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01 diciembre 2020

Las verdaderas luces de la Navidad

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La Navidad es una de las celebraciones más extendidas en todo el mundo. A ello ha ayudado la religión, el cine y las grandes campañas de marketing. Las calles de las ciudades, comercios y casas se llenan de la decoración típica navideña, que intenta recordar la fría noche en la que se conmemora el nacimiento del niño Jesús en Nazaret. Sin embargo, las raíces de esta fiesta ahora global son más astronómicas que religiosas. Recordamos ese origen y lo celebramos con una guía para observar el cielo de diciembre, uno de los más espectaculares de todo el año.

Entre el 21 y el 22 de diciembre tiene lugar todos los años el solsticio de invierno, cuando las noches dejan de crecer y comienzan a menguar, y el momento de la noche más larga y el día más corto de todo el año. En la actualidad, unas horas más o menos de luz, o el cambio estacional de temperaturas, ha llegado a ser algo casi trivial gracias a luz eléctrica y la calefacción, pero para los pueblos que vivían en latitudes intermedias del hemisferio norte —donde esta variación de horas es máxima—, era un asunto importante. Se trataba del final de un ciclo natural, en el que la oscuridad dejaba de crecer y comenzaban a aumentar las horas de luz; un triunfo en una batalla entre luz y sombra.

Alumbrado navideño en una ciudad. Crédito: Borja Tosar

Mucho antes de que se llegara a celebrar la Navidad, cuando la luz del día aumentaba después del solsticio de invierno, los romanos celebraban el festival del Sol Invictus (Invicto), donde el dios Helios (o Sol) triunfaba sobre las tinieblas. Los germanos y escandinavos celebraban el nacimiento de Frem, dios nórdico del Sol Naciente. Los aztecas celebraban la llegada de Huitzilopochtli, dios del Sol, y los incas el renacer del dios Sol o Inti. La relación entre estas celebraciones y el solsticio parece clara.

Las constelaciones más espectaculares

Sin embargo, el solsticio no es el único protagonista astronómico en estas fechas. En esta época se dan las noches más largas del año en el hemisferio norte, y también las más frías. Esto favorece la inversión térmica, un fenómeno meteorológico que permite ver las estrellas en las mejores condiciones de transparencia y estabilidad. Las noches estrelladas en lugares con poca contaminación lumínica son realmente sobrecogedoras. A las buenas condiciones de observación del hemisferio norte, se suman —sobre el horizonte sur en el hemisferio norte y sobre el norte en el hemisferio sur— desde principio de la noche las más espectaculares constelaciones del cielo:

  • A primera vista, capta toda la atención la constelación de Orión, el cazador, con su estrella más brillante, Betelgeuse —de color rojo—, y las tres estrellas de su cinturón. Bajo este, a simple vista, podremos ver un borrón, pero con unos prismáticos o un pequeño telescopio aparece una forma reconocible: la gran nebulosa de Orión (M42, según la nomenclatura de objetos Messier). Es como una guardería cósmica de estrellas recién nacidas.

  • Hacia el norte de Orión se puede ver la constelación de Tauro, con otra estrella roja como insignia: Aldebaran. En la zona, es fácil reconocer un pequeño cúmulo de estrellas: M45 o el cúmulo de las Pléyades. Al sur de Orión podremos encontrar con facilidad la estrella más brillante que se puede ver en el cielo en todo el año: Sirio, en la constelación del Can Mayor.

    Astrofotografía (izquierda) y diagrama del Hexágono de Invierno. Crédito: Óscar Blanco / Borja Tosar

Si ponemos a Betelgeuse en el centro y juntamos a Aldebarán (la estrella más brillantes de Tauro) con Rigel (el pie de Orion), seguimos a Sirio en el Can Mayor, Procyon en el Can Menor, Castor y Polux en Géminis y Capella en Auriga, tendremos un hexágono que nos ayudará a recordar esta zona del cielo.

La gran conjunción planetaria de 2020

Justo la noche del solsticio, el 21 de diciembre, se producirá una de esas efemérides astronómicas que sólo ocurren una vez en la vida. Los planetas Júpiter y Saturno, pasarán en su mayor acercamiento en los últimos 4 siglos, algo que no se repetirá hasta 2080. A este fenómeno se le denomina conjunción astronómica y esta, en concreto, será una de las más espectaculares que podremos observar en nuestra vida.

BBVA-OpenMind-2020-Estrellas Navidad- El cielo poco después del atardecer en el hemisferio norte. Crédito: Borja Tosar/Stellarium.
El cielo poco después del atardecer en el hemisferio norte. Crédito: Borja Tosar/Stellarium

Para observar la conjunción no debemos despistarnos, la ventana de observación es de un par de horas. El mejor momento para verla en el hemisferio norte es justo después de la puesta de Sol, según pasen las horas los planetas se acercan al horizonte y será más difícil ver la efeméride. Mientras tanto en el hemisferio sur ocurre de forma contraria, la conjunción se verá poco antes de la salida del Sol. En los dos casos el mejor plan de observación pasa por localizar un lugar con el horizonte sur-oeste lo más despejado posible y comenzar a observar en el momento adecuado, se verá fácilmente, ya que será lo más brillante en el cielo después de la Luna.

Estarán tan cerca, apenas a 0,5 minutos de distancia, que costará distinguir a los dos planetas a simple vista. Para muchos observadores se verá como un único punto de luz, los observadores con mejor vista puede que sean capaces de ver los dos planetas por separado pero será sin duda una prueba de agudeza visual. En todo caso nos vendrá bien echar mano de unos prismáticos o un pequeño telescopio para desdoblarlos. No hace falta que sean instrumentos astronómicos ni de gran calidad, cualquier instrumento como unos viejos prismáticos olvidados en un cajón servirán.

Como se verá la conjunción la noche del 21 de diciembre a través de unos prismáticos o pequeño telescopio. Crédito: Borja Tosar

La mejor lluvia de estrellas fugaces del año, las Gemínidas

Aunque la lluvia de estrellas fugaces Perseidas, que se produce en agosto, es la más famosa, no es considerada por muchos astrónomos la mejor. Las Gemínidas suelen tener más actividad y dar meteoros más espectaculares, por lo que por muchos es considerada la mejor lluvia de fugaces del año. Este año del 4 al 17 de diciembre se podrán ver más meteoros – estrellas fugaces – de lo habitual. La Tierra pasa por la nube de polvo que deja tras de si el asteroide Faetón y cada una de esas pequeñas partículas que choca contra la atmósfera a una velocidad de kilómetros por segundo, se calienta hasta volatilizarse, desde el suelo vemos su brillo y velocidad como una estrella fugaz.

La mejor noche para observar la lluvia de estrellas fugaces será el 14 de diciembre a las 12:48h UTC. Se trata sólo de una previsión, ya que no se puede saber con total certeza la actividad exacta, en condiciones ideales se esperan unas 120 estrellas fugaces por hora.

Estas cifras se calculan para el caso ideal de no tener ninguna contaminación lumínica, que el radiante coincida con el cénit y cuentan los meteoros para el cielo entero. Un observador real solo es capaz de abarcar una parte limitada del cielo; y desde un sitio bastante oscuro, en una latitud intermedia, podrá contar fácilmente entre 25 y 50 meteoros hora. Este año las condiciones para la observación son muy buenas ya que el máximo de las Gemínidas coincide en torno a la luna nueva —así que nuestro satélite no molestara con su luz en el cielo, y este es uno de los factores más importantes a tener en cuenta para poder ver muchas estrellas fugaces.

BBVA-OpenMind-2020-Estrellas Navidad 3-La constelación de Geminis saliendo sobre el horizonte del hemisferio norte. Crédito: Borja Tosar/Stellarium
La constelación de Geminis saliendo sobre el horizonte del hemisferio norte. Crédito: Borja Tosar/Stellarium

Para observar el mayor número de meteoros debemos situarnos mirando hacia la ventana del este y observar entre el horizonte y el medio del cielo. Las fugaces parecen surgir de la constelación de Géminis, por lo que mirar alrededor de la constelación, no directamente a Geminis, si no a los lados, es la mejor estrategia para cazar estrellas. Quedarse hasta poco antes del amanecer también es una buena estrategia, justo antes de que salga el Sol se produce la mejor configuración entre el movimiento de la Tierra y la nube de polvo, con lo que se suelen ver las más espectaculares de la noche.

Las próximas semanas tenemos la oportunidad de disfrutar de las luces de la Navidad. Podemos quedarnos bajo las bombillas artificiales de la decoración navideña, o podemos aventurarnos un poco, alejarnos de las iluminación de las ciudades buscando un cielo oscuro y disfrutar de las verdaderas estrellas de la Navidad: las del cielo, que casi tenemos olvidadas.

Borja Tosar

@borjatosar

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