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17 mayo 2019

Cuando la tecnología no ayuda a los ‘runners’

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Ante la creciente afición al running los fabricantes de zapatillas deportivas lanzan continuamente nuevas tecnologías en busca de un equilibrio entre amortiguación, estabilidad y propulsión. Con ellas prometen garantizar experiencias más cómodas y de mejor rendimiento pero, tal y como han demostrado distintos estudios, el riesgo de lesiones y molestias entre los corredores sigue siendo elevado. ¿Por qué las zapatillas novedosas no consiguen reducirlo?

Salir a correr puede ser beneficioso para la salud. Pero las estadísticas también reflejan que problemas como esguinces, torceduras o sobrecarga —y otras molestias en pies, piernas y espalda— son comunes entre los que eligen esta práctica deportiva de moda. Al menos uno de cada tres runners las sufren cada año, según un artículo de revisión de la literatura científica al respecto.

Además, la revista Scientific Reports ha publicado recientemente un estudio que planteaba un problema adicional: décadas de esfuerzos de los fabricantes para reducir el impacto de las zancadas en los runners no han surtido gran efecto e incluso pueden ser contraproducentes. Para entender esta “paradoja de la amortiguación”, los autores compararon cómo sentaban dos tipos de zapatilla —una con amortiguación normal y otra con amortiguación “maximalista” (43 milímetros de espesor de suela en el talón y 37 en la parte frontal)— a un grupo de estudio de 12 varones sanos, de entre 22 y 32 años de edad.

Las zapatillas de máxima amortiguación pueden generar mayor rigidez de las piernas y un impacto más duro en el suelo. Crédito: akunamatata/Flickr

Los participantes fueron grabados en vídeo mientras corrían a dos velocidades diferentes (10 y 15 kilómetros por hora) y en ambos casos quedó registrado que la fuerza de impacto de los pies en el suelo era mayor cuando calzaban las zapatillas maximalistas que cuando llevaban puestas las normales. Las conclusiones del estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Helsinki, apuntan a que las de mayor amortiguación alteraban el funcionamiento normal de las piernas al correr y por eso generaban más impacto en vez de limitarlo.

Mayor rigidez e impacto

El investigador principal del artículo, Juha-Pekka Kulmala, lo explica con argumentos de biomecánica. Cuando corremos nuestras piernas actúan como muelles, que se comprimen cuando los pies impactan sobre el suelo y que se disparan cuando los pies despegan. Las zapatillas con amortiguación máxima ya asumen tanto esa tarea de compresión que por eso las piernas no necesitan comprimirse tanto y se doblan menos en las rodillas y los tobillos, tal y como muestra el análisis de los vídeos de los corredores estudiados. Y según su hipótesis, esta rigidez adicional de las piernas y el mayor impacto en el suelo podrían aumentar el riesgo de lesiones.

¿Esto significa que no debemos optar por zapatillas amortiguadas? José Víctor Alfaro, podólogo de la Real Federación Española de Atletismo (RFEA) y del Real Madrid CF, además de cofundador de una red de clínicas especializadas, parte de una premisa: “Tras atender a casi 400.000 pacientes, todavía no hemos encontrado dos pies iguales, ni dos corredores iguales”, explica Alfaro a OpenMind.

En su opinión, no se pueden sacar conclusiones generales. “No tiene nada que ver que uno tenga un pie con mucho arco o elasticidad o que lo tenga muy aplanado o rígido”, apunta. “La receta es que no hay receta”. De la misma manera, Alfaro cree que una tecnología no se puede asumir de por sí ni como buena ni como mala. “Todas las que se nos presentan tienen una parte de verdad, con un trabajo de investigación y de desarrollo técnico detrás importante”, asegura. “Pero lo que a un corredor le puede ayudar, para otro puede ser causa de lesión”.

Al menos uno de cada tres ‘runners’ sufren lesiones cada año. Crédito: Quino Al

Si se sigue esta idea, habría que coger con pinzas también los resultados de los estudios. “Se pueden encontrar artículos que avalen casi una opción y la contraria. Va a depender mucho del grupo de estudio”, dice el podólogo. De hecho, el citado artículo invita a que se realicen otras investigaciones para confirmar sus conclusiones.

Nuevos materiales para la innovación deportiva

La suela se ha convertido en el caballo de batalla de los fabricantes de zapatillas deportivas en su apuesta por la innovación. Antes simplemente vendían zapatillas con “suela de goma”. hoy día las suelas de las zapatillas utilizadas para el running pueden estar hechas de materiales que van del caucho sintético, el poliuretano termoplástico, el polímero EVA o las espumas onduladas e inteligentes hasta la caña de azúcar reciclada. Y para obtener una buena transpiración y sujeción, la parte superior de este calzado se compone de tejidos y fibras cada vez más sofisticados.

“Los avances más importantes se están produciendo en la suela”, explica Alfaro. “Es la zona que más repercusión tiene, porque es la que apoya contra el suelo y devuelve energía”. El objetivo de Nike es mejorar el retorno de energía, mientras que Mizuno se compromete a buscar equilibrio entre amortiguación y estabilidad y Asics está más enfocada a combinar ligereza y reactividad. Todas estas aproximaciones pueden tener su punto de interés para un determinado tipo de runners, pero ninguna es la definitiva. “Como tienen un objetivo muy específico, estas suelas deben estar indicadas para corredores específicos”, concluye este especialista en podología deportiva.

Francesco Rodella

@francrodella

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