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12 marzo 2014

“La energía nuclear tiene su sitio en el tránsito hacia el 100% renovables”

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“La energía está presente en todos los aspectos de nuestra vida, en la electricidad de nuestras casas, pero también en la industria, en la agricultura o la pesca”, afirma Cayetano López (Madrid 1946), director general del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat). Este catedrático de física teórica, especialista en el estudio de las partículas elementales que componen nuestro mundo, trabaja ahora desde el centro que dirige para hacer frente al gran reto de la energía, probablemente uno de los más importantes a los que se enfrenta la humanidad. Lo hace alejado del catastrofismo, consciente de la complejidad del problema y de que no habrá una gran solución que lo resuelva todo. Para lograr los resultados deseados, deberán sumarse muchos factores, tecnológicos, regulatorios o sociales, y será casi obligatorio tener una visión global. En esta entrevista resume cuáles son algunas de las claves sobre el futuro de la energía.

Cayetano López
Cayetano López / Lino Escurís

¿La tecnología será la solución a nuestros problemas energéticos o hay otros factores igual de importantes?

Un suministro energético más sostenible depende, en primer lugar, de la regulación, que indica por dónde tiene que ir la I+D. Suponiendo que exista una regulación razonable, el desarrollo tecnológico es esencial, sobre todo porque los costes de las tecnologías nuevas bajas en carbono aún son superiores a las convencionales. Además, se deben solucionar algunos problemas que tienen las nuevas fuentes de energía, en particular las renovables, como es la intermitencia. Para eso, hay que estudiar y resolver problemas de almacenamiento o conversión de esa energía intermitente en un combustible o cualquier otra forma de proporcionar energía cuando haga falta.

Cualquier cambio importante en el paradigma energético requiere también cambios sociales. Ahí es donde entra la eficiencia energética, que es utilizar del mejor modo posible ese activo tan valioso que es la energía y ahora desperdiciamos. Eso es válido para los países más desarrollados, que tienen abundancia de energía. Desafortunadamente, a escala planetaria, hay escasez. A personas en países en desarrollo no se les puede plantear una política de ahorro y eficiencia energética porque lo que necesitan es consumir más energía para elevar su nivel de vida. Eso quiere decir que la cantidad de energía que se va a consumir a nivel global va a crecer.

¿Cómo sería una regulación adecuada para promover el desarrollo tecnológico?

Las renovables requieren cierto apoyo público, porque si no es muy difícil construir un mercado global de renovables, pero ese apoyo tiene que ser evolutivo. No se pueden implantar incentivos que duren prácticamente para siempre y sirvan para que se inviertan grandes cantidades de dinero con expectativas de retorno en instalaciones que no supongan ningún avance técnico. Tienen que ser incentivos que vayan disminuyendo con el tiempo para hacer más competitivas las renovables y que llegue un momento en el que no se necesiten apoyos especiales.

¿Es posible un futuro 100% renovable?

En teoría es posible y seguramente se llegará, pero dentro de muchísimo tiempo. Hay que intentar organizar ese tránsito, que durará muchas generaciones, y todas las fuentes de energía, las convencionales no renovables, las renovables, que necesitan recorrer un largo camino, y la nuclear, tanto de fusión como de fisión, tienen un sitio.

¿Los residuos nucleares, que pueden seguir siendo peligrosos durante siglos, hacen inviable la aplicación en esa combinación de fuentes de la energía nuclear?

La energía nuclear de fisión, el problema más evidente que tiene es el problema de los residuos. Duran mucho, pero pueden gestionarse de un modo seguro. En España hemos optado por una gestión temporal, un almacenamiento de entre 60 y 100 años, donde estarán custodiados y seguros y sin crear ningún problema,pero habrá que buscar una solución final. La opción de algunos países es el almacenamiento geológico profundo en el que los residuos estarían confinados en algún lugar en el que la probabilidad de que pudiera escaparse al ambiente y dañarlo fuera prácticamente nula.

La solución definitiva sería la eliminación de esos residuos por tecnologías de separación y transmutación, que existen aunque no están lo suficientemente desarrolladas. Se está buscando cómo tratar esos residuos para o bien acortar su periodo de vida o acortar su actividad.

¿Pueden sustituir los biocombustibles a los combustibles fósiles como el petróleo?

Los biocombustibles que pueden sustituir en parte a los combustibles fósiles serán una solución parcial y transitoria. A largo plazo, los biocombustibles no pueden reemplazar al 100% y de modo indefinido a los combustibles fósiles y creo que tendremos que orientarnos a un transporte basado en vehículos eléctricos, en parte como se hace con el tren, que en su gran mayoría en España y en Europa está electrificado.

El carbón es la fuente de energía más contaminante, pero también la más empleada. ¿Qué posibilidades hay de utilizarlo con menos daño para el medio ambiente?

El carbón es el combustible fósil más extendido y además es muy abundante. Pero es con diferencia el combustible más sucio, más contaminante, el que emite por unidad de energía más dióxido de carbono y muchas otras cosas mezcladas con el carbón. Pero el carbón se va a seguir utilizando. De hecho, hay países muy importantes como EEUU, China o Alemania en los que la mayor parte de su generación eléctrica viene del carbón. En el mundo en general no se va a renunciar al carbón, y es un problema medioambiental gravísimo.

Para compatibilizar el uso generalizado del carbón con que no tenga efectos medioambientales muy generalizados la única posibilidad son las tecnologías de captura y almacenamiento de dióxido de carbono. Son tecnologías, sobre todo en la parte de captura, bastante complejas, que no han acabado de desarrollarse y no existen de forma comercial en ningún lugar del mundo asociadas a una planta de producción de electricidad con carbón.

La tecnología de almacenamiento, aunque no tiene una dificultad especial, sí que puede crear la misma percepción pública contraria que cualquier almacenamiento subterráneo de cualquier residuo, así que el que se extienda tiene dificultades.

Utilizar el carbón para producir electricidad con tecnologías para almacenar el carbón implica necesariamente que aumente el precio de la electricidad generada con ese carbono y lo hace de una forma considerable y si no hay incentivos normativos o de cualquier otra especie que obliguen a que se implementen este tipo de tecnologías en el uso del carbón, nadie lo va a hacer.

¿Qué hace falta para que la energía solar suponga una parte mayor de nuestra producción energética?

La energía solar es, con diferencia, la más abundante de todas las que disponemos, pero desafortunadamente es muy difusa y hay que concentrarla o utilizar una enorme cantidad de espacio para recogerla y convertirla en energía útil. Existen dos tecnologías importantes, una es la fotovoltaica, que convierte los fotones del sol en energía cinética y en electricidad, y la otra es la de concentración, que toma energía solar para calentar una sustancia a muy altas temperaturas y después convertir ese calor en electricidad a través de un sistema convencional. De las dos, la más avanzada es la fotovoltaica, que ha tenido un desarrollo muy rápido de disminución de los costes, principalmente por la entrada de China como primer productor de células fotovoltaicas.

Además de los costes, está el problema de la intermitencia, que es importante, porque las redes eléctricas tienen que entregar electricidad al consumidor en el momento en que la necesite, no cuando haya más sol. Para resolverlo, son necesarios sistemas de almacenamiento masivo. De esos, por ahora se conocen algunos como el bombeo de agua, que es bastante eficaz, pero requiere instalaciones que son costosas y a veces no gustan a las poblaciones locales.

Si no se resuelven con éxito los retos de la energía, ¿es posible que se produzca un colapso de la civilización tal y como la conocemos?

Yo creo que si hubiera una crisis energética global grave, muchas cosas en nuestra sociedad tendrían que cambiar. No creo que se produjera un colapso de civilización, pero sí se producirían cambios muy radicales en nuestros ámbitos sociales.

Puedes leer más sobre este tema en el artículo de Cayetano López ‘Retos actuales de la energía’

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