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11 junio 2019

Consejos para mantener un cerebro joven por más tiempo

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Solo en las diez últimas generaciones, la esperanza de vida del ser humano se ha duplicado. Pero este brillante triunfo del progreso y la medicina tiene también su reverso oscuro: vivir más años nos ha hecho más propensos a sufrir un deterioro cerebral que nos impide disfrutar de la vejez en condiciones óptimas. En una sociedad cada vez más concernida por la salud, evitar que nuestro cerebro envejezca peor que nuestro cuerpo se ha convertido en una de las mayores preocupaciones.

Y donde hay preocupación, hay negocio, basado a veces en mitos y proclamas infundadas. Repasamos el estado de la ciencia actual sobre algunos consejos comunes para mantener el cerebro joven por más tiempo.

Mantener la mente activa con nuevos retos

El primer consejo habitual, y el más obvio, es mantener el cerebro activo. Es lógico suponer que un entrenamiento cerebral pueda preservar en mejor estado las capacidades cognitivas a medida que envejecemos. Sin embargo, dejarlo como un consejo genérico puede llevar a engaño; las investigaciones revelan que no toda actividad vale por igual. Como ejemplo, un estudio sometió a un grupo de 221 personas mayores de 60 años a una actividad concreta durante 15 horas semanales a lo largo de tres meses. Tras este periodo, los investigadores valoraron el efecto sobre la memoria de los participantes.

Las nuevas actividades, como aprender fotografía, mejoran la memoria. Crédito: Xoan Seoane

Los resultados mostraron que la memoria mejoraba en los sujetos cuya tarea fue aprender fotografía y edición digital o quilting (tejer telas acolchadas), mientras que no ocurría lo mismo en aquellos dedicados a actividades como cocina, juegos, viajes, leer revistas o resolver pasatiempos. Según la coautora del estudio Denise Park, de la Universidad de Texas, no basta simplemente con “hacer algo” o buscar un entretenimiento, sino que deben elegirse actividades que saquen a la persona de su zona de confort y que supongan un desafío mental. Aunque abundan las proclamas sobre los beneficios de cualquier tipo de tarea mental sencilla, como hacer puzles o crucigramas, leer o ir al cine, estudios como el de Park sugieren que solo resultan provechosas las actividades que aportan una verdadera estimulación cognitiva.

Las apps entrenan… para usar las apps

Un caso particular de lo anterior es una tendencia en auge: la creciente oferta de apps y juegos online que presumen de ayudar a conservar las capacidades cognitivas en las personas ancianas. Sin embargo, los expertos advierten que los beneficios deben valorarse con cautela.

Un ejemplo es la controversia en torno a Lumosity, la app cuyos creadores fueron multados en 2016 con 2 millones de dólares por la Comisión Federal de Comercio de EEUU bajo la acusación de publicidad engañosa. Según la Comisión, las proclamas de que la app era eficaz contra la pérdida de memoria, la demencia e incluso el alzhéimer no estaban avaladas por ninguna prueba científica. Un estudio posterior no encontró ninguna mejora de las capacidades asociada al uso de Lumosity en personas sanas jóvenes.

No hay pruebas convincentes de que apps y juegos mejoren las capacidades cognitivas en general. Crédito: sabinevanerp

Esta app no es el único caso: en 2016, una revisión de los estudios publicados sobre diversos juegos de entrenamiento cerebral llegó a la conclusión de que su uso mejora los resultados al utilizar los propios juegos, pero que no existen pruebas convincentes de que estos beneficios se extiendan a otras tareas o a las capacidades cognitivas en general. Es decir, que jugar online entrena para jugar online, pero nada más.

El ejercicio físico, también aconsejable para el cerebro

No es ninguna novedad que una rutina adecuada de ejercicio físico ayuda a que el cuerpo envejezca en mejores condiciones. Y en los últimos años diversos estudios han apuntado a la idea de que la actividad física también puede ser beneficiosa para combatir los signos de la edad en el cerebro. Existe al menos una hipótesis plausible: el cerebro, que solo supone el 2% del peso corporal, consume el 20% de la energía que nuestro cuerpo utiliza en forma de glucosa. El ejercicio físico mejora la salud cardiovascular, por lo que puede mantener en forma el aporte de nutrientes y oxígeno al cerebro.

Diversos estudios sugieren que la actividad física puede ser beneficiosa para combatir los signos de la edad en el cerebro. Crédito: Jean Beaufort

Un estudio reciente sugiere que incluso la actividad física ligera, como pasear o hacer las tareas de la casa, puede mejorar la función cerebral. Los investigadores estudiaron los datos de monitores digitales de actividad física de más de 2.300 personas de mediana edad, junto con sus escáneres cerebrales. Los resultados indican que cada hora de actividad física ligera al día equivale a retrasar un año la pérdida de masa cerebral asociada a la edad, y que esta asociación es más acusada en individuos que no practican deporte de forma habitual. Sin embargo, aún se trata de una correlación sin demostración de causa-efecto, ya que no descarta la posibilidad de que las personas con mayor masa cerebral sean más activas.

No olvidar el sexo

Y si hablamos de actividad física, ¿por qué no la sexual? Un estudio reciente reclutó a 73 mujeres y hombres mayores de 50 años y los sometió a test cognitivos destinados a evaluar capacidades verbales y visuoespaciales, como enumerar nombres de animales o dibujar objetos. Los resultados muestran que quienes tienen una actividad sexual semanal puntúan un 2% mejor que quienes solo tienen relaciones una vez al mes, y un 4% mejor que quienes practican la abstinencia.

Los investigadores aún no pueden determinar si la causa de estas diferencias es puramente social, es decir, si las personas con actividad sexual se relacionan más, o si existe un efecto biológico real asociado a las hormonas que se liberan durante el sexo, por lo que se necesitarán investigaciones más extensas.

Dormir y comer bien, la llave para una vejez sana

El hábito de la siesta se asocia a un menor riesgo de deterioro cognitivo. Fuente: Maxpixel

Los beneficios de un buen régimen de sueño son de sobra conocidos, pero quizá no tanto que pueden ser también claves para la salud cerebral en el envejecimiento. Los estudios muestran que el insomnio se relaciona con una peor cognición y una memoria más deficiente, mientras que un adecuado sueño nocturno, e incluso el hábito de la siesta, se asocian a un menor riesgo de deterioro cognitivo.

Por otra parte, las investigaciones también vinculan una alimentación saludable con una mejor función cognitiva en la vejez. Pero, los expertos advierten de que en general las pruebas son escasas cuando se trata de atribuir estos beneficios a nutrientes o compuestos concretos, por lo que recomiendan valorar con prudencia las proclamas de los productos comerciales y ceñirse a hábitos demostradamente saludables como la dieta mediterránea.

Javier Yanes

@yanes68

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