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25 febrero 2022

El tortuoso camino a Plutón, el planeta enano en los confines del Sistema Solar

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Dice un chiste ya algo viejo que ha sido un año intenso para Plutón: de ser descubierto y saludado como el noveno planeta del Sistema Solar, a quedar reducido después a la categoría de planeta enano, y convertirse por último en portada de diarios gracias a las espectaculares fotos enviadas por una sonda espacial. Y todo ello en menos de un año… plutoniano, ya que Plutón tarda algo más de 247 años terrestres en dar una vuelta completa al Sol. Desde su descubrimiento accidental hasta las sorpresas que ha revelado su reciente estudio científico, Plutón parece ejercer una atracción que, incluso si desde 2006 ya no es un planeta, sin embargo lo ha convertido en una auténtica estrella.

Clyde Tombaugh tenía solo 23 años cuando recibió el encargo de buscar pruebas de la existencia de un planeta más allá de Urano. Imagen: Wikimedia

Cuando en la década de 1840 las perturbaciones observadas en la órbita de Urano llevaron al descubrimiento de Neptuno, los cálculos de algunos astrónomos sugerían que aquello no era todo, y que aún faltaban otros planetas por descubrir más allá del octavo. A comienzos del siglo XX el matemático y empresario Percival Lowell se empeñó en que el legado último de su vida fuese el descubrimiento del que llamó “planeta X”, después de su frustrado intento de convencer a la comunidad científica de la existencia de canales artificiales en Marte. Desde su observatorio de Flagstaff (Arizona) y con la colaboración del astrónomo William Henry Pickering, Lowell puso al frente de un equipo de “computadoras humanas” a la física Elizabeth Williams, una de las primeras mujeres licenciadas en el Instituto Tecnológico de Masachusetts cuya contribución fue clave, pero cuyo nombre ha quedado casi olvidado.

El logro de Tombaugh y el microscopio de parpadeo

Lowell murió en 1916 sin su descubrimiento, y la búsqueda del planeta X quedó arrinconada durante más de un decenio. En 1929 el director del observatorio Lowell, Vesto Melvin Slipher, rehabilitó el proyecto asignándolo a un granjero de Kansas de 23 años que había construido su propio telescopio con piezas de automóvil y de maquinaria agrícola, y cuyos dibujos astronómicos le habían impresionado. El encargo que recibió Clyde Tombaugh no era precisamente alentador: tomar infinidad de fotografías de secciones del cielo con una separación de dos semanas y compararlas con un microscopio de parpadeo para detectar objetos que cambiaban de posición, diferenciando así estrellas de planetas. Pero después de dos millones de estrellas fotografiadas, Tombaugh lo consiguió: el 18 de febrero de 1930 encontraba su planeta.

Se descubrió entonces que en realidad aquel nuevo planeta ya había aparecido en fotografías astronómicas anteriores, aunque se había pasado por alto. Solo faltaba un nombre para el nuevo miembro del Sistema Solar. Según cuenta el relato, fue la niña británica de 11 años Venetia Burney quien sugirió el nombre de Plutón —dios del inframundo en la mitología clásica— para el nuevo planeta a su abuelo, bibliotecario de la Universidad de Oxford, el cual a su vez transmitió la sugerencia a los astrónomos. Y aunque la historia de Venetia es cierta, al parecer los científicos ya manejaban previamente este nombre, en parte como homenaje a Lowell por la coincidencia de sus iniciales con las primeras letras del nombre. Con la llegada del nuevo planeta, había nacido una estrella: el nombre de Plutón inspiró el bautismo de un nuevo elemento radiactivo, el plutonio, y quizá también el del perro de Mickey Mouse, aunque esto nunca se confirmó.

BBVA-OpenMind-El tortuoso camino a Pluton-planeta enano en los confines del Sistema Sola 2 La sonda New Horizons se aproximó en 2015 a Plutón y realizó las mediciones e imágenes de mayor precisión que se han tenido nunca. Imagen: Unsplash
La sonda New Horizons se aproximó en 2015 a Plutón y realizó las mediciones e imágenes de mayor precisión que se han tenido nunca. Imagen: Unsplash

Solo que, en realidad, Plutón no era el planeta X. Después de ser reconocido y acogido por los terrícolas como el noveno planeta del Sistema Solar, en las décadas posteriores las observaciones y los cálculos fueron despojando a Plutón de su gloria inicial: muy lejos de la predicción de Lowell sobre un planeta tan grande como siete tierras, aquel objeto era demasiado minúsculo como para justificar las alteraciones en las órbitas de Urano y Neptuno. De hecho, dichas anomalías desaparecieron cuando se aplicaron modelos más precisos a las órbitas planetarias. Así, el motivo de que Plutón fuese designado como el noveno planeta se debió a que apareció en el momento oportuno para ocupar un hueco que se esperaba rellenar. Fue un hallazgo afortunado propiciado por una hipótesis equivocada: en realidad, el planeta X tal como había sido propuesto por Lowell no existía, aunque en los últimos años se ha reavivado la búsqueda de posibles planetas gigantes más allá de Neptuno que podrían explicar las órbitas inusuales de ciertos objetos transneptunianos (TNO, en inglés).

La polémica por el estatus de Plutón

Con ello, la polémica sobre el estatus de Plutón comenzó a bullir, especialmente cuando desde 1992 empezaron a detectarse otros objetos similares en el cinturón de Kuiper, más allá de Neptuno. El último clavo en el ataúd vino de la mano del astrónomo de Caltech Mike Brown cuando en 2005 descubrió Eris, otro TNO cuyo tamaño se calculó superior a Plutón (en realidad es ligeramente más pequeño). La NASA anunciaba el descubrimiento del “décimo planeta”. Pero algunos astrónomos tenían otra idea. El 24 de agosto de 2006 la Unión Astronómica Internacional (UAI) se reunía en Praga para aprobar una definición formal de planeta, que hasta entonces no existía. El resultado degradaba a Plutón a planeta enano por no cumplir una condición, limpiar su órbita de otros objetos, ya que su recorrido se cruza con el de Neptuno; de hecho, de 1979 a 1999 Plutón estuvo más cerca del Sol que el octavo planeta.

Plutón es cinco veces más pequeño que la Tierra, un tamaño insuficiente como para ser considerado planeta. Imagen: Wikimedia

Rara vez el resultado de una reunión científica ha causado tanta repercusión, y tanta repulsa; no solo entre gran parte del público, indignado por la degradación de Plutón, sino también entre numerosos científicos que rechazaban la definición de la UAI. Uno de los más contrariados fue Alan Stern, quien siete meses antes de la resolución había lanzado al espacio la sonda de la NASA New Horizons con destino a Plutón; Stern veía cómo su flamante misión al noveno planeta quedaba relegada a la exploración de un planeta enano.  

Sin embargo, y con independencia de que el debate sobre el estatus de Plutón nunca se haya apagado, esto no ha empalidecido en absoluto la misión New Horizons, cuyos resultados han fascinado al mundo. El 14 de julio de 2015, tras un viaje espacial de más de nueve años, la sonda sobrevolaba Plutón, ofreciendo sobrecogedoras imágenes detalladas de lo que hasta entonces era solo un disco de colores pixelados y borrosos. La imagen de su gran mancha en forma de corazón, bautizada como Tombaugh Regio y formada por hielos de nitrógeno, monóxido de carbono y metano, fue recibida por los entusiastas de Plutón casi como una metáfora; un cariñoso guiño del explaneta a sus defensores terrestres.

Tras completar su trabajo en Plutón, New Horizons emprendió camino hacia otros destinos en los confines del Sistema Solar. Pero sus datos e imágenes de Plutón y sus cinco lunas —Caronte, Nix, Hidra, Cerbero y Estigia— han revelado a los científicos los secretos de un mundo que es dos terceras partes el tamaño de nuestra luna, pero geológicamente activo, con montañas de agua congelada, volcanes de hielo y quizá un océano líquido bajo la superficie. Es más: el mundo que se contemplaba solo como una roca oscura, fría y lejana, en realidad pudo tener un inicio más cálido de lo que se sospechaba, según investigaciones recientes a partir de los datos obtenidos por New Horizons. Stern y sus colaboradores, responsables de este estudio, sugerían posibles implicaciones de cara incluso a su habitabilidad en el pasado. Planeta o no, parece que Plutón no solo continuará revelando sorpresas a los científicos, sino que también seguirá ocupando un lugar en nuestra cultura popular del que ningún otro planeta enano conseguirá destronarlo.

Javier Yanes
@yanes68

 

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