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14 septiembre 2021

La crisis de la arena alimenta las mafias y crímenes ambientales

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Nuestro mundo es un voraz consumidor de arena y grava: unos 50.000 millones de toneladas anuales. Suficiente para construir cada año un muro de 27 metros de alto y 27 metros de ancho que rodearía la Tierra entera, a la altura del Ecuador. Espoleada por la errónea creencia de que es un recurso ilimitado, nuestra adicción a la arena está destruyendo los ecosistemas naturales y alimentando el crimen organizado.

¿Para qué usamos la arena? Para casi todo. Desde las vidrieras de las catedrales hasta las lentes del telescopio espacial Hubble, desde los smartphones hasta los implantes mamarios, la arena es algo omnipresente en nuestras vidas cotidianas y en nuestro desarrollo tecnológico. Pero más de la mitad de toda la arena que consumimos se usa para fabricar hormigón, el material más esencial en los edificios y las infraestructuras, lo que convierte a la arena en la base literal de nuestra civilización global.

El uso extensivo del hormigón en la construcción es el destino de la mitad de la arena que extraemos de la naturaleza. Crédito: Allen Covey, VDOT
El uso extensivo del hormigón en la construcción es el destino de la mitad de la arena que extraemos de la naturaleza. Crédito: Allen Covey, VDOT

Con la rápida urbanización del planeta, se estima que el mundo está construyendo el equivalente a ocho o diez ciudades del tamaño de Nueva York cada año, lo que lleva a una demanda disparada de hormigón (que se compone de arena y grava pegadas con cemento). Solo China consume la mitad del suministro mundial de este material y entre 2011 y 2014 utilizó más hormigón que Estados Unidos en todo el siglo XX. “China es el consumidor de arena más voraz de la historia de la humanidad”, en palabras de Vince Beiser, autor del libro The World in a Grain: The Story of Sand and How it Transformed Civilization, en el que este periodista de investigación denuncia la crisis global de la arena y sus dramáticas consecuencias.

No toda la arena se crea igual

La arena se origina principalmente en las rocas, sobre todo en las de cuarzo (el 70% de toda la arena es cuarzo), que son erosionadas continuamente por el viento o el agua. Sin embargo, la arena es un recurso no renovable, ya que el proceso es extremadamente lento y gran parte de la arena resultante no puede utilizarse.

La arena erosionada por el agua tiene forma irregular, por lo que se aglutina bien y da lugar a un buen hormigón. Pero con una advertencia: la arena marina contiene sal, que si no se lava puede corroer las barras de refuerzo metálicas. Se cree que el hormigón de mala calidad, contaminado con sal, facilitó el derrumbe de multitud de edificios en el devastador terremoto de Haití de 2010.

BBVA-OpenMind-Materia-crisis de la arena alimenta mafias y crimenes ambientales2-La arena erosionada por el agua (izquierda) presenta una forma más irregular que la arena erosionada por el viento (derecha), por lo que es más apta para formar hormigón. Crédito: Michael Welland, Through the sandglass
La arena erosionada por el agua (izquierda) presenta una forma más irregular que la arena erosionada por el viento (derecha), por lo que es más apta para formar hormigón. Crédito: Michael Welland, Through the sandglass

La erosión del viento crea el tipo de arena que se encuentra en los desiertos del mundo. Por desgracia, los granos de arena del desierto son lisos y no se unen bien entre sí, lo que los hace inadecuados para el hormigón —sería como construir una casa con canicas en lugar de ladrillos—. De hecho, el edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa de Dubai, una ciudad encaramada en el borde de un interminable desierto, se construyó con arena importada de Australia.

Impunidad para las mafias de la arena

La extracción de arena es un negocio multimillonario y el aumento de la demanda de arena y la subida de los precios han atraído el interés del crimen organizado en países tan distantes como India e Italia. Según afirma Beiser en su conferencia para TED Talks, “la demanda de arena es tan intensa en algunos lugares que las bandas de criminales organizados se han apoderado del comercio. Han asesinado literalmente a cientos de personas en los últimos años por la arena”. Algunos ejemplos de asesinatos relacionados con la arena son un activista medioambiental mexicano, un minero de arena sudafricano y un periodista indio.

En la India, la extracción ilegal de arena es la mayor actividad delictiva organizada del país. Las bandas criminales conocidas como mafias de la arena saquean los recursos de arena y grava impunemente: su actividad apenas se conoce y denuncia, pese a que genera el mismo nivel de corrupción y violencia que el comercio ilegal de animales salvajes.

BBVA-OpenMind-Materia-crisis de la arena alimenta mafias y crimenes ambientales 3-Los estados con limitación de territorio como Hong Kong, Singapur o Mónaco utilizan grandes cantidades de arena para construir territorio artificial ganado al mar. Imagen: Wikimedia
Los estados con limitación de territorio como Hong Kong, Singapur o Mónaco utilizan grandes cantidades de arena para construir territorio artificial ganado al mar. Imagen: Wikimedia

En todo el mundo, desde Jamaica e Indonesia hasta Sri Lanka, Marruecos y Sierra Leona, se roba arena de las playas, que se vende a la industria local de la construcción, o se envía a países más ricos para reponer sus playas o recuperar terrenos del mar, como en Singapur, que ha ampliado su superficie en más de un 20% desde los años sesenta. En Marruecos, los responsables de medioambiente estiman que la mitad de la arena utilizada en el sector de la construcción es arena robada de las playas. Este mercado negro diluye la responsabilidad de lavar la arena marina para eliminar la sal, multiplicando la posibilidad de que se construyan edificios con riesgo de problemas estructurales en las próximas décadas.

Una industria con un gran impacto medioambiental

Pero dejando a un lado el caso extremo de estas nuevas mafias, la extracción legal de arena a gran escala tiene numerosos efectos medioambientales, que suelen afectar más a las regiones más pobres. Las mayores reservas naturales de arena con utilidad industrial están en el fondo de ríos y lagos o el suelo marino; y cuando se extrae se elimina todo lo que vive en la arena, incluidos los huevos de peces, tortugas y cocodrilos, lo que supone una agresión a la biodiversidad de esos ecosistemas acuáticos. Como se afirma en un informe de 2021 en la revista One Earth: “La degradación de los ecosistemas asociada a la extracción [de arena] amenaza a especies y ecosistemas como los humedales, los ríos, las dunas costeras o las praderas marinas”.

Las operaciones de dragado de arena rechazan las partículas más pequeñas, que son bombeadas de nuevo al agua, con lo que aumentan la turbidez y alteran drásticamente el hábitat acuático, asfixiando a los peces y bloqueando la luz, que es esencial para las algas y los corales. Por otro lado, retirar sus sedimentos más pesados (arena y grava) hace que los ríos corran más deprisa y penetren más profundamente en el fondo del valle. Como consecuencia, baja el nivel freático y se contamina el suministro de agua potable, además de aumentar la frecuencia de las inundaciones y causar daños en infraestructuras como los puentes. 

BBVA-OpenMind-Materia-crisis de la arena alimenta mafias y crimenes ambientales 4-El río Mekong es una de las principales fuentes de arena del Sudeste Asiático, pero su explotación afecta a su ecosistema y al delta que se forma en su desembocadura. Crédito: Wikimedia
El río Mekong es una de las principales fuentes de arena del Sudeste Asiático, pero su explotación afecta a su ecosistema y al delta que se forma en su desembocadura. Crédito: Wikimedia

Cuando los sedimentos pesados de los ríos dejan de llegar al mar —debido a la extracción de arena y a las presas—, las playas y los deltas dejan de reponerse y aumenta la erosión. Por ejemplo, los niveles insostenibles de extracción de arena a lo largo del río Mekong, en el sudeste asiático, están provocando que el delta del Mekong, ya amenazado por la subida de los mares, descienda varios centímetros al año, poniendo aún más en peligro su futuro.

En la actualidad no existen convenios internacionales que regulen la extracción, el uso y el comercio de la arena, y esta falta de control aviva el mercado negro y todos sus temibles efectos. Según un informe publicado en Science en 2017, “incluso cuando la extracción de arena está regulada, suele ser objeto de una extracción y comercio ilegal desenfrenados”. A pesar de ser un problema global “con importantes implicaciones sociopolíticas, económicas y medioambientales”, no ha atraído la atención que merece. La comunidad internacional mantiene la cabeza enterrada en la arena ante esta crisis que erosiona los cimientos de nuestra civilización tecnológica y para la que no hay soluciones sencillas.

Neil Larsen

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