No estamos solos… ¿o sí? (parte II)

El post anterior acababa con la pregunta: ¿qué vida esperamos encontrar ahí fuera?

La mayoría de las teorías parten de la interpretación de la vida como la entendemos en la Tierra, y están atrapadas por los paradigmas de lo conocido, buscando moléculas de los elementos conocidos –agua y carbono– y estructuras celulares y sistemas “a nuestra imagen y semejanza” o al menos de las referencias conocidas en nuestro planeta –ejes de simetría, aparatos respiratorios basados en el oxígeno, sistemas nerviosos centrales, moléculas de ADN…

“Una cuestión muy interesante” –explica el biólogo molecular Jack Szostak, premio Nobel de Medicina– “es saber si puede haber vida sin agua, por ejemplo. En las lunas de Saturno se ha encontrado una química muy compleja y hay muchas cuestiones interesantes que estudiar, hay muchos experimentos que hacer todavía en este terreno”. Las peculiaridades químicas de las lunas de Saturno también han llamado la atención de  Carolyn Porco , que diserta sobre el tema en esta charla TED. Al fin y al cabo las lunas de Saturno, están en  nuestro sistema solar , relativamente próximas.

Si nos vamos más lejos, Freeman Dyson nos cuenta como explorar más allá de las fronteras del sistema solar ya no es ciencia ficción y Richard Dawkins –autor del best-seller El Gen Egoísta– cree que “hay montones de vida en el universo, aunque el número de estrellas es tan grande que las islas de vida pueden estar extremadamente aisladas y no encontrarse nunca”. En la misma hipótesis de que “no estamos solos” se mueve Seth Shostak,  que defiende en esta charla TED que deberíamos estar preparados porque  probablemente  haya otras formas de vida distintas a las que conocemos en nuestro planeta azul.

Sin ir tan lejos, el físico Paul Davies,  lleva años trabajando en busca de estas formas de vidas no basadas en el ADN. “No ha tenido [Davies] éxito de momento”, recuerda Dawkins, “pero es un trabajo mucho más barato que ir a otros planetas a buscar vida”. ¿Por qué no composiciones químicas basadas en elementos no contemplados en nuestra tabla periódica? O vida extremófila adaptada a vivir en un océano de butano liquido y a extraer energía mediante la fotosíntesis química de espectros más allá del ultravioleta… que se comunique por ondas electromagnéticas en un plano diferente al de la luz y el sonido y que nuestros sentidos no puede identificar ni procesar.  Vaya… un grupo de mentes brillantes –nada sospechosas de estar intoxicadas por hongos alucinógenos– que parecen estar de acuerdo en que no estamos solos, y se han empeñado en demostrarlo.

En el Centro de Innovación de BBVA a menudo planteamos a nuestros visitantes un pequeño desafío: les damos un minuto para dibujar un marciano. En realidad  importan poco sus dotes artísticas, es la manera de que ellos mismos interioricen las diferencias entre Innovación incremental y disruptiva:

Si lo han dibujado con ojos, boca, cabeza, tronco y extremidades… es innovación incremental, una ligera evolución de un concepto ya conocido; si por el contario es un ser más parecido a una medusa, o u molusco sin simetría corporal entonces se trata de un caso de innovación más disruptivo, despegada de los paradigmas conocidos. ¿Para qué querría ojos en un mundo sin luz?

Y sí… Abre tu mente. Open your mind.

Nacho Villoch

Responsable de eventos y actividades, BBVA Innovation Center, Madrid (Spain)