Elaborado por Materia para OpenMind Recomendado por Materia
5
Inicio Planetas: las grandes estrellas del verano
19 julio 2018

Planetas: las grandes estrellas del verano

Astrofísica | Astronomía | Espacio | Física | Historia
Tiempo estimado de lectura Tiempo 5 de lectura

Los planetas son para el verano. El buen tiempo, la temperatura y las vacaciones ayudan contemplarlos a simple vista, con solo dedicar un rato a observar el espectáculo de un cielo estrellado, que hemos tenido olvidado durante el invierno. Este verano incluso es mejor que de costumbre, ya que durante las próximas semanas podremos disfrutar de un inusual cielo con cinco planetas visibles a la vez: Venus, Mercurio, Júpiter, Saturno y Marte.

No son famosos por su brillo o por que destaquen en el cielo de forma especial —prácticamente se ven igual que las estrellas—; sin embargo, los planetas hacen cosas que las estrellas no pueden y por eso llamaron tanto la atención de nuestros antepasados y esos “poderes especiales” intrigaron e impulsaron a los astrónomos a mejorar sus teorías desde el principio de la Historia.

Salir a observar planetas no es difícil, se ven como estrellas, solo hay que saber dónde mirar. Venus o Júpiter son los más fáciles: cuando están a la vista, son los objetos más brillantes del firmamento; otros como Mercurio o Saturno son más escurridizos. Pero todos ellos (y Marte) están al alcance de la simple vista. No es necesario ningún aparato especial, ni telescopio, sólo alejarnos de las ciudades y núcleos de población para evitar la contaminación lumínica.

  1. Para encontrarlos hay que localizar la línea o autopista imaginaria por la que circulan, la eclíptica. Todos los planetas están siempre cerca de esta referencia imaginaria que cruza el cielo de noroeste a noreste, pasando por una altura media sobre el Sur, durante las noches de verano. El primer paso será ponernos mirando al Sur.
Los planetas van apareciendo (del oeste hacia el sur) en el camino que marcan las constelaciones del zodíaco (Cáncer, Leo, Virgo, Libra, …) | Cielo en Madrid, 20 julio 2018 a las 22:00 | Fuente: In-The-Sky.org Planetarium
  1. Justo en el crepúsculo, mirando hacia oeste, por donde desaparece el Sol, podrás ver un objeto muy brillante, de hecho; el objeto que más brilla en el cielo, es el planeta Venus. No es casualidad que un objeto tan luminoso represente a la diosa de la belleza en diversas mitologías.
  2. En la luz crepuscular hacia abajo y la derecha de Venus quizás puedas ver lo que parece una estrella débil. Se trata de Mercurio, un objeto muy escurridizo y difícil de ver, tanto es así que se dice que muchos astrónomos han muerto sin verlo.
  3. Más fácil de localizar es Júpiter, el punto que brilla sobre el Sur cerca del horizonte. Con ayuda de unos simples prismáticos, se pueden apreciar con facilidad cuatro pequeños objetos alrededor, no son estrellas, son sus lunas más grandes, Ganímedes, Calisto, Io y Europa. No es soberbio decir en este momento que sigues los pasos de Galileo; y su telescopio era mucho peor que los peores prismáticos que puedas tener olvidados en un cajón. Así que no dudes en llevártelos de observación.
  4. Más difícil de ver es Saturno sobre el sureste, como apenas una estrella de segunda categoría. Conviene esperar a que el cielo se siga oscureciendo un poco más, para apreciar ese brillo más ténue.
  5. Para ver el quinto planeta tendremos que esperar un poco, pero no mucho, sobre la una de la madrugada se verá salir una estrella especialmente roja y espectacular justo por el sureste, es Marte ya no tendrás duda con esta vista de porqué a él se le llama el planeta rojo.
App de observación astronómica que usa realidad aumentada | Crédito: Star Walk 2

Como apoyo a estas instrucciones siempre podremos recurrir al teléfono móvil. En las stores podemos encontrar aplicaciones como Sky Map o Stellarium Mobile para Android y Star Walk para iOS que permiten identificar y buscar cualquier objeto del cielo con realidad aumentada. Simplemente apuntando el móvil al cielo aparecerá una carta estelar etiquetando los objetos a la vista.

Todas las noches de una misma fecha son casi idénticas. Si sales a observar el cielo el 20 de julio de 2018 y esperas al mismo día del 2019 y de 2020 verás que las posiciones de las estrellas y las constelaciones son idénticas. Mismo día, misma hora: mismas estrellas. Sin embargo, de un año a otro, no verás los planetas en las mismas posiciones. Unos años podrás ver alguno, otras varios, otras ninguno. Que los cinco planetas sean visibles al mismo tiempo, y además en verano, es una afortunada coincidencia para mirar al cielo, apasionarse por los astros y por la ciencia que nos explica el universo.

Las estrellas están muy lejos; tanto, que en nuestro cielo son un telón de fondo, que gira con un ciclo que se repite justo en un año. Y, a lo largo del año, vemos cómo los planetas —mucho más cercanos— van cambiando de posición sobre ese fondo fijo de estrellas. Cuanto más cerca está el astro, mayor es la variación: de noche a noche es fácilmente apreciable el cambio de posición de la Luna; el movimiento de los planetas más cercanos (Marte, Venus y Mercurio) tarda semanas en apreciarse; y el de Júpiter y Saturno, meses.

Así tendría que ser la órbita de Marte si girase alrededor de la Tierra, para explicar su camino irregular en el cielo | Crédito: Johannes Kepler

Los astrónomos de la antigüedad empezaron a anotar esas posiciones y vieron que, al cabo de meses y meses, todos los planetas dibujaban un recorrido irregular sobre el fondo fijo de estrellas, como vagabundos en el cielo. De hecho, planeta significa “vagabundo o errante” en griego antiguo. Un objeto que desafía los ciclos y la regularidad del cielo sin duda tenía que ser importante, por eso pronto los relacionaron con dioses, incluso entraron en la vida diaria donde permanecen escondidos en los días de la semana.

Los martes son en honor a Marte, los miércoles a Mercurio, los jueves a Júpiter, los sábados a Saturno (en inglés satur-day); y los lunes y domingos al Sol y la Luna, que eran también considerados planetas la antigua idea de un universo geocéntrico, en el que todos los astros giran alrededor de la Tierra. (Urano y Neptuno aún no se habían descubierto).

El camino irregular de Marte en el cielo (arriba) se explica mejor si consideramos que la Tierra y Marte giran alrededor del sol (abajo) | Crédito: B. Crowell

Aunque seguimos usando la semana planetaria geocéntrica, precisamente la observación de los planetas por Tycho Brahe en el siglo XVI fue una de las evidencias que demostró que la Tierra no es el centro del universo, que el Sol es el protagonista del sistema solar y nuestro mundo un mero secundario en la película del cosmos, como se atrevió a decir Copérnico. Las irregularidades en los movimientos de Marte —anotados con una precisión aún hoy sorprendente, para ser sin telescopio— le dieron una pista crucial a Kepler para enunciar las leyes que rigen el movimiento de los planetas, satélites, naves espaciales y todo lo demás en el espacio, lo que a su vez inspiró a Newton para su ley de gravitación universal. La observación de los planetas ha sido uno de los grandes motores de la astronomía.

Borja Tosar

@borjatosar

Publicaciones relacionadas

Comentarios sobre esta publicación

Escribe un comentario aquí…* (Máximo de 500 palabras)
El comentario no puede estar vacío
*Tu comentario será revisado antes de ser publicado
La comprobación captcha debe estar aprobada