosión de los sistemas de salud podría revertir años de progreso en la disminución de la mortalidad materna infantil, aumentar la tasa de embarazos no deseados y empeorar la atención de personas con todo tipo de enfermedades.   

El desplome de la economía y sus víctimas colaterales

“La catástrofe más amplia, la que se ha extendido a todos los países independientemente de la propagación real de la enfermedad, es la económica.”, afirma el informe Goalkeepers. En el documento, se afirma que las pérdidas financieras derivadas de la COVID-19 ya son mayores que la de la última gran crisis económica de 2008 y que nos encontramos en la peor recesión desde el final de la Segunda Guerra Mundial

El desplome de la economía trae consecuencias en prácticamente todos los ODS, comenzando por el primero: poner fin a la pobreza en todas sus formas en todas partes. El informe de Naciones Unidas advierte que 2020 cerrará con el primer aumento de pobreza a nivel mundial desde 1998, acercándose a los niveles de 2017, y 71 millones de personas más vivirán en la pobreza extrema debido a la COVID-19. Y es que no hay que olvidar que las consecuencias de la pandemia son más desastrosas para las poblaciones que ya eran más vulnerables. “Aunque el nuevo Coronavirus afecta a todas las personas y comunidades, no lo hace por igual. Por el contrario, ha expuesto y exacerbado las desigualdades e injusticias existentes”, afirma el informe.

2020 cerrará con el primer aumento de pobreza a nivel mundial desde 1998. Imagen: Belle Maluf (Unsplash)
2020 cerrará con el primer aumento de pobreza a nivel mundial desde 1998. Imagen: Belle Maluf (Unsplash)

Un ejemplo de ámbito en el que la COVID-19 no afecta a todos por igual es la educación. En su análisis de cómo ha afectado la pandemia al ODS 4, “Educación de calidad”, el informe de las Naciones Unidas afirma que el cierre de escuelas en todo el mundo debido a las medidas de confinamiento podría revertir años de progreso en el acceso a la enseñanza. Y es que, aunque la enseñanza a distancia se ha presentado como una posible ayuda para no interrumpir la formación de los niños, esta tecnología está fuera del alcance de la mayoría de los alumnos de los países más pobres. El informe Goalkeepers incide en esta falta de acceso al aprendizaje remoto por parte de muchos: “Si bien no disponemos de un número exacto de estudiantes que acceden a las tecnologías de la educación, lo que sí sabemos, por ejemplo, es que menos de la tercera parte de la población en toda África tiene acceso a la banda ancha.”

Otro ejemplo son las consecuencias para el ODS 5, la consecución de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas. Las mujeres dedican más tiempo que los hombres a trabajos no remunerados como el trabajo doméstico y el cuidado de otros, y las encuestas muestran que el volumen de tiempo dedicado diariamente a este tipo de tareas ha aumentado durante los confinamientos. Además, el cierre de escuelas anteriormente mencionado podría exponer a más niñas al riesgo de contraer matrimonio antes de cumplir los 18 años en zonas como África subsahariana. La COVID-19 está interrumpiendo otros programas esenciales para la igualdad de género en algunos países, como aquellos para terminar con la mutilación genital femenina o los de planificación familiar, esencial para ciertos aspectos de la salud femenina, como puede ser evitar embarazos no deseados o el apoyo postparto. 

Acción por el clima: todavía una prioridad en medio de la crisis

Después de un año 2019 en el que la acción por el clima irrumpió con fuerza en la agenda mediática, el año 2020 parecía prometer grandes momentos para la consolidación de un cambio de rumbo a nivel mundial para cumplir las metas del Acuerdo de París. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 parece haber interrumpido muchas de las acciones en marcha.

A pesar de la drástica reducción de la actividad durante algunos meses de 2020, se prevé que la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero este año no llegue a la meta anual de reducciones del 7,6% establecida en el Acuerdo de París, quedándose en un porcentaje en torno al 6% o más, conforme se retoma la actividad y se levantan las restricciones. 

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Se prevé que la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero este año no llegue a la meta anual de reducciones del 7,6% establecida en el Acuerdo de París. Imagen: Markus Spiske (Unsplash)

Y sin embargo, los objetivos establecidos en acuerdos internacionales en materia de medioambiente y reducción de la emisión de los gases invernadero son mínimos indispensables para asegurar el futuro de la humanidad en el planeta. De hecho, muchas voces abogan por una salida sostenible de la crisis, por ejemplo, mediante una apuesta firme por las energías renovables. Un paso incluso más allá, la ONU advierte que la crisis de la pandemia podría ser tan solo un calentamiento: “Nuestra respuesta colectiva a la pandemia puede servir como ejemplo previo para prepararnos en la prevención de una crisis aún mayor: el cambio climático mundial, cuyos efectos ya se están volviendo demasiado comunes.”

¿Estamos a tiempo de cumplir con los ODS?

2020 ha supuesto un revulsivo para todos los planes internacionales en materia de sostenibilidad, y han aparecido nuevos problemas para el cumplimiento de las metas sostenibles. Sin embargo, el informe de Naciones Unidas insiste en que la crisis no hace más que reafirmar la necesidad de trabajar en la dirección acordada: “Lejos de socavar los fundamentos de los ODS, las causas originales y los efectos desiguales de la COVID-19 demuestran precisamente por qué necesitamos la Agenda 2030, el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático y la Agenda de Acción de Addis Abeba, y subrayan la urgencia de su implementación.”

La clave, coinciden tanto el informe de la ONU como el de Goalkeepers, será la respuesta colectiva. No parece posible reconducir los números hacia el cumplimiento de los ODS sin cooperación mundial. 

 

Sara González para OpenMind

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