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07 febrero 2020

El ‘ajedrez’ vikingo que conocemos gracias a Linneo

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También conocido como ajedrez vikingo, el Tafl es considerado el gran juego de estrategia de los pueblos celtas y nórdicos durante la Edad Media, además de ser un elemento con gran carga simbólica en la cultura vikinga. Uno de los aspectos más llamativos y menos conocidos del juego es que sus reglas se conocen gracias al botánico y naturalista Carlos Linneo. En este mítico juego, del que hemos ido conociendo más detalles gracias a recientes investigaciones arqueológicas, basamos nuestros retos de este mes.

Pasatiempo 1: El rey escapa en tres movimientos.

El Brandubh, la versión del juego de los pueblos irlandeses, es una de las modalidades más simples y por tanto más intuitivas: en un tablero de 7×7 se enfrentan dos fuerzas, blancas y negras, en torno a un rey en posición central al que unas protegen y otras atacan. Todas las fichas (incluido el rey, que juega con las blancas) se desplazan sobre el tablero como las torres del ajedrez. Todas las piezas pueden ser capturadas al ser rodeadas por dos lados opuestos, el rey solo está a salvo cuando se encuentra sobre una casilla cruzada y solo puede escapar alcanzando las casillas de las esquinas.

En esta partida comienza moviendo el rey. Se puede garantizar la victoria en solo tres movimientos. ¿Cuál debe ser el primer movimiento para lograrlo?

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En una de las más conocidas sagas nórdicas, “Hervör y Heidrek”, el dios Odín desafía a uno de los protagonistas, Gestumblindi, a resolver un misterioso enigma: ¿Qué mujeres son las que que luchan juntas ante su indefenso rey? Día tras día, la oscuridad le protege, pero la claridad sale a atacar”. Gestumblindi supera la prueba al responder que la solución es “el juego del Hnefatafl”, las fichas oscuras protegen al rey pero las blancas le atacan”.

Un símbolo de estatus de los guerreros

Esta respuesta desafió y fascinó durante mucho tiempo a los arqueólogos e historiadores. Una fascinación alentada además por las múltiples referencias al juego Tafl existentes en las sagas nórdicas. Hoy se sabe que el Hnefatafl es una de las numerosas variantes de los denominados juegos Tafl, una familia de juegos de mesa y estrategia (de origen germánico y celta) que la influencia vikinga extendió por todo el centro y norte de Europa. Fueron muy populares entre los siglos V y XII, hasta que progresivamente fueron reemplazados por el ajedrez llegado de India.

En el último siglo y medio sucesivas excavaciones y levantamientos de emplazamientos y enterramientos vikingos han permitido encontrar numerosos ejemplos y muestras del juego: tableros y figurillas más o menos ornamentadas. Y uno de los aspectos que más han intrigado a los estudiosos es el significado y simbología que se les atribuía, ya que estaban presentes en las tumbas de muchos guerreros. Al parecer, la capacidad estratégica que requería (virtud imprescindible para los encargados de liderar en el combate) justifica esta presencia, convirtiéndolo en un elemento o atributo para definir el estatus del fallecido como un destacado guerrero.

El Hnefatafl tiene una gran carga simbólica en la cultura vikinga. Crédito: John D Fisher ARPS

Más allá de las evidencias y connotaciones arqueológicas, hay un aspecto todavía más sorprendente con respecto a este juego, que, de hecho, fue el que en gran medida abrió la puerta a su conocimiento: conocemos las reglas que lo gobiernan gracias a la impagable labor realizada por el famoso botánico sueco Carl von Linné (o Carlos Linneo).

En 1732, el joven Linneo emprendió una expedición a Laponia para estudiar la fauna y flora de esa recóndita región. Un viaje de estudios que también iba a aprovechar para entrar en contacto con el pueblo lapón y documentar de primera mano su vida y costumbres; entre ellas su afición por un juego de mesa que llamaban Tablut. Linneo no hablaba lapón, por lo que tuvo que entender las reglas del juego a base de observar numerosas partidas e identificar así cuál era el objetivo, qué movimientos eran los permitidos y cómo se alcanzaba la victoria. Esta información la compiló, junto al resto de sus observaciones, en su cuaderno de viaje publicado bajo el título de Iter Lapponicum, legando así el primer manual de instrucciones registrado de los juegos Tafl.

Dos fuerzas en torno a un rey

En esencia, los juegos Tafl enfrentan a dos jugadores al mando de dos fuerzas —blancas y negras— en torno a un rey en posición central, que es protegido por unas y atacado por las otras sobre un tablero cuadrado, cuadriculado y con una casilla central. Puede variar el tamaño del tablero (siempre con el mismo número impar de casillas por lado) y el número de fichas por bando (a veces igual, otras con doble de atacantes que de defensores). El objetivo del bando defensor, que maneja al rey, es lograr que este escape saliendo por algún punto del tablero. El objetivo del bando atacante es atrapar al rey. Todas las fichas, incluido el rey, se mueven como las torres del ajedrez, en vertical y horizontal. Y tanto el rey como cualquiera de las fichas restantes es eliminada de la partida cuando es atrapada entre dos fichas rivales en disposición horizontal o vertical (no en diagonal), o bien aprisionada contra uno de los bordes. Además, hay algunas casillas en las que el rey está a salvo. Esto es lo básico, luego hay detalles y reglas más específicas en cada modalidad.

No obstante, esta información pasó desapercibida hasta finales del siglo XIX cuando el historiador inglés H. J. R. Murray conectó la descripción del Tablut lapón, recogida por Linneo, con el juego tafl mencionado en las historias vikingas. Así abrió la puerta a su estudio y reconocimiento como elemento esencial de la cultura vikinga.

Pasatiempo 2: ¿Sentenciado o no?

En esta otra partida de Brandubh, las fichas negras están en una situación muy ventajosa para capturar al rey. Mueven blancas. ¿Podrá escapar el rey de esta situación límite? ¿Cómo?

Solución:

Miguel Barral para Ventana al Conocimiento

@migbarral

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