Seis rarezas de la inteligencia artificial

Buena parte de las esperanzas de la humanidad están depositadas hoy en día en el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA), que se ve como una vía para curar enfermedades, mejorar diagnósticos o cuidar el medio ambiente. Aunque también son muchos los  temores motivados por la posibilidad de que los algoritmos terminen escapando del control humano.

Pero mientras figuras intelectuales de la talla del físico Stephen Hawking reflexionan sobre el riesgo apocalíptico de estas tecnologías, he aquí una serie de novedades recientes que no salvarán al mundo ni le pondrán fin, pero que nos entretienen con la cara más curiosa de la IA.

El algoritmo de la orientación sexual

¿Puede detectarse la orientación sexual de las personas por su aspecto? Un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford (EEUU) suscitó una sonada polémica el pasado septiembre con el anuncio de un estudio en el que describe un algoritmo supuestamente capaz de determinar si una persona es heterosexual u homosexual analizando sus fotos en una red social de citas.

Los investigadores tomaron la información de los usuarios, públicamente disponible en esta web, y entrenaron a una red neuronal para reconocer la orientación sexual a partir de sus rasgos y su acicalamiento. Según el estudio, el algoritmo acertó en un 81% de los casos para los hombres y en un 74% para las mujeres, mientras que un grupo de evaluadores humanos sólo atinó en el 61% y el 54%, respectivamente.

Organizaciones de defensa de los derechos de la comunidad LGBT protestaron por lo que consideran “ciencia basura”, mientras que los investigadores se defienden alegando que precisamente su intención es advertir del riesgo de pérdida de privacidad con las nuevas tecnologías.

El bot que se volvió racista en Twitter

Cuando en marzo de 2016 los investigadores de Microsoft crearon un perfil de Twitter para Tay, su recién creado bot de conversación de IA, no imaginaban que el experimento apenas duraría 16 horas.

Hay muchas esperanzas puestas en el desarrollo de la IA, pero también temores de que acabe escapando del control humano. Crédito: Gerd Leonhard

Hay muchas esperanzas puestas en el desarrollo de la IA, pero también temores de que acabe escapando del control humano. Crédito: Gerd Leonhard

Éste fue el tiempo que tardaron los responsables de Tay en verse obligados a desconectar a su criatura de internet, cuando descubrieron que se había convertido en una despiadada sexista, racista y xenófoba. En sus más de 96.000 tweets, Tay se explayó insultando a las minorías étnicas, ensalzando a Hitler y negando el Holocausto, sin dejar de lado los comentarios procaces.

Según explicaron después los responsables del proyecto, Tay había sido víctima de usuarios malintencionados que la habían guiado deliberadamente hacia ese terreno ideológico, aprovechando la incapacidad del bot para establecer criterios éticos.

Los dos bots que inventaron su propia versión del inglés

Uno de los retos que estudian los expertos es cómo los algoritmos de IA procesan e interpretan el lenguaje natural. Algo que los humanos aprendemos a manejar desde niños es todo un desafío para las máquinas, como pueden atestiguar los responsables del Laboratorio de Investigación en Inteligencia Artificial de Facebook.

Uno de los retos que estudian los expertos es cómo los algoritmos de IA procesan e interpretan el lenguaje natural. Crédito: Geralt

Uno de los retos que estudian los expertos es cómo los algoritmos de IA procesan e interpretan el lenguaje natural. Crédito: Geralt

Los investigadores conectaron entre sí a dos bots llamados Alice y Bob para que entrenaran sus dotes de conversación y negociación. Pero pronto comprobaron con estupefacción que las máquinas estaban comunicándose con secuencias de este estilo: “balls have zero to me to me to me to me to me to me to me to me to”. Facebook explicó que los bots no habían sido programados para ceñirse a las reglas de sintaxis y gramática del lenguaje natural y que, por tanto, habían empleado el vocabulario inglés para construir su propio código lingüístico con el que se entendían fácilmente entre ellos.

Deducir la receta de una foto de la comida

¿Cuántas veces hemos deseado copiar la receta de un plato que nos ha gustado? Pero en un restaurante no tenemos asegurado que quieran desvelarnos sus secretos mejor guardados. Los aficionados a la cocina pueden contar ahora con la ayuda de Pic2Recipe, un sistema de IA desarrollado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts que es capaz de deducir los ingredientes y la receta a partir de una foto de la comida.

El Instituto Tecnológico de Massachusetts ha desarrollado un sistema de IA que es capaz de deducir los ingredientes y la receta a partir de una foto. Fuente: Pxhere

El Instituto Tecnológico de Massachusetts ha desarrollado un sistema de IA que es capaz de deducir los ingredientes y la receta a partir de una foto. Fuente: Pxhere

Después de entrenar al sistema con un millón de ejemplos, el resultado es que Pic2Recipe acierta con la receta en el 65% de los casos. Naturalmente, los ingredientes que no están a la vista se le escapan, pero para esto, el algoritmo puede utilizar algo de ayuda humana.

¿Me quiere, no me quiere…?

Todos sabemos que el amor es para siempre… hasta que se acaba. Lo malo es que nunca sabemos si el amor de nuestra vida realmente lo será. Al menos, hasta ahora. Un grupo de investigadores de la Universidad del Sur de California ha recogido las conversaciones de 134 parejas durante sesiones de terapia a lo largo de dos años y con todo este material ha entrenado a un sistema de IA para que pronostique si la antes feliz pareja volverá a serlo o no.

Lo curioso es que la máquina no se fija en el contenido de las conversaciones, sino sólo en las formas: rasgos como la entonación, la intensidad de la voz o quién habla, cuándo y por cuánto tiempo. Y los resultados son pasmosos; el sistema acertó en el 79,3% de los casos, superando el 75.6% conseguido por un grupo de expertos humanos que tuvo acceso no sólo al audio de las sesiones, sino también a los vídeos.

Dios en una máquina

En el cine hemos visto innumerables veces cómo la IA se adueña del control del planeta Tierra y todo lo que en él habita, convirtiéndose en una especie de ser supremo. Ahora, un exingeniero de Google parece querer hacerlo realidad.

El protagonista de la historia es Anthony Levandowski, un desarrollador de sistemas para coches autónomos que trabajó en Waymo, una compañía del conglomerado Google, antes de fundar su empresa Otto, dedicada a los camiones autoconducidos. Otto fue adquirida después por Uber, pero Levandowski fue finalmente despedido y denunciado por una presunta violación de secretos empresariales de su antiguo empleador.

En septiembre, Wired revelaba el nuevo e insólito proyecto de este ingeniero: Levandowski ha creado una organización religiosa denominada Way of the Future, cuyo objetivo es “desarrollar y promover la realización de una divinidad basada en IA para, mediante la comprensión y la adoración de la divinidad, contribuir a la mejora de la sociedad”. Naturalmente, como en todas las religiones, el propósito final es loable, pero poco se sabe por ahora sobre esta “iglesia tecno-futurista” y sobre cómo se llevará adelante el proyecto.

Javier Yanes

@yanes68