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21 junio 2019

Las Nature y Science de la época victoriana

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Si pudiésemos viajar en el tiempo a la Inglaterra de la época victoriana, nos asombraría encontrar sorprendentes ilustraciones de naturaleza en las revistas sensacionalistas de la época. Entre ellas había algunas conocidas como science gossip (cotilleo científico), en las que convivían dibujos rigurosos junto a seres imposibles —como un insólito espécimen mitad humano, mitad perro—. Los autores de aquellos trazos, tanto naturalistas de renombre como entusiastas del mundo natural, intentaban promover el conocimiento científico entre el público. En la actualidad, la Biodiversity Heritage Library busca clasificar las páginas de aquellas revistas en un proyecto digital de ciencia ciudadana, para que la información que contienen no caiga en el olvido.

Las primeras revistas científicas de la historia aparecieron casi a la vez, en 1665, a ambos lados del canal de la Mancha: Journal des sçavans en Francia y Philosophical Transactions en Inglaterra. En aquellas publicaciones, pioneras a las actuales Nature y Science, Newton explicó en primicia que la luz estaba compuesta de colores elementales y el padre de la Microbiología, Leeuwenhoek, detalló cómo veía pequeños animales a través de los microscopios que él mismo fabricaba. La revolución francesa en 1789 acabó con la publicación regular de Journal des sçavans, que no volvió hasta 1816 pero ya como una revista literaria, sin apenas material científico destacado. Por su parte, Philosophical Transactions ha mantenido una publicación continuada hasta nuestros días, por lo que es la revista científica de más antigüedad. Con el tiempo, el número de cabeceras de este tipo creció y se diversificó, hasta el explosivo éxito de las gossip science en el siglo XIX, durante el reinado de Victoria del Reino Unido de 1837 a 1901.

BBVA-OpenMind-Ventana al conocimiento-science gossip 2-Ilustración del Lama, una mítica criatura mitad humana, mitad perro, reportada por marineros, en Hardwicke’s Science Gossip. Crédito: Biodiversity Heritage Library
Ilustración del Lama, una mítica criatura mitad humana, mitad perro, reportada por marineros, en Hardwicke’s Science Gossip. Crédito: Biodiversity Heritage Library

Antes de que hubiese cámaras fotográficas, los investigadores debían realizar dibujos minuciosos para describir sus observaciones y trabajos. Aquellas ilustraciones empezaron a publicarse especialmente en ediciones periódicas victorianas, entre las que destacaban Science Gossip, Recreative Science y The Intellectual Observer. Al contrario de las publicaciones anteriores, sus autores no eran solo científicos, sino que podían ser tan solo amantes de la naturaleza. «La investigación victoriana era muy diferente a la de hoy día. Estaba impulsada en gran medida por científicos amateurs que no tenían formación en observación científica, pero sí un profundo entusiasmo por el mundo natural», explica Trish Rose-Sandler de la Biodiversity Heritage Library (BHL), el consorcio de bibliotecas de los museos de historia natural del Reino Unido y Estados Unidos.

Ilustraciones para documentar especies

Aquellas revistas sin demasiado rigor estaban destinadas a público curioso y estudiantes. En sus páginas podían encontrarse dibujos sin ningún tipo de base científica, pero también otros que describían minuciosamente especies del momento. «Estas ilustraciones sirven de documento de la vida en la Tierra. Con los actuales cambios en los patrones del clima global y la rápida pérdida del hábitat natural de algunas especies, en algunos casos las ilustraciones históricas con sus textos representan la única imagen disponible que documenta especies», asegura Rose-Sandler. El proyecto de la BHL aprovecha el poder de la ciencia ciudadana para involucrar a todo el mundo a través de Internet con el fin de clasificar y describir esos dibujos, que en algunos casos son el único registro conocido de especies ya extintas. Un ejemplo es la descripción de un grupo de raras orquídeas en la Curtis’s Botanical Magazine, que constituye la única fuente de conocimiento actual de esas flores porque desaparecieron debido una excesiva recolección.

BBVA-OpenMind-Ventana al conocimiento-science gossip 3 (1)-Ilustración de un barbudo gorgiazul en Intelectual Observer. Crédito: Biodiversity Heritage Library
Ilustración de un barbudo gorgiazul en Intelectual Observer. Crédito: Biodiversity Heritage Library

A través de la web www.sciencegossip.org, cualquier persona interesada puede ayudar a detallar las páginas de las science gossip, para que explorar su contenido resulte sencillo. La propuesta de la BHL intenta evitar que se pierdan datos sobre la bioversidad del siglo XIX, y también conocer mejor cómo se produjeron las extinciones de algunas especies. «La búsqueda de especies puede ser mucho más eficiente y exacta porque los investigadores tienen un acceso amplio a las publicaciones que necesitan para tomar decisiones sobre conservación. Podríamos prevenir situaciones similares en el futuro», detalla Rose-Sandler.

BBVA-OpenMind-Ventana al conocimiento-science gossip 4 (1)-Orquídea en la Curtis’s Botanical Magazine. Crédito: Biodiversity Heritage Library
Orquídea en la Curtis’s Botanical Magazine. Crédito: Biodiversity Heritage Library

A pesar de la popularización que provocaron las science gossip victorianas —las revistas científicas pasaron de 10 en 1700 a 10.000 en 1900— las más frívolas se vieron obligadas a cerrar debido a la cada vez mayor profesionalización de la ciencia, sobre todo a partir del siglo XIX. Aun así hoy en día tienen herederas, como la célebre Popular science que se fundó en 1872, especializada en noticias de ciencia y tecnología dirigidas a público no especializado. En ocasiones, esta publicación ha recibido críticas por buscar el efectismo en sus artículos por encima de la rigurosidad. Pero casi 150 años después continúan huyendo de titulares asépticos y poco atractivos, en sus ediciones en 45 países y 30 idiomas diferentes.

Bibiana García

@dabelbi

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