La reproducción asistida y la industria 4.0

A pesar de los increíbles avances en reproducción asistida, así como en la tecnología genética aplicada a la misma, la profesión del embriólogo sigue siendo muy artesanal. Sin embargo, la cuarta revolución industrial con el desarrollo de la nanotecnología y la robótica podría cambiar eso muy pronto: desde el ICSI robótico al movimiento lab on a chip. ¿Cómo pueden mantener los embriólogos su valor añadido y qué lecciones extraer para otras profesiones que hoy son de alto valor y mañana pueden verse sustituidas?

La cuarta revolución industrial podría acabar con el 43% de puestos de trabajo, de acuerdo con las conclusiones del Foro de Davos de 2016. Robots y nanotecnología pueden realizar trabajos de alta precisión y de toma de decisiones avanzada mejor que los humanos. Ello incluye empleos cualificados y de alto valor añadido, como por ejemplo, el de embriólogo en la ámbito de la reproducción asistida. Sin ir más lejos, la tecnología Eeva trabaja con algoritmos que predicen la viabilidad del desarrollo de embriones a implantar mejor que profesionales con muchos años de experiencia y ciencia a sus espaladas.

A lo largo de los siguientes 4 artículos veremos el impacto de la industria 4.0 en el mundo de la reproducción asistida; un ámbito siempre en el límite de lo que es científica y éticamente posible. Siendo un área paradigmática de lo que es el empleo cualificado, puede ofrecer lecciones valiosas para mantener el empleo o incluso crear empleo nuevo.

Reproducción asistida y biocapitalismo

La reproducción asistida se ha convertido en parte del biocapitalismo. Por un lado, por la comercialización de la vida humana, del cuerpo humano o de sus partes (comodificación), como son gametos y embriones (Scheper-Hughes, 2002; Bestard, 2004, 2007, 2013; Almeling, 2007; Constable, 2009) y por otro lado, porque los flujos internacionales de pacientes (cross border reproductive care o CBRC) son parte de la industria global del turismo (Bergmann, 2011).

¿Cuál es  actualmente la posición profesional del embriólogo dentro de las clínicas privadas de reproducción asistida? El embriólogo cumple dos funciones importantes. Por una parte realiza el trabajo técnico de laboratorio, el cual, a pesar de ser de naturaleza científica es altamente artesanal (Franklin, 2013), entendiendo por artesanal un trabajo no industrializado en el sentido de (Bravermann, 1998) y (Senett, 1998). Es decir, con control por parte del trabajador y con significado para él. En la jerarquía de una clínica, el embriólogo es el “segundo de abordo” tras el médico. Su segunda función es la investigación científica. El trabajo científico es clave para que las clínicas de reproducción asistida puedan mejorar sus tasas de éxito.

Salarialmente la posición del embriólogo no se corresponde con la de “segundo de abordo”, salvo el director de laboratorio. La abundancia de licenciados en biología en el mercado laboral no es favorable a los salarios de los embriólogos. No obstante, la naturaleza artesanal de su trabajo hace que la experiencia se valiosa y que ese trabajo no esté sometido a los procesos de descualificación que se han observado en el resto de industrias (Bravermann, 1998), y que describiremos más adelante.

Ahora bien, ¿hacia dónde puede evolucionar profesionalmente la figura del embriólogo? Hay dos factores que hacen pensar que salarialmente  su evolución no será positiva. De una parte, no parece que haya señales de que este perfil profesional vaya a ser escaso. De otra parte, si estudiamos el trabajo de Thomas Piketty, El Capital en el Siglo XXI (Piketty, 2015), podremos comprobar que las series históricas de datos macroeconómicos muestran un crecimiento de la desigualdad laboral creciente desde los años 70. Es más, mientras que la productividad no ha parado de crecer desde 1900, en los años 70 los salarios dejaron de crecer. Analizando los índices de Gini de desigualdad de ingresos en España observamos un repunte brusco y exponencial desde 2008 de una variable que descendía desde los años 60 del siglo XX.

Estas tendencias no cambiarán hasta que no se produzca un fin de la economía desregulada o hasta que -por algún factor por ahora desconocido- este marco sea superado. Un marco desregulado significa cada vez más libertad para los agentes financieros y empresariales y cada vez menos capacidad de negociación para los trabajadores. De momento, este tema no está en la agenda de ninguna institución ni de ningún partido político [1],por lo que no puede esperarse en los siguientes 5 años una mejora, sino antes al contrario, más flexibilización del trabajo y de contratos, más profesionales trabajando de forma externalizada y menos garantías laborales respaldadas por el Estado.

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Imagen: (dominio público) Pixabay

El segundo elemento que posiblemente tenga una incidencia relevante en la calidad y condiciones de trabajo del embriólogo es la tecnología. Habíamos mencionado que el trabajo de laboratorio es artesanal. Sarah Franklin (Franklin, 2013) afirma que el laboratorio de embriología es un útero ex vivo, lo cual requiere de gran atención y destreza por parte de los técnicos. Una máquina industrial no puede alcanzar la precisión de un ser humano, que además tiene un conocimiento complejo sobre los procesos biológicos con los que se trabaja. Salvo los incubadores y los sistemas ERP, las tecnologías automatizadoras no han presentado en los laboratorios de embriología el éxito que, por ejemplo, han tenido en los análisis clínicos.

Hasta ahora las tecnologías automatizadoras no habían presentado en los laboratorios de embriología el éxito que, por ejemplo, han tenido en los análisis clínicos. Pero todo esto está cambiando muy rápidamente con la tecnología 4.0. En el siguiente post se describirá cómo los avances de microfluídica, microrobótica e inteligencia artifical desafían la concepción que tenemos del trabajo cualificado en el laboratorio.

Notas

[1] Excepto partidos emergentes como Syriza y Podemos. Como se ha visto en el caso de Syriza, las propuestas regulatorias desaparecen de la agenda rápidamente. Aún sin presiones como las recibidas por Grecia en la primavera de 2015, la relación de fuerzas de los actores y la interdependencia de los flujos económicos globales dejarían las regulaciones nacionales sin efecto.

Carlos Bezos Deleske