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04 marzo 2014

“Podemos construir siete nuevas islas como Manhattan con la basura de Nueva York”

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La arquitecta Melanie Fessel es directora de Diseño en Terreform ONE, una organización sin ánimo de lucro que promueve el diseño inteligente de las ciudades. Mediante proyectos increíblemente creativos, su equipo busca rediseñar Nueva York e inspirar soluciones en áreas similares en todo el mundo. Fessel, nacida en Constanza (Alemania) en 1982, cree que “la ecología en el diseño no es sólo una filosofía que inspira visiones de sostenibilidad y justicia social, sino que también es un empeño científico”, por lo que inició ONE Odyssey, una empresa de investigación interdisciplinar basada en principios de diseño filantrópicos, para integrar las cuestiones ecológicas en el medio ambiente urbano.

Melanie Fessel / Terreform

Usted sostiene que el llamado urbaneering replantea la ciudad a todas las escalas, desde el pomo de la puerta a la democracia. Parece una tarea inabarcable. ¿Cuánto tiempo y cuántas personas hacen falta?

¿De quién es el trabajo de crear una ciudad? Nuestra intención es impulsar una nueva profesión que pueda reinventar la compleja mezcla que supone una ciudad. Hemos definido una radicalmente nueva actividad para regenerar, liderar y hacer sostenible el ámbito urbano del futuro. Estos innovadores multidisciplinares se denominan urbaneers. Su inmensa tarea es poner de manifiesto y facilitar la Ciudad 2.0 en todo el mundo. Cada urbaneer es un individuo con un conjunto diferente de versátiles habilidades que combinan actividades previas muy dispares. Van desde los arquitectos e ingenieros ecológicos a los urbanistas basados en la acción. Los urbaneers desempeñan un papel semejante al de Jane Jacobs [la activista estadounidense que lideró en la década de 1960 las campañas a favor del planeamiento urbano basado en las comunidades locales], pero con la magnitud de Robert Moses [principal urbanista de Nueva York en el siglo XX]. Un excelente ejemplo histórico de urbaneer is  Frederick Law Olmsted [arquitecto paisajista autor del Central Park de Nueva York]. Durante años, hemos dado forma a una escuela llamada ONE Lab, que ha trabajado estos mismos conceptos. ONE Lab instruye en el arte del urbaneering a personas que buscan aumentar su sensibilidad y operar dentro de las ciudades. Y queremos desarrollar más el currículo de urbaneer en ONE Lab.

Uno de sus proyectos es rediseñar Nueva York utilizando toda su basura para producir siete nuevas islas como Manhattan. ¿Es sólo una utopía?

Nueva York produce unas 38.000 toneladas de basura cada día. La mayor parte de este material descartado acababa en el vertedero de Fresh Kills antes de que cerrara. El proyecto Rapid Re(f)use supone un Nueva York ampliado reconstituido con sus propios desechos. Nuestro concepto rehace la ciudad utilizando la basura de Fresh Kills. Con nuestro método, podemos construir siete nuevas islas como Manhattan a escala completa. Se pueden adaptar robots-impresora 3D para procesar la basura y completar la tarea en unas décadas. Estos robots están basados en tecnología ya existente y que se puede encontrar en dispositivos de compactación de residuos industriales. En lugar de máquinas que convierten los objetos triturados en cubos, estos dispositivos tienen mandíbulas que producen geometrías sencillas para facilitar el ensamblaje. Cada material sirve para un propósito específico: plástico para las ventanas, compuestos orgánicos para andamios temporales, metales para las estructuras primarias, etcétera. Con el tiempo, la ciudad futura no hará distinción entre los residuos y los suministros.

Una imagen del proyecto para hacer islas con basura en Nueva York / Terreform

Usted sostiene que, a diferencia de lo que ocurrió con una tecnología como el ascensor, el coche ha causado posiblemente más problemas en las ciudades de los que ha resuelto. ¿Cree que hay que eliminar los coches de las ciudades?

Nuestro proyecto Smart DOTS es una estrategia radical para repensar los cruces de carretera inyectando  un sistema de elementos ambientales inteligentes, que llamamos smart dots [puntos inteligentes, en inglés], que pueden extenderse desde el centro a la periferia, reorganizando el paisaje urbano. El esquema de diseño es una crítica a los rígidos límites que el automóvil impone a la función del paisaje urbano, cuando las personas se ven obligadas a moverse entre incómodos obstáculos y a menudo entre coches de metal. Nuestra calle del futuro es un suave campo gradiente: un paisaje urbano pixelado con funciones distribuidas, sin rígidas fronteras entre los diferentes usos de la calle. Nuestro proyecto Soft MOBS invoca una nueva disposición tecnológica y material para adaptar los coches a las ciudades, en movimientos organizados flexibles, a la vez que sugiere el uso de vehículos más blandos, en los que los usuarios puedan estar en contacto directo con la calle. Mientras que los arquitectos y los planeadores urbanos habitualmente asumen la presencia de los coches y se conforman con diseñar calles y espacios públicos alrededor de los coches, nosotros desafiamos y damos la vuelta a esta asunción ya muy desgastada. Esta propuesta marca una nueva visión para la ciudad, cristalizando imágenes de una civilización reinventándose a sí misma. Los proyectos Smart DOTS y Soft MOBS pueden funcionar como una estrategia prototípica para insertar estas plazas suaves en varios cruces de carreteras. Podemos repensar la ciudad entera mediante cambios nodales que pueden crecer para infiltrarse en la rígida red en la que actualmente vivimos.

El siglo XX quizá representó la apoteosis en las ciudades de los valores ‘masculinos’, como la velocidad y la agresividad. ¿Cree que las mujeres deben participar mucho más en el diseño de las ciudades?

No estoy segura de si estoy de acuerdo con el planteamiento, ya que creo que hemos superado la era industrial, que estuvo representada de manera significativa por la velocidad y la agresividad. Creo que los problemas a los que nos enfrentamos ahora, y que tenemos que resolver, son socioecológicos y describen un mundo que camina hacia una población de 11.000 millones de personas.

Entonces no cree que las ciudades necesiten un planeamiento urbanístico más ‘femenino’.

Creo que necesitamos que el planeamiento y el diseño urbano integren a personas con orígenes muy diferentes. Los enfoques interdisciplinares para la resolución de problemas son muy valiosos. El sexo no debería importar. Mientras pensemos que importa, la desigualdad entre mujeres y hombres no cambiará.

Usted afirma que el hip hop procede de la perturbación de un barrio y una comunidad en el Bronx por una enorme infraestructura de carreteras que pronto segregaría su barrio. ¿Hay más ejemplos de movimientos culturales relacionados con el urbanismo y la arquitectura?

Occupy Wall Street y todos los movimientos que generó a nivel mundial.

¿Por qué?

Estoy pensando en el ejemplo de Jane Jacobs y Robert Moses. Igual que el hip hop surgió de una interrupción de un barrio por una autopista gigante que lo desconectó, también Jane Jacobs luchó con éxito contra una carretera, planeada por el poderoso Robert Moses, que iba a cruzar su barrio, el Greenwich Village. De manera similar, Occupy Wall Street respondió a una desigualdad social creada por las instituciones financieras. Y la manera de expresar su opinión fue ocupando un espacio en la ciudad física. Ellos inspiraron a muchos más movimientos globales, con sus respectivos asuntos de arquitectura y urbanismo en el centro de la discusión, como por ejemplo la plaza Tahrir, en Egipto.

¿Cuáles son tus ciudades favoritas?

Nueva York, Berlín y Barcelona, todas ellas por sus infinitas cualidades.

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