Si para muchas personas puede ser una sorpresa que ciertas plantas de aspecto inocente puedan matarnos con solo tocarlas, en cambio los humanos estamos acostumbrados a huir de ciertas criaturas que identificamos como potencialmente venenosas. Y sin embargo, algunos de los animales más tóxicos, que repasamos aquí, no son los que primero vienen a la mente, e incluso comprenden algunos de los que no esperaríamos el menor peligro.

Cono geógrafo (Conus geographus)
A simple vista son solo bonitas caracolas. Pero los conos o cónidos, caracoles marinos con varios cientos de especies, ocultan un secreto: un arpón conectado a una glándula de veneno que utilizan para defenderse y cazar a sus presas, y que en algunas especies puede matar a un humano. El cóctel de 200 toxinas del cono geógrafo es tan potente que a este animal se le apoda “caracol cigarrillo”, por decirse que solo hay tiempo de fumar un cigarrillo antes de morir. Este cono tiene una segunda arma secreta: expulsa una nube de insulina con la que aturde a los peces para después atacarlos.

Cubomedusa avispa de mar (Chironex fleckeri)
Las medusas son una molestia para los bañistas en las playas, pero algunas tropicales son un peligro mortal. Es el caso de las cubomedusas, con unas 50 especies. La avispa de mar, la mayor de ellas, con el tamaño de un balón y tentáculos de 3 metros, suele pasar por la más letal, lo que cuadra con su aspecto de calavera. Pero las diminutas Malo kingi o Carukia barnesi, del tamaño de una uña, no se quedan atrás. La picadura es tan dolorosa que las víctimas entran en shock y pueden morir incluso en pocos minutos.

Pulpo de anillos azules (género Hapalochlaena)
Tampoco suele esperarse una amenaza de un pulpo, pero las marcas de colores llamativos en un animal suelen ser un aviso, y es el caso de los círculos azules y negros de las cuatro especies de Hapalochlaena. Estos pequeños pulpos tropicales del Pacífico y el Índico no son agresivos, pero pueden morder si se les provoca. El mordisco, a menudo indoloro, inyecta varios compuestos entre los que destaca la tetrodotoxina, popularmente llamada “toxina zombi” por producir una parálisis total que afecta también al sistema respiratorio, llevando a la muerte.

Rana dardo dorada (Phyllobates terribilis)
Si hubiera que elegir un animal como el más venenoso del planeta, una candidata sería la mayor de las ranas dardo (dendrobátidos), anfibios de la América tropical con casi 200 especies. La dorada, cuyo color puede variar del verde al naranja, no pica ni muerde; su veneno, la batracotoxina, baña su piel como defensa contra los depredadores. Ciertos grupos indígenas de Colombia lo utilizan para envenenar sus flechas. Curiosamente, las ranas necesitan comer ciertos insectos para producir el veneno, y las criadas en cautividad no son tóxicas.

Taipán del interior (Oxyuranus microlepidotus)
De unas 600 especies de serpientes venenosas en todo el mundo, elegir una como la más peligrosa no parece sencillo, pero sí el lugar donde es más probable encontrarla: en Australia viven las 11 más venenosas, y entre ellas el veneno más tóxico es el del taipán del interior, unas 20 veces más potente que el de una cobra y 400 veces más que el de una cascabel. Se calcula que el veneno de una mordedura bastaría para matar a 100 hombres o 250.000 ratones. Pese a ello, es una serpiente tímida y dócil que rara vez ataca. Su pariente de la costa (Oxyuranus scutellatus) es solo algo menos venenosa, pero más agresiva.

Araña de embudo australiana (Atrax robustus)
A pesar del pánico común a las arañas, solo una treintena de más de 43.000 especies pueden matar a un humano, y quizá las más peligrosas no sean las más conocidas. En el primer puesto suele figurar la araña de embudo australiana, en competencia con las arañas errantes brasileñas del género Phoneutria. La australiana es conocida por su agresividad y su potente veneno, que puede matar si la persona afectada no recibe tratamiento.

Hormiga cosechadora de Maricopa (Pogonomyrmex maricopa)
Los insectos venenosos son muy abundantes, y sus picaduras a veces muy dolorosas. El veneno más tóxico encontrado en un insecto es el de esta hormiga de Arizona que se extiende por el oeste de EEUU y norte de México. Por suerte, los insectos no suelen representar una amenaza letal con una sola picadura, y este también es el caso de la hormiga cosechadora; hacen falta unas 12 para matar a una rata. Por desgracia, con las hormigas raramente la picadura es única: el insecto se agarra con las mandíbulas y pica numerosas veces, pero además segrega una feromona que atrae al resto de la colonia.

Ornitorrinco (Ornithorhynchus anatinus)
El ornitorrinco quizá sea un animal inesperado en esta lista, pero los espolones de sus patas traseras, que los machos utilizan para pelear, pueden infligir una picadura extremadamente dolorosa para un humano, y letal para un perro. El ornitorrinco representa a un puñado escaso de mamíferos venenosos que incluye varias especies de musarañas y sus parientes los solenodontes de Cuba y la República Dominicana.

Pitohuí bicolor (Pitohui dichrous)
De entre los grandes grupos de animales más comunes, las aves podrían parecer las menos amenazantes, con permiso de Alfred Hitchcock. Pero también entre ellas existe el veneno: el pitohuí bicolor de Nueva Guinea tiene en sus tejidos, incluyendo piel y plumas, varios derivados de la batracotoxina que utilizan las ranas dardo. Se piensa que obtiene el veneno de la dieta como defensa contra los depredadores. Hay otros pocos casos similares.
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