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11 mayo 2021

Emilia Pardo Bazán: literata, feminista y antidarwinista

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La publicación de las dos magnas obras de Darwin, El Origen de las Especies en 1859 y El Origen del Hombre en 1871, tuvo una gran repercusión en diversos ámbitos sociales de todo el mundo, levantando muchas reacciones unas a favor y otras en contra. Y en especial hubo grandes movimientos en contra en el ámbito religioso cristiano. En España concretamente, una de las reacciones más destacadas y explicitas en este campo fue la de la entonces muy joven escritora Emilia Pardo Bazán (16 de septiembre de 1851-12 de mayo de 1921) quien durante  el año 1877 publicó en la revista “La Ciencia Cristiana” un ensayo en varias entregas  titulado “Reflexiones Científicas contra el Darwinismo” 1.

La Ciencia cristiana. 1877, no. 4.
La Ciencia cristiana. 1877, no. 4. 
Fuente:  Hemeroteca digital BNE

Cuando se conmemora el centenario de la muerte de la gran escritora gallega es interesante analizar cuáles fueron sus principales objeciones al darwinismo y, sobre todo, cómo se ha tratado de responder desde entonces a estas críticas del “darwinismo cristiano” del que Pardo Bazán constituye un buen paradigma.

LAS OBJECIONES DE PARDO BAZÁN

Nuestra autora criticó distintos aspectos concretos de las teorías evolutivas de Darwin: la selección natural, las variantes de las poblaciones y su herencia, el atavismo, etc. Pero sus principales críticas fueron sobre aspectos generales y nucleares del darwinismo como el origen de las especies y de la humanidad.

La primera y principal objeción de Pardo Bazán es que la teoría de Darwin del origen de   las especies de los seres vivos a partir de unos pocos antecesores comunes en realidad no es una teoría científica sino una “novela”. Según ella, y su principal mentor “científico” – el padre Secchi del Observatorio del Vaticano- a esta teoría le faltarían las “pruebas” que la demuestren. Por ello, el consejo que da a los creyentes es que no se la tomen en serio, y que pueden estar tranquilos en su fe cristiana del origen de las especies por la actuación de Dios que las creó de forma independiente las unas de las otras en el origen del mundo.

Y sobre el origen de la humanidad, ante todo Pardo Bazán no cae en el error frecuente en este campo del anti-darwinismo religioso, sobre todo en aquellos años, de atribuir a Darwin en su segunda gran obra la idea de que “descendemos de los monos”. Pero contra la idea que sí emitió Darwin que tenemos antecesores comunes recientes con los grandes simios (chimpancés, gorilas, orangutanes…), de nuevo la joven escritora gallega vuelve a aducir que no es aceptable porque faltan las formas intermedias entre los monos y el hombre que confirmen tal idea. De hecho, menciona que no existen señales de “bestialidad” en los huesos fósiles de los humanos más antiguos que ya se tenían en aquellos años, los del Neandertal.

La respuesta de darwinismo

En los años en que escribió Pardo Bazán su texto, es cierto que no existían muchas pruebas paleontológicas de las diferentes etapas de los procesos evolutivos incluidos los de la propia especie humana. Pero las teorías de Darwin también estaban basadas en muchos y muy convincentes argumentos anatómicos, bio-geográficos, del desarrollo etc.

Desde entonces a todos los datos de este tipo, y otros nuevos como los de la Genética, se ha sumado el hallazgo de infinidad de fósiles que demuestran la realidad de los procesos evolutivos. Así, el descubrimiento de fósiles como el Tiktaalik con características intermedias entre los peces y los anfibios son demostrativos de las etapas de transición de los vertebrados cuando pasaron del mar a la tierra. Y fósiles como los de los Australopithecus en general o de “Lucy” en particular son demostrativos de las etapas iniciales de la evolución de nuestro género Homo.

Reconstrucción de Tiktaalik roseae. <strong>Autor</strong>: Nobu Tamura
Reconstrucción de Tiktaalik roseae. Autor: Nobu Tamura

Asimismo, la Biología Molecular ha demostrado que todos los seres vivos deben de tener un origen común porque todos están basados en el mismo sistema de almacenamiento y expresión de la información genética que permite su “construcción”; estando más diferenciados o próximos en cuanto a esa información según sean más remotos o más próximos en el tiempo los procesos evolutivos que los han separado evolutivamente.

Dos asuntos conflictivos: la raza y la mujer

Darwin en su obra El Origen del Hombre había defendido que todas las que entonces se consideraban “razas” humanas tenían un origen común, a diferencia de otros autores que defendían incluso que algunas de ellas-las del mundo “no civilizado”- pertenecían a especies diferentes a las del mundo “civilizado”. Aquí obviamente acertaba Darwin como en defender que el origen de toda la humanidad estaba en África por ser el lugar en el que mayoritariamente viven nuestros “primos”.

Pero también defendía que las “razas” indoeuropeas eran superiores a las otras porque en ellas había actuado un proceso especial de selección-la selección sexual- que introdujo en esta obra. Según él, las “razas” indoeuropeas habían experimentado un proceso de competencia por los apareamientos que las había llevado a “mejorar” con respecto a las otras “razas”. Y asimismo por no actuar este proceso selectivo en las mujeres explicaba que eran inferiores “biológicamente” a los hombres.

Pardo Bazán era una defensora de la igualdad de toda la humanidad y por ello se opuso a estas ideas “racistas” y “sexistas”. En primer lugar, en su ensayo estaba de acuerdo con Darwin en que todas las razas pertenecían a la misma especie. Pero ya era más ambivalente con respecto a la supuesta superioridad de algunas razas. Así decía en algún caso que todas las razas son iguales ante Dios. Pero también en algunos casos hablaba de la superioridad de la raza indoeuropea, e incluso llegó a denostar en varias ocasiones a la “raza” judía.

Y sobre el tema de la mujer en este ensayo no se pronunció. Hay que comprender que era muy joven cuando lo publicó -tenía poco más de 25 años-, el medio tan cristiano y antifeminista donde lo hizo, su familia era muy conservadora…. Sin embargo, posteriormente en la evolución que experimentó en su vida y su obra se mostró como una activa defensora de la igualdad “biológica” de la mujer con respecto al hombre.  Decía, por ejemplo, que no es la naturaleza, que es la sociedad la que desequilibra a la mujer con respecto al hombre. Y al final su incompleta aceptación del Darwinismo-se declaraba “naturalista cristiana”- en gran parte estaba basada en no estar de acuerdo con esta idea “machista” de Darwin.

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Emilia Pardo Bazán.  Fuente: Real Academia Galega (RAG)

Las ideas de Darwin sobre las razas y la mujer se han rechazado desde entonces por no tener base biológica alguna. De hecho, su concepto de raza se considera obsoleto en la especie humana. Y cuando en la actualidad se conmemora el sesquicentenario de la publicación de El Origen del Hombre 2, junto a los grandes aciertos de Darwin en esta obra también se ponen en evidencia su racismo y  su machismo  victorianos  por no tener base biológica. 

Conclusión

Por todo ello se puede decir que en sus primeros años como escritora Pardo Bazán estaba muy en contra del darwinismo. Sin embargo, posteriormente en su compleja vida y obra se adhiere a movimientos como el naturalismo o el positivismo que estaban en la línea del darwinismo. De hecho, en algunas de sus obras queda claro el papel importante de la naturaleza sobre sus personajes y la necesidad de su adaptación al “medio”. Asimismo, aunque en algunas de sus obras ridiculiza un tanto a personajes que muestran ideas darwinistas en otras son tratados más benévolamente.  Y lo más destacable es que se plantó de alguna forma frente a algunas ideas conflictivas de Darwin como la superioridad de algunas “razas humanas” con respecto a otras, y, sobre todo, frente a la inferioridad de la mujer, aunque esto último es algo a lo que llegó tras el ensayo que citamos al principio.

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El árbol de la vida. Copyright: The Open University

 Y al final del todo, desde Pardo Bazán la gran cantidad de pruebas y argumentos a favor del proceso evolutivo obtenidas por ciencias como la Paleontología o la Genética, han “obligado” a los defensores del anti-darwinismo cristiano a aceptar la teoría evolutiva de Darwin. Hasta el punto de que en 1996 el Papa Juan Pablo II admitió que la teoría de la evolución “es más que una hipótesis”.

BIBLIOGRAFÍA

  1. De los dos libros de Darwin existen diversos textos en papel en castellano. En Darwin online es posible encontrar los originales en inglés y sus primeras traducciones al español. El ensayo de Pardo Bazán “Reflexiones Científicas contra el Darwinismo” en La Ciencia Cristiana, 1877-Vols IV y V se puede consultar en la Biblioteca Virtual de la Biblioteca Nacional de España.
  2. De Silva, J. (ed.) 2021. A Most Interesting Problem: What Darwin’s Descent of Man Got Right and Wrong about Human Evolution. Princeton University Press.

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