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10 mayo 2019

Dorothy Hodgkin, la mujer que vio la penicilina

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«Una ama de casa de Oxford gana el premio Nobel», «Premio Nobel para una esposa británica»… Así anunciaron los tabloides del Reino Unido la concesión del galardón de la Academia Sueca a Dorothy Hodgkin en 1964. Era la primera mujer de su país en ganar un Nobel de ciencia, y lo logró por sus pioneras técnicas para visualizar biomoléculas usando rayos X. Gracias a ella por fin supimos cómo era la estructura en 3D de la penicilina, el primer antibiótico, lo que permitió fabricar nuevos y más eficientes derivados del fármaco. El premio reconocía finalmente sus extraordinarias habilidades científicas pero, para su sorpresa, en las entrevistas le preguntaban mucho cómo hacía para compaginar eso con “una vida doméstica plena”.

Por el contrario, frente a esos estereotipos de género, ella había sido educada desde pequeña para que una vida plena girara en torno a su desarrollo intelectual y personal. Nació en El Cairo, donde su padre trabajaba para el ministerio de Educación, y creció viajando entre Egipto, Inglaterra y Sudán, con una infancia muy marcada por la Primera Guerra Mundial. Ya de niña le fascinaban los minerales y las formas geométricas de sus estructuras cristalinas. Tuvo un interés muy precoz por el campo de investigación que le llevó al premio Nobel: “Quedé prendada para toda la vida por la química y los cristales”, según contaba la propia Dorothy Crowfoot Hodgkin (12 mayo 1910 – 20 julio 1994).

Con tan solo 12 años, conociendo los trabajos arqueológicos de su padre en Sudán, le llamó mucho la atención un mineral muy negro y brillante y le preguntó por él a un científico amigo de la familia, A.F. Joseph. Lo que recibió no fue una respuesta, sino un un kit de análisis de minerales. Y al cumplir 16 años su madre le hizo otro regalo que marcó su carrera científica: un libro de Henry Bragg en el que explicaba cómo usar rayos X para analizar las estructuras de los cristales minerales.

Modelo molecular de la penicilina realizado por Dorothy Hodgkin. Crédito: Science Museum London

Esa técnica, denominada cristalografía de rayos X, consiste básicamente en hacerle una radiografía a un mineral: al atravesarlo, los electrones de sus átomos desvían los rayos X de una forma que depende de la estructura interna de los cristales. Por eso en la radiografía aparece un patrón característico de cada mineral; y realizando un detallado análisis matemático de esos patrones, puede deducirse su estructura cristalina. Esa manera indirecta de ver los átomos fue la que Hodgkin perfeccionó y llevó a otro nivel, aplicándola a moléculas de gran importancia biológica.

‘Radiografías’ de moléculas vitales

Primero se licenció en química en Oxford y luego realizó su doctorado en Cambridge, donde comenzó a investigar esas biomoléculas inspirada por John Desmond Bernal, que fue su mentor, su amante y también tuvo una gran influencia sobre su pensamiento político. Dorothy Hodgkin regresó en 1934 a Oxford, donde desarrolló toda su larga carrera científica. En 1945 llegaron los primeros frutos. Su equipo de investigadores logró determinar la estructura de la penicilina, demostrando que (en contra de la creencia científica de entonces) su molécula contiene un anillo de ß-lactama, que es componente fundamental de varias familias de fantibióticos.

Hodgkin culminó así la aventura científica iniciada por Alexander Fleming en 1928, con su descubrimiento casual de la penicilina. Conocer finalmente su estructura molecular tridimensional permitió optimizar la fabricación del primer antibiótico, perfeccionarlo y además impulsó el desarrollo de nuevos fármacos. También fue la primera persona en ver biomoléculas tan esenciales como la vitamina B-12 (en 1956) y la insulina (1969).

Activista antinuclear

La estructura de la penicilina y esa línea entera de investigación, desarrollada durante décadas, fue reconocida en 1964 con el Premio Nobel de Química, que hasta entonces solo habían recibido dos mujeres: Marie Curie y su hija, Irene Joliot-Curie. Dorothy Hodgkin ya era por aquel entonces toda una referencia en la Universidad de Oxford, donde había sido tutora de Margaret Thatcher. Su influencia fue muy grande en la política conservadora, tanto que cuando acabó convirtiéndose en Primera Ministra del Reino Unido colgó un retrato de Hodgkin en su despacho del número 10 de Downing Street.

La química unió dos vidas que en lo político no podían estar más separadas. Hodgkin, una científica de renombre internacional, tenía prohibida su entrada en EEUU por su proximidad al Partido Comunista y sus lazos con científicos chinos. Muy preocupada por la amenaza de una guerra nuclear, fue una destacada pacifista y llego a presidir la organización científica por el desarme que surgió del manifiesto de Bertrand Russell y Albert Einstein. Hodgkin recibió por ello la Orden de Lenin (el equivalente soviético del premio Nobel de la Paz) en 1987, concedida por Mijaíl Gorbachov.

Francisco Doménech
@fucolin

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