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30 noviembre 2022

La píldora masculina, una promesa que nunca llega

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En 1960 EEUU dio luz verde al uso anticonceptivo del Enovid, el primer f√°rmaco autorizado para este fin; nac√≠a as√≠ ‚Äúla p√≠ldora‚ÄĚ, que m√°s all√° de su fin primario en la planificaci√≥n familiar se convert√≠a en el catalizador de una revoluci√≥n de libertad sexual y reproductiva para las mujeres. Pero en lo que se refiere a su prop√≥sito original en el √°mbito de la pareja, m√°s de 60 a√Īos despu√©s a√ļn se sigue depositando en ellas la mayor carga de la prevenci√≥n de los embarazos no deseados, mientras la ciencia y la tecnolog√≠a han acumulado un s√≥lido historial de relegar o invisibilizar a las mujeres. Y ello a pesar de que, curiosamente, el equivalente masculino de la p√≠ldora no tard√≥ mucho m√°s en empezar a buscarse: las investigaciones comenzaron en los a√Īos 50, y los ensayos cl√≠nicos en los 70. La pregunta de por qu√© hoy a√ļn no existe la p√≠ldora masculina no tiene una respuesta sencilla; es una amalgama de sesgos sexistas, desinter√©s comercial, falta de financiaci√≥n y otras razones menos claras.

Como suele ocurrir con todo gran avance, la p√≠ldora tiene varios padres y madres. Desde que en los a√Īos 30 se observ√≥ que la progesterona y otras hormonas esteroides inhib√≠an la ovulaci√≥n, a√ļn tendr√≠an que pasar dos d√©cadas hasta que se form√≥ la masa cr√≠tica necesaria para coronar el hallazgo: la pionera de la planificaci√≥n familiar Margaret Sanger fue su ide√≥loga e impulsora, la sufragista y fil√°ntropa Katharine McCormick puso el dinero, el bi√≥logo Gregory Pincus desarroll√≥ el f√°rmaco, y el ginec√≥logo John Rock emprendi√≥ los primeros ensayos cl√≠nicos. En 1957 se aprobaba el Enovid contra los trastornos menstruales, y tres a√Īos despu√©s como anticonceptivo.

Los primeros ensayos con compuestos para inhibir la formación de esperma coinciden con el lanzamiento de Enovid y otros anticonceptivos orales de primera generación. Crédito: Science History Institute.
Los primeros ensayos con compuestos para inhibir la formación de esperma coinciden con el lanzamiento de Enovid y otros anticonceptivos orales de primera generación. Crédito: Science History Institute

Pero al mismo tiempo, en una prisión de Oregón, un equipo de científicos comenzaba a ensayar con los reclusos un compuesto llamado WIN 18446, del que casualmente se había descubierto que inhibía la formación del esperma en los ratones. Los resultados en humanos fueron espectaculares: el recuento de espermatozoides se desplomaba, sin el menor efecto secundario y de forma totalmente reversible en cuanto se paraba la medicación. Mientras la píldora femenina salía al mercado, parecía que la masculina la seguiría en breve.

El escollo de los efectos secundarios

Solo que no fue as√≠. Porque muy pronto se revel√≥ que el WIN 18446 s√≠ ten√≠a un grave efecto adverso en una situaci√≥n concreta: cuando se beb√≠a alcohol. La enzima que este f√°rmaco inhibe, la aldeh√≠do deshidrogenasa o ALDH, tiene una forma implicada en la maduraci√≥n del esperma en los test√≠culos, pero tambi√©n otra que se encarga de metabolizar el etanol ‚ÄĒel alcohol de las bebidas‚ÄĒ en el h√≠gado. Cuando esta no funciona, se acumula en el organismo un intermediario t√≥xico del metabolismo del etanol, el acetaldeh√≠do. Nadie quer√≠a un anticonceptivo incompatible con el alcohol, y por ello el WIN 18446 se abandon√≥ como posible p√≠ldora masculina, quedando relegado a las terapias de aversi√≥n a la bebida.

Lo cual no deja de ser curioso, dado que la p√≠ldora femenina no est√° ni mucho menos exenta de efectos secundarios. Todas las formulaciones aparecidas a lo largo de los a√Īos se basan en la combinaci√≥n de un estr√≥geno y una progestina (un an√°logo sint√©tico de la progesterona). El Enovid y otros anticonceptivos orales de primera generaci√≥n dejaron de prescribirse en 1988 debido a la aparici√≥n de casos de trombosis que causaban infartos de miocardio o ictus. Para evitar este riesgo, las f√≥rmulas posteriores redujeron el nivel de estr√≥genos e introdujeron nuevas progestinas m√°s potentes a dosis menores.¬†

Sin embargo, hoy la p√≠ldora contin√ļa acarreando multitud de efectos adversos: sangrado y trastornos menstruales, aumento de peso y cambios de apetito, depresi√≥n, sequedad vaginal y reducci√≥n de la libido, n√°useas, v√≥mitos, jaquecas, retenci√≥n de fluidos‚Ķ A muchas mujeres les preocupa especialmente la relaci√≥n con el c√°ncer: la p√≠ldora disminuye el riesgo de c√°ncer de ovario, endometrio y colon, pero aumenta ‚ÄĒsi bien solo ligeramente‚ÄĒ los de mama, cuello de √ļtero e h√≠gado. Aunque los estudios respecto a esto √ļltimo no son un√°nimes, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el C√°ncer (IARC) de la Organizaci√≥n Mundial de la Salud (OMS) clasifica los anticonceptivos orales en su grupo 1, agentes ‚Äúcarcin√≥genos para los humanos‚ÄĚ, en el grupo de los que existe ‚Äúsuficiente evidencia‚ÄĚ, seg√ļn este organismo.

BBVA-OpenMind-Yanes-promesa pildora masculina_2 El compuesto WIN 18446 act√ļa impidiendo la formaci√≥n del √°cido retinoico necesario para la maduraci√≥n del esperma a partir de la vitamina A. Cr√©dito: Charles H Muller
El compuesto WIN 18446 act√ļa impidiendo la formaci√≥n del √°cido retinoico necesario para la maduraci√≥n del esperma a partir de la vitamina A. Cr√©dito: Charles H Muller

Es m√°s, los anticonceptivos orales figuran en la lista de medicamentos esenciales de la OMS, la misma organizaci√≥n que los califica como cancer√≠genos. La explicaci√≥n de esta paradoja no es menos curiosa: se considera que los riesgos de la p√≠ldora son aceptables por ser menores que los del embarazo y el parto. Por el contrario, y dado que en los hombres estos √ļltimos no existen, ‚Äúla tolerancia a efectos secundarios se desploma a cero‚ÄĚ, seg√ļn la revista Science. Esta b√ļsqueda de una p√≠ldora masculina cien por cien inocua puede ser uno de los factores que hayan ralentizado el avance de estos f√°rmacos.

Un mercado nuevo y falta de financiación

Lo cierto es que, desde que en la d√©cada de los 70 los Institutos Nacionales de la Salud de EEUU emprendieron los primeros ensayos cl√≠nicos, a√ļn no hemos visto llegar una p√≠ldora masculina al mercado. En aquellas pruebas se utilizaron inyecciones de testosterona ‚ÄĒesencial para la formaci√≥n del esperma, pero que a altas dosis causa el efecto contrario‚ÄĒ, sola o en combinaci√≥n con una progestina, que en los hombres suprime la producci√≥n de espermatozoides desde el control central del cerebro. Los resultados mostraron una efectividad similar a la de la p√≠ldora femenina con pocos efectos adversos, lo que se confirm√≥ en estudios posteriores en los a√Īos 90.¬†

Y pese a todo, las grandes compa√Ī√≠as farmac√©uticas que manten√≠an programas de investigaci√≥n en esta √°rea los abandonaron a comienzos de este siglo. Lo cual significa que las grandes fuentes de financiaci√≥n est√°n cerradas a este campo. ‚ÄúEste es un mercado totalmente nuevo, y los anticonceptivos tienen que ser efectivos al cien por cien con cero efectos secundarios y baratos, as√≠ que la reticencia es comprensible‚ÄĚ, resume a OpenMind Richard Anderson, codirector del Centro de Salud Reproductiva de la Universidad de Edimburgo.

El car√°cter de novedad del mercado es, para Anderson y otros expertos, un escollo importante: cuando comenz√≥ a extenderse por el mundo la p√≠ldora femenina, en los a√Īos 60, la regulaci√≥n era m√°s permisiva; se dice que hoy el Enovid nunca habr√≠a superado los filtros. El problema es que a√ļn no existen est√°ndares reguladores para una p√≠ldora masculina, y por ello ni los investigadores ni las compa√Ī√≠as saben qu√© objetivos deber√≠an cumplir. Por lo dem√°s, no parece que el mercado sea peque√Īo: seg√ļn Christina Chung-Lun Wang, investigadora en anticoncepci√≥n masculina de la Universidad de California, las encuestas muestran que entre el 55 y m√°s del 80% de los hombres utilizar√≠an estos m√©todos. ‚ÄúHay un sentimiento que crece fuertemente de que los hombres deber√≠an contribuir al uso de anticonceptivos‚ÄĚ, se√Īala Anderson, para quien, en este sentido, la reticencia de las farmac√©uticas a asumir el riesgo de desarrollar estos productos est√° claramente desencaminada.

Métodos hormonales y métodos físicos

Pero a espaldas de las grandes compa√Ī√≠as, las investigaciones y los ensayos contin√ļan progresando. Los m√©todos hormonales persiguen el objetivo de una pastilla diaria, como en el caso de la p√≠ldora femenina, pero con la testosterona es m√°s complicado porque se elimina r√°pidamente del organismo. Por ello se ensayan tambi√©n inyecciones o geles aplicados en la piel. Uno de estos √ļltimos, llamado NES/T y que contiene testosterona y la progestina Nestorona, se encuentra en fase 2 de ensayos cl√≠nicos, un estudio en el que participan Anderson y Chung-Lun Wang. Seg√ļn la investigadora, hasta ahora los resultados son ‚Äúprometedores con efectos secundarios m√≠nimos‚ÄĚ.¬†

En 2022 se han anunciado tambi√©n los resultados de un ensayo en fase 1 ‚ÄĒdestinada a comprobar la seguridad‚ÄĒ de dos p√≠ldoras hormonales, con resultados favorables. Seg√ļn Anderson, en el estado actual ‚Äúla anticoncepci√≥n hormonal es altamente efectiva y segura‚ÄĚ. En su experiencia, y aunque hoy existe desconfianza entre la poblaci√≥n hacia los compuestos hormonales por su acci√≥n como disruptores endocrinos, esta resistencia es minoritaria, y solo dura ‚Äúhasta que tienen un embarazo no deseado‚ÄĚ.

Una compa√Ī√≠a alemana tiene en marcha un m√©todo anticonceptivo consistente en una v√°lvula implantable con un interruptor para seleccionar la posici√≥n f√©rtil/est√©ril. Cr√©dito: BIMEK SLV
Una compa√Ī√≠a alemana tiene en marcha un m√©todo anticonceptivo consistente en una v√°lvula implantable con un interruptor para seleccionar la posici√≥n f√©rtil/est√©ril. Cr√©dito: BIMEK SLV

La investigaci√≥n no se limita a los compuestos hormonales. Existen otros f√°rmacos que se dirigen a ciertas prote√≠nas implicadas en la espermatog√©nesis y que han funcionado en experimentos con animales, si bien a√ļn deber√°n demostrar su eficacia y seguridad en humanos. Un ejemplo es un f√°rmaco llamado YCT529, que act√ļa inhibiendo la acci√≥n del √°cido retinoico necesario para la maduraci√≥n del esperma (el WIN 18446 act√ļa impidiendo la formaci√≥n de este compuesto a partir de la vitamina A). En ensayos con ratones ha demostrado un 99% de efectividad en la prevenci√≥n de embarazos sin efectos secundarios. Los investigadores, de la Universidad de Minnesota, esperan iniciar los ensayos cl√≠nicos en breve.

Por √ļltimo, otros m√©todos son f√≠sicos, m√°s en la l√≠nea de una vasectom√≠a f√°cilmente reversible. Al menos dos propuestas diferentes emplean un hidrogel que se implanta por inyecci√≥n o por un peque√Īo corte en el escroto, y que bloquea los conductos deferentes por los que circula el semen de modo que el fluido seminal pueda pasar, pero no los espermatozoides. M√°s audaz suena la propuesta de una compa√Ī√≠a alemana: una peque√Īa v√°lvula implantable con un interruptor que permite al usuario seleccionar la posici√≥n, f√©rtil/est√©ril.

Seg√ļn Pharmaceutical Technology, actualmente un total de 10 anticonceptivos masculinos se encuentran en proceso, dos de ellos en ensayos cl√≠nicos de fase 2, uno en fase 1, cinco en estudios precl√≠nicos y los dos restantes a√ļn en investigaci√≥n. Pero Anderson no se muestra muy optimista sobre un inminente salto al mercado: ‚ÄúNo por unos cuantos a√Īos‚ÄĚ, predice.¬†

Javier Yanes

 

 

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