¿Qué dice la ciencia sobre el clima de Juego de Tronos?

La serie de fantasía Game of Thrones ha obtenido recientemente 12 premios Emmy, acumulando 38 en su seis temporadas. Un reconocimiento a una serie que mueve centenares de millones de seguidores y múltiples líneas argumentales. Una complejidad que sorprendentemente se asemeja a la poesía épica helena. Como novedad, latente, se encuentra el cambio de las estaciones de Westeros, el extraño planeta en el que se desarrolla la acción. Winter is coming” (se acerca el invierno) se repite hasta la saciedad. Pero, ¿es solo imaginación o hay una explicación científica a esta climatología alienígena?

La serie de televisión Juego de Trono está basada en la saga, todavía sin finalizar, “Canción y hielo y fuego”, creada por George R.R. Martin. Aun así, ambas han alcanzado una fama que se podría considerar , verdaderamente, épica.

Y es que además del inaudito número de seguidores, en las tramas  del argumento se pueden encontrar extraordinarias similitudes entre Game of Thrones y la poesía épica arcaica helena. Ésta, que va más allá de la Ilíada y la Odisea de Homero, se compone de varios ciclos que nos han llegado de manera fraccionada, pero que dibujan una tapiz muy complejo sobre la vida y la muerte de los héroes aqueos. Incestos, bestialismo, fratricidio, matricidio, profecía, homosexualidad, drama y bravura, elementos que aparecen en la seria de manera generosa, se combinan en la épica griega dentro de un marco temporal indeterminado, aunque veraz, para forjar unas historias cuyos ecos siguen resonando en nuestra cultura, en un proceso de ida y vuelta que sigue generando inspiración. Después de todo, el Humanismo no ha muerto, solo se encuentra hibernado esperando tiempos mejores.

Respecto a Juego de Tronos, todos los acontecimientos que se desarrollan, excepto los flash-backs, ocurren en un verano que equivaldría a siete años terrestres, aunque se afirma en varias ocasiones que las estaciones tienen una duración siempre incierta y su dureza es muy variable. De hecho, se relata que en el el pasado de Westeros hubo un invierno que ocupó toda una generación.

¿Qué causa las estaciones?

Las estaciones aparecen porque el eje de rotación de la Tierra está inclinado respecto a la vertical del plano de su órbita alrededor del Sol. Esta inclinación, de 23.4 grados, provoca que en verano los rayos solares incidan casi perpendiculares, con sombras muy cortas a mediodía, y de manera mucho más sesgada en invierno, elongádolas considerablemnte. Así, el calentamiento de la atmósfera, de las masas continentales y de los océanos es máximo en el estío y mínimo en los meses de diciembre y enero. Pero la Tierra no es el único planeta del Sistema Solar en donde esto ocurre.

Un caso extremo es el de Neptuno, cuyo eje está inclinado casi 90 grados. Así, es noche e invierno durante la mitad de su año (42 años terrestres) y día-verano otros 42 años terrestres. Marte, el hermanastro de nuestro planeta, tiene un eje de rotación que oscila en su posición de equilibrio, pero son variaciones lentas, que producen cambios en las estaciones a lo largo de miles de años, no décadas, como en el caso de Westeros. Esto no ocurre de la misma manera en la Tierra porque la Luna, extraordinariamente masiva, actúa de ancla.

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Ilustración 1: Ciclos de Milankovitch. Crédito: Wikipedia/Incredio.

Las posibles causas de cambios súbitos de las estaciones y el cambio climático

Aunque esté basado en una serie de fantasía, es posible especular desde unas posiciones científicas sobre las motivaciones del extraño clima de Westeros. Una posible causa es una variación de la inclinación del eje de rotación. Ello provocaría un cambio en la intensidad del verano o del invierno, ya que las temperaturas medias de las estaciones variarían, pero no una oscilación de la duración.

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Mapa de Westeros, el continente fictíceo en el que tiene lugar la trama de Juego de Tronos / Imagen: Pinterest

Las órbitas que no sean circulares también provocan insolaciones diferentes según la posición del planeta a lo largo de la misma, con menos energía por metro cuadrado cuando se está más lejos de la estrella central. Esto explicaría los inviernos extremos, pero no el cambio de duración.

En realidad, la Tierra presenta estas fenomenologías. La Tierra tiene una exigua excentricidad, lo que hace que en la práctica su órbita sea circular, y no juega un papel relevante en el clima. Pero su eje de rotación posee un movimiento denominado precesión, que consiste en un giro alrededor de la vertical del plano de traslación de la Tierra alrededor del Sol, de manera análoga a un trompo o peonza, en un ciclo de 26.000 años (una prueba más de la falsedad de la astrología, ya que tiene como consecuencia, que los signos del horóscopo no sean los que corresponderían a nuestro nacimiento dado que se definieron hace 2.500 años). La orientación de la órbita de la Tierra, que como hemos dicho es ligeramente elíptica, también cambia, pero más lentamente. La combinación de ambos movimientos producen un ciclo de 21.000 años. Por si fuera poco, la inclinación del eje de rotación cambia entre 22.1 y 24.5 grados, pero ocurre en un ciclo de 41.000 años.

Todos estos ciclos se denominan colectivamente de Milankovich, y tienen un efecto significativo sobre el clima. Se piensa que son los responsables de la aparición de las glaciaciones. Claro que, ahora que hemos entrado en el Antropoceno, caracterizado por el efecto del ser humano sobre el planeta, la principal causa del cambio climático somos nosotros.

The north side of the Wall /Source: Wikia

The north side of the Wall /Source: Wikia

En cualquier caso, volviendo a la climatología de Westeros, es posible idear combinaciones de las razones descritas que puedan dar cuenta de los ciclos irregulares de sus estaciones.

Por otra parte, la altura de las cadenas montañosas, la distribución y extensión de los océanos,  y las grandes corrientes oceánicas tienen un efecto determinante en el clima. Éste es el caso de la corriente del Golfo en Escandinavia, que conduce agua templada desde el Golfo de Méjico hacia el norte de Europa y tiene como consecuencia que el clima septentrional sea mucho más suave de lo que le correspondería por su latitud. Cambios en las corrientes de los océanos producirían variaciones significativas en el clima.

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La evolución del clima terrestre, medido tanto por la concentración del gas CO2 como por las temperaturas medias. Los últimos siglos se han ampliado en los paneles de la la derecha, en donde también se ha expandido el eje vertical para mostrar más claramente el súbito cambio que estamos experimentando debido a los efectos de la industrialización.

De hecho, el calentamiento global de nuestro planeta podría estar modificando ya estas corrientes y algunos modelos climáticos predicen que a largo plazo, tras un incremento muy significativo de las temperaturas, la consecuencia final sería el advenimiento de otra Edad de Hielo.

Después de todo parece que en efecto, “Winter is coming”, sí, pero a nuestro planeta.

David Barrado Navascués