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17 julio 2019

“De todos los destinos ahí arriba, solo me parece una prioridad regresar a la Luna”

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ENTREVISTA A WALTER CUNNINGHAM, ASTRONAUTA DEL APOLO 7

  • “Éramos pilotos, siempre supimos que podría pasar algo y que entonces ya no estaríamos”
  • “La gente que habla de ir a Marte no es experta en la industria espacial, son políticos”
  • “Quienes no creen en el aterrizaje en la Luna son son las mismas personas que piensan que la Tierra es plana”
  • “Me arriesgo mucho si digo que en 50 años tendremos una misión tripulada a Marte”

Hace 50 años, la carrera espacial alcanzó su clímax cuando Neil Armstrong pisó por primera vez la Luna. Si la misión Apolo 11 tuvo éxito, fue gracias a los cuatro vuelos tripulados que la precedieron, y el piloto americano Walter Cunningham (Creston, Iowa, 1932) estuvo allí desde el comienzo. Él fue parte de la tripulación que sustituyó a los astronautas de Apolo 1, aquellos que murieron durante un simulacro cuando se incendió su cabina en la plataforma de despegue.

Walter Cunningham participó recientemente en el evento “Objetivo la Luna”, organizado por OpenMind, El Páis y Materia con motivo del 50 aniversario de la llegada a la Luna. Crédito: Santi Burgos/EL PAÍS

En 1968, junto con el comandante Wally Schirra y el piloto Donn Eisele, Cunningham voló en Apolo 7, la misión de 11 días en la órbita terrestre que arrancó el programa lunar. Fue el primer vuelo tripulado del programa Apolo, diseñado para poner a prueba los nuevos componentes de la nave antes del viaje a la Luna. Ahora, con 87 años, Cunningham valora el último medio siglo de exploración espacial, así como los planes existentes para regresar al satélite y, después, poner el primer pie humano en Marte.

¿Cuándo supo del accidente de Apolo 1?

En la tripulación de Apolo 1 estaban Gus Grissom, Ed White and Roger Chaffee. Nosotros éramos la tripulación de reserva: Wally Schirra, Donn Eisele y yo. Estuvimos juntos en Florida durante unos tres meses, haciendo las mismas maniobras de entrenamiento. De hecho, el día antes del accidente, habíamos estado haciendo la misma prueba dentro de la cabina, aunque nosotros no tuvimos que cerrar la escotilla. Ese día, Wally, Donn y yo estábamos esperando: era viernes por la tarde, y habíamos decidido esperar para volar los seis juntos de vuelta a Houston, cada uno en nuestro avión T-38.

Sobre las cuatro de la tarde supimos que estaban teniendo problemas en la nave. Habían cerrado la escotilla y presurizado la cabina, pero no les funcionaba el audio y tenían alguna otra dificultad que no habíamos anticipado. Así que Wally, Donn y yo finalmente decidimos volar a casa. Se tarda entre una hora y media y dos horas en volar de Florida a Houston (Texas). Recuerdo que volamos en formación, aunque no siempre lo hacíamos. Cuando aparcamos, nos estaba esperando el director adjunto de vuelo. Él normalmente no estaba en la pista, así que pensamos que podía haber ocurrido algo… no sabíamos el qué. Caminamos con él hasta su oficina y nos contó lo que había pasado, el fuego… en 18 segundos ya no estaban. Nos sentimos afortunados por no tener que haber hecho la misma prueba que ellos el día anterior, porque nos habría pasado a nosotros.

¿Le asustaba ocupar su lugar?

Algo que le cuesta entender al público, en parte porque nuestra sociedad ha cambiado, es que siempre estábamos al tanto del riesgo. Éramos pilotos, siempre supimos que podría pasar algo y que entonces ya no estaríamos. Éramos lo suficientemente buenos para que no nos pasase nada a la mayoría. Sí, podría habernos ocurrido a nosotros, pero sabíamos que íbamos a arreglar cualquier cosa que pudiese haber contribuido al accidente de Apolo 1.

Aceptas los riesgos. No nos pasamos la vida preocupados por cualquier imprevisto. Sin embargo, el público hoy en día siempre me pregunta: “¿Teníais miedo?”

La tripulación principal del Apollo 7: Donn F. Eisele, Walter M. Schirra Jr y Walter Cunningham. Crédito: NASA

Quizá no tuviese miedo a la muerte, ¿y al fracaso? De repente habría mucha expectación: se habían convertido en la tripulación de la primera misión Apolo.

Sí, dos semanas después de su muerte en aquel incendio, nos convertimos en la tripulación principal. Íbamos a ser los primeros en despegar, y teníamos que arreglar la nave. Intentamos asegurarnos de que la nave estuviera en buenas condiciones y fuera segura. Unos 19 o 20 meses después, despegamos.

El nombre de la misión se cambió a posteriori: nosotros no pensamos en la de su muerte como Apolo 1, porque la numeración seguía el total de misiones tripuladas y no tripuladas. De todas esas misiones, la nuestra era la séptima. Queríamos tener éxito, íbamos a hacer lo que fuera por tener éxito. Cualquiera que investigue hoy en día, encontrará que Apolo 7 sigue siendo, hasta la fecha, la misión de primer vuelo más larga y más ambiciosa que ha hecho cualquier nave espacial. Fue un éxito al 101%.

¿La gente recuerda vuestra misión, Apolo 7, cuando habla hoy en día de la carrera a la Luna?

Cuando se habla de Apolo hoy en día, la gente habla de Apolo 11: el primer hombre en la Luna. Quizás consideren también Apolo 8, porque fue la primera vez que escapamos la gravedad de la Tierra y rodeamos la Luna. Incluso pueden pensar en Apolo 13, porque se hizo una película. Pero nadie piensa en los otros vuelos: sobre todo, casi nadie menciona Apolo 7 y Apolo 9. El motivo es que eran misiones de desarrollo, para asegurarse de que todo el equipo funcionaba y era lo suficientemente seguro para enviar gente a la Luna. No suscitan la misma emoción porque se quedaron aquí, en la órbita terrestre.

Hicisteis el primer programa de televisión en directo desde el espacio. ¿Lo siguió mucha gente?

Bueno, el hecho de que emitiésemos televisión en directo por primera vez desde Apolo 7 sí tocó a mucha gente. Nuestro comandante, Wally Schirra, se opuso porque no quería que estuviésemos distraídos grabando. Pero cuando nos metimos en ello nos acabó gustando, y eso lo vió el público. La calidad en aquellos días no era muy buena, pero al poco de regresar a Tierra nos avisaron de que habíamos ganado un Emmy por la primera retransmisión desde el espacio. Recuerdo que Wally Schirra y yo pensamos: “Podemos volar a Los Ángeles y pasar un buen fin de semana allí”. Pero la NASA dijo que no.

¿NASA no os dejó ir a recoger vuestro premio Emmy?

Ni siquiera fuimos a recogerlo. Un par de semanas después llegó por paquetería. Así que la NASA no le dio mucha importancia. Más tarde, la tripulación de Apolo 9 también ganó un Emmy. Estuvo bien ganar ese premio: todavía lo tengo en mi vestíbulo, y cada cinco o seis años alguien me pregunta por él.

Walter Cunningham trabajando dentro del Módulo de Comando del Apolo 7. Crédito: NASA

Durante la misión Apolo 7, vuestro comandante tenía un resfriado y congestión nasal, así que os negasteis a llevar los cascos durante el aterrizaje. ¿Aquello fue un motín?

Bueno, creo que así lo vio el Centro de Control. Nosotros no nos preocupamos demasiado: queríamos asegurarnos de que a Wally Schirra no le reventasen los tímpanos. Recuerdo que en tierra le dieron muchísima importancia. Es curioso, porque siempre quieren minimizar las posibilidades de riesgo, y resulta que en misiones posteriores los astronautas no se pusieron los cascos para el aterrizaje. Averiguaron que era suficientemente seguro no llevarlos, y mucho más cómodo.

En su libro, The All-American Boys, escribió sobre las complicaciones de defecar en el espacio. ¿Era un asunto nuevo para la astronáutica?

Bueno, escribí el artículo porque realmente era la primera vez que habíamos podido hacerlo. Normalmente estábamos flotando en la cabina, y la gente ve las fotos y se piensa que había mucho espacio, pero nunca había suficiente. Nos aguantamos todo lo que pudimos pero, lamentablemente, a los dos o tres días, yo fui el primero que no pudo aguantar más.

No voy a explicar los detalles, pero acabé tardando por lo menos una hora, la primera vez. Creo que nadie lo conseguía en menos de una hora porque estábamos flotando. Hay que intentar no manchar nada, y sobre todo no manchar la cabina de mando. Lo mismo ocurría cuando alguien vomitaba (eso ocurrió un par de veces en otras misiones, aunque no en la nuestra). Ese es el motivo por el que escribí ese artículo que sale en The All-American Boys, no lo escribí para el libro, lo escribí cuando estábamos volando y queríamos que los demás conociesen los pros y contras. Supongo que lo leeré otra vez uno de estos días para juzgar si conté demasiado. Después, cinco misiones Apolo aterrizaron en la Luna, y en todas se dijo o se escribió algo sobre cómo hacer las necesidades, porque era una de las cosas más difíciles.

Ya no existe la urgencia o la clara motivación política de la carrera espacial de los años 60. ¿Qué deberá ocurrir para que se produzca el próximo gran salto en exploración espacial?

Creo que el público hoy en día es muy optimista acerca de lo que podemos lograr en el espacio. Gran parte de la gente que habla de ir a Marte no es experta en la industria espacial, son políticos. Han pasado 50 años desde el primer alunizaje; llegar a Marte va a llevar mucho más tiempo de lo que se piensa la gente. Elon Musk habla de llevar 10.000 personas en 2024, o algo así… Para nosotros, eso es ridículo.

Walter Cunningham durante su intervención en el evento “Objetivo la Luna”. Crédito: Santi Burgos/EL PAÍS

¿Siempre pensó que era ridículo?

Bueno, muchos de los que somos escépticos de lo que está haciendo Elon Musk ahora tenemos mejor imagen de él que hace cinco años o más. Debo decir que yo era casi negativo al respecto, pero cambió mucho mi pensamiento cuando recuperaron la primera etapa del lanzador reutilizable del cohete Falcon 9. Todavía desconocemos la financiación de estos proyectos, y yo sigo… bueno, no diré que soy escéptico, pero no tengo del todo claro si es rentable. Sí parece ser rentable, y SpaceX lo ha hecho varias veces, ya. Incluso mis amigos que siguen en activo desde los días de Apolo… creo que a todos nos impresionó que pudiesen recuperar los lanzadores.

¿Qué ha ganado la exploración espacial de las colaboraciones internacionales?

Bueno, el público ha cambiado su visión de este asunto. En nuestra época era competición. Incluso cuando empezamos a trabajar con los rusos y se suponía que debíamos cooperar, no eran del todo cooperativos. Ahora somos completamente dependientes incluso para poner a alguien en órbita. Pero los rusos siempre han tenido su programa particular, y les ha ido bien, en mi opinión. Han perdido alguna nave también, pero creo que les va bien.

¿Tiene sentido enviar gente al espacio, si los robots son más rentables para hacer ciencia a largo plazo?

Es un apunte muy bueno, porque yo creo que debemos seguir pensando a largo plazo, y puede ser la exploración espacial con robots, sin tripulación. De todos los destinos ahí arriba donde podremos ir en el futuro próximo, solo me parece una prioridad regresar a la Luna.

Pero hay muchos cuentos sobre lo que haremos en la Luna, algunos al borde de lo posible, como “visitar el polo norte, o el polo sur, o crear combustible”, y cosas así. El público no se da cuenta de lo difícil que sería; no es lo mismo que ir a por una muestra y regresar. Pero sí han hablado de buscar combustible [en la Luna] para ayudarnos a ir a Marte. Bueno, pues va a pasar mucho tiempo hasta que podamos fabricar combustible, subirlo a una nave y despegar.

El Apolo 7 despegando. Crédito: NASA

¿Qué le dice a quienes no creen que los astronautas pisaron la Luna?

Me cuesta mucho lidiar con quienes ponen en duda el aterrizaje en la Luna. En todos los grupos con los que he estado, creo que solo una vez he oído algo así. Pero se supone que el ocho o diez por ciento de la población piensa que nunca fuimos a la Luna. Yo nunca me he encontrado a ese ocho o diez por ciento. Creo que la gente que dice eso nunca ha tenido la inteligencia para comprender lo que ocurre ahí fuera. Y eso también me dice que nunca lo vamos a erradicar por completo: son las mismas personas que piensan que la Tierra es plana, ¿sabe?

¿Qué expectativas tiene para la próxima era de la exploración espacial, cuando los viajes se empiecen a medir en meses y años, en lugar de días?

No he pensado demasiado en cómo será enviar a gente a otros planetas. Yo me formé en física, y sé que las posibilidades son remotas. Cuando considero la posibilidad de lo que se comenta, aterrizar en Marte y luego despegar de Marte… la gente no tiene ni idea del aumento en la propulsión que hace falta para eso. Lo que estamos oyendo es una reacción natural del público conforme pasa el tiempo. Ya fuimos a la Luna, así que a nadie le parece emocionante, y ahora dicen: “¿Por qué no podemos ir a Marte, o a Venus, o ambos?”.

¿No cree que deberíamos ir a Marte?

Yo soy realista o pesimista. Como soy físico, creo que deberíamos hacerlo, algún día, pero no creo que sea algo que nos va ayudar, más bien algo que va a cambiar la percepción pública de la exploración espacial.

Ahora bien, estoy muy a favor del desarrollo: tenemos que desarrollar tecnología que lo haga posible. Hoy en día, 50 años después de que llegásemos a la Luna, estamos usando la tecnología que desarrollamos entonces de formas muy diversas. Esa tecnología se ha vuelto mucho más útil. Antes ni se nos habían ocurrido algunas de las aplicaciones, así que nos beneficiamos mucho de eso.

¿Cuándo estima que lograremos una misión tripulada a Marte?

Pues no va a ser mientras yo siga aquí [ríe]. Me arriesgo mucho si digo que en 50 años lo conseguiremos. Lo que ocurre es que estamos haciendo mucha exploración remota de Marte; ese tipo de información no la teníamos con la Luna. Sabemos mucho más sobre Marte y sobre la superficie de Marte de lo que sabíamos sobre la Luna y sobre la superficie de la Luna en aquellos días. Por eso, yo diría que toda la información que estamos aprendiendo gracias a la exploración no tripulada de Marte es parte del motivo por el que se retrasará la decisión de enviar personas.

Bruno Martin

@TurbanMinor

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