Teoría cultural del riesgo II

Sobre la naturaleza del riesgo. Los valores culturales a lo largo del tiempo y de las sociedades

La percepción y valoración del riesgo no se basa sólo en creencias de base “política”. También el contexto socio-religioso desempeña un papel relevante en la percepción del riesgo. La World Values Survey Association (WVSA) es una asociación sin ánimo de lucro que, desde hace treinta años, viene realizando encuestas a nivel mundial sobre los valores socioculturales y políticos, ordenado por países. Cada cinco años, aproximadamente, lanza una nueva oleada de encuestas (que se demora en completar otros tres o cuatro años), de modo que se puede observar la evolución en los valores a nivel mundial.

Los ejes que se utilizan son dos: eje religioso y eje supervivencia. El eje religioso ordena a los diferentes países en función de si sus valores culturales tienen mayor o menor peso de la religión. El otro eje muestra el estado de desarrollo en el que se encuentran las sociedades: un mayor peso de valores de supervivencia (Acceso a agua potable, seguridad personal básica, etc) en un extremo, y valores de expresión individual de la persona en otro (libertad de prensa, diversidad cultural, etc).

Sobre la naturaleza del riesgo. Los valores culturales a lo largo del tiempo y de las sociedades.

El cuadro 2 (Fuente: WVSA) muestra la distribución según ambos ejes.

Los valores de Suecia son muy diferentes de, por ejemplo, los de Ghana. Por tanto, los riesgos inherentes a alcanzar y mantener dichos valores serán dispares.

Los estudios que han surgido al calor de este sistema de encuestas son altamente enriquecedores. En el artículo “How Selfish Are Self-Expression Values? A Civicness Test” (Welzel, 2009) se profundiza en si los valores “self expression”, es decir, los que ponderan la realización del individuo, esconden un comportamiento egoísta compatible con el civismo requerido en una sociedad. En numerosas ocasiones se habla, no sin cierto cinismo, que es el egoísmo el motor de la sociedad capitalista, y que este egoísmo es bueno, en la medida en que empuja a la sociedad a avanzar y mejorar. En el artículo citado se delimita claramente egoísmo de individualismo, y de los beneficios que este último tiene para la sociedad. Así, el individualismo no es un riesgo para una sociedad socialmente responsable, que persiga un desarrollo sostenible, sino una fuerza creadora de innovación, eficiencia y, en definitiva, crecimiento económico.

En resumen: la definición de Riesgo no es única. Desde un punto de vista financiero, sí podemos llevar a cabo una cuantificación, y hay numerosos modelos matemáticos que muestran cómo hacerlo. Ahora bien, un concepto más amplio de riesgo, aún con profundas implicaciones desde el punto de vista económico, tiene sus raíces en una realidad socioeconómica que depende mucho de cada sociedad y de cada individuo.

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Pedro Agudo

Economista, BBVA, Madrid (España)