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16 agosto 2019

Hodgkin, impulsor de la medicina preventiva y para todos

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Aunque Thomas Hodgkin ha pasado a la historia por descubrir el cáncer más común entre adolescentes —el linfoma de Hodgkin—, su mayor legado fue impulsar la medicina preventiva entre los más desfavorecidos e incorporar la anatomía patológica como herramienta para el diagnóstico de enfermedades. Médico londinense brillante, que introdujo el uso del estetoscopio en el Reino Unido, nunca alcanzó suficiente reconocimiento en vida. Sus fuertes convicciones acabaron por apartarlo de la práctica diaria de la medicina, para dedicarse de lleno a otra de sus pasiones, defender los derechos humanos.

Retrato de Thomas Hodgkin. Fuente: Wikimedia

Hijo de cuáqueros del norte de Londres que vivían según estrictas normas religiosas, Thomas Hodgkin (17 de agosto de 1798 – 5 de abril de 1866) estudió Medicina en la Universidad de Edimburgo. Tras una fructífera estancia en París —donde profundizó en la relación entre observaciones de tejidos y síntomas clínicos, y aprendió a manejar el estetoscopio (recién inventado por René Laennec)— logró una plaza en el Hospital Universitario St. Guy de la capital inglesa. Allí llegó a ser el mayor experto en anatomía patológica de su tiempo, después de realizar cientos de necropsias.

En 1832, Hodgkin publicó un artículo en el que describía seis casos de una dolencia que producía el agrandamiento de los ganglios linfáticos y el bazo. Pero tuvieron que pasar más de treinta años para que el también médico británico Samuel Wilks diese a conocer cuarenta y cinco casos, que incluían cinco de los estudiados por Hodgkin, de una nueva enfermedad tumoral que denominó “enfermedad de Hodgkin” en honor a su descubridor original. El linfoma de Hodgkin es un cáncer que provoca el crecimiento anormal de células de los ganglios linfáticos. Hoy en día es uno de lo mejor conocidos y tratados, con un 86% de supervivencia a los cinco años tras el diagnóstico.

Tejido linfoma de Hodgkin, las células teñidas más oscuras son linfocitos normales y las más grandes y claras son las que se reproducen de forma anormal. Crédito: Wikimedia

Clases de higiene para trabajadores

Los logros médicos de Hodgkin abarcaron otros campos más allá de la patología. Fue uno de los pioneros de la medicina preventiva. En su texto Lecciones sobre el significado de promover y preservar la salud, explica cómo mantenerse saludable con una buena alimentación, una correcta higiene corporal, no abusar del alcohol y evitar el tabaco —incluso en el caso de los fumadores pasivos—. Puso en práctica sus planteamientos dando clases de higiene a trabajadores y pobres, algo que no vieron con muy buenos ojos algunos de sus colegas más estirados. También advirtió de la importancia de respirar aire puro y eliminar correctamente las aguas residuales para evitar problemas de salud pública, especialmente entre los más desfavorecidos.

Además de su intensa actividad científica, Hodgkin participó de forma activa en la defensa de los derechos humanos. Como muchos otros cuáqueros estaba en contra de la esclavitud, por lo que fundó la Sociedad para la Protección de los Aborígenes y se manifestó con dureza contra las medidas que se llevaban a cabo contra los indígenas americanos. Su idealismo también le llevó a rechazar en 1837 la entrada en el Royal College for Physicians, al considerar aquella institución elitista y sectaria. Por contra, decidió involucrarse en la puesta en marcha de la Universidad de Londres y su escuela médica, de corte liberal y abierta a todo el mundo. Esta decisión acabó por provocar su renuncia en el Hospital St. Guy —para el que la nueva escuela era una competidora—, hizo disminuir su producción científica y le condujo a abandonar la práctica diaria de la medicina. Dedicó entonces buena parte de su tiempo a compartir sus conocimientos médicos en misiones humanitarias por Europa, Asia y África. Formó parte de la ayuda médica a los supervivientes de la masacre de las revueltas étnicas de 1860 de Siria y Líbano.

Tumba de Thomas Hodgkin en Jaffa, Israel. Crédito: Dr.Avishai Teicher

Durante toda su vida, Hodgkin vistió como ordenaban los cánones cuáqueros, siempre de negro con un pañuelo blanco en el cuello. Una muerte por disentería lo sorprendió mientras viajaba por la ciudad palestina de Haifa, donde está enterrado en el cementerio inglés. Sobre su tumba, un obelisco de granito rojo con la inscripción «Humani nihil a se alienum putabat» nos recuerda que nada de lo humano le fue ajeno.

Bibiana García Visos

@dabelbi

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