La ciencia que viene en 2018

Echamos una mirada tentativa a los 12 meses que nos esperan por delante para destacar algunos de los hitos más relevantes que nos deparará la ciencia en el nuevo año. Como siempre sucede, lo más sorprendente nos llegará sin previo aviso, pero estas son algunas citas para marcar en la agenda científica de 2018.

Ahora sí, la primera foto de un agujero negro

Si 2017 fue el año de la gestación, 2018 será el del alumbramiento de la primera foto jamás capturada de un agujero negro. En el año que terminamos, una red de radiotelescopios en Hawái, Arizona, Chile, México, España y la Antártida han convertido el planeta Tierra en el Event Horizon Telescope (EHT), un enorme observatorio virtual para obtener una imagen de Sagitario A*, el agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea. Según lo previsto, la imagen mostrará una nube de gas caliente y brillante girando alrededor del horizonte de sucesos, esa frontera de la cual ni siquiera la luz puede escapar.

Disco de acreción en una simulación en una longitud de onda de radio. La parte negra central es la "sombra" del agujero negro, que es lo que EHT está tratando de ver. Crédito: Hotaka Shiokawa

Disco de acreción en una simulación en una longitud de onda de radio. La parte negra central es la “sombra” del agujero negro, que es lo que EHT está tratando de ver. Crédito: Hotaka Shiokawa

El volumen de datos es tan monstruoso que los discos han tenido que transportarse a la vieja usanza, por avión, hasta el Instituto Max Planck de Radioastronomía de Bonn (Alemania) y el Observatorio Haystack del Instituto Tecnológico de Massachusetts, donde se procesará la información. En diciembre los responsables del EHT comunicaban que ya se ha completado la captura y recolección de datos. Dentro de unos meses podremos contemplar una imagen que no sólo se convertirá en uno de los mayores hallazgos científicos de 2018, sino que marcará un hito en la astronomía.

El New Space se gradúa en la academia espacial

La reciente directiva firmada por Donald Trump para preparar el regreso de los astronautas estadounidenses a la Luna ha reavivado el interés en la exploración espacial tripulada. Sin embargo, a la NASA aún le quedan por delante de tres a cinco años para estrenar su nueva plataforma de vuelos tripulados, el Space Launch System y la nave Orión. Mientras, los operadores privados podrían adelantarse en 2018 con sus primeros viajes tripulados. La Dragon 2 de SpaceX debería despegar en abril con un viaje sin tripulación a la Estación Espacial Internacional, para seguir en agosto con un vuelo de demostración tripulado. Boeing y Bigelow Aerospace confían en lograr estos mismos hitos en agosto y noviembre con su CST-100 Starliner.

Ilustración de la CST-100 Starliner en órbita. Crédito: Boeing

Ilustración de la CST-100 Starliner en órbita. Crédito: Boeing

Si estos planes se cumplen, las compañías privadas del llamado New Space estarán ya en condiciones de mirar de igual a igual a las agencias espaciales públicas. Pero al mismo tiempo apuntan a objetivos aún más ambiciosos para abrir el espacio al turismo. En febrero de 2017, SpaceX anunció su intención de enviar su cápsula Dragon 2 con dos turistas a bordo en un vuelo alrededor de la Luna a finales del nuevo año, una estimación que no pocos expertos consideran poco realista.

Con un enfoque más modesto, pero que también inauguraría una nueva época de la historia humana en el espacio, las compañías Virgin Galactic y Blue Origin aspiran a lanzar en 2018 sus primeros vuelos suborbitales para pasajeros de pago.

El año de los asteroides

En el ámbito de la exploración espacial con sondas robóticas, 2018 será el año de los asteroides. Dos misiones, una japonesa y otra estadounidense, llegarán el próximo verano a sus objetivos respectivos, dos rocas espaciales de las que ambas arrancarán muestras de material con el fin de traerlas de vuelta a la Tierra para su análisis. La sonda japonesa, Hayabusa 2, llegará en julio a su destino, el asteroide 162173 Ryugu, mientras que la OSIRIS-REx de la NASA se encontrará en agosto con 101955 Bennu. No obstante, aún queda una larga espera hasta tener ambas sondas de vuelta en la Tierra: la japonesa regresará en 2020, y la estadounidense en 2023.

La OSIRIS-REx de la NASA llegará en agosto al asteroide 101955 Bennu. Crédito: NASA

La OSIRIS-REx de la NASA llegará en agosto al asteroide 101955 Bennu. Crédito: NASA

El año nuevo traerá otras misiones espaciales de gran interés. La Agencia Europea del Espacio (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) lanzarán en octubre la BepiColombo, que tomará el relevo de la estadounidense MESSENGER en la exploración de Mercurio. Las dos sondas que conforman la misión deberán recorrer un largo camino pasando por la Luna y Venus antes de llegar a su destino en 2025.

Por su parte, la NASA tiene este año su lanzamiento más destacado en mayo, el de la misión InSight con destino a Marte. En noviembre esta sonda fija de superficie se unirá a las dos de la NASA aún activas en suelo marciano (Opportunity y Curiosity) para estudiar la geología de Marte. Por último, y después de que en 2017 se frustrara el lanzamiento de la misión lunar Chang’e 5, China confía en lanzar este año la Chang’e 4, que se convertiría en el primer artefacto de la historia en la cara oculta de la Luna.

El lento despegue de la medicina genética

Frotis de sangre que ilustra la anemia falciforme. En 2010 se harán las primeras pruebas de CRISPR en humanos para tratar esta enfermedad. Crédito: Keith Chambers

Frotis de sangre que ilustra la anemia falciforme. En 2010 se harán las primeras pruebas de CRISPR en humanos para tratar esta enfermedad. Crédito: Keith Chambers

En el mundo de la biología, la expectación se centra en los avances en los usos experimentales y terapéuticos de CRISPR/Cas9, la herramienta de edición genómica de la que se espera una revolución en el tratamiento genético de las enfermedades. En 2017 se abordaron los primeros ensayos de corrección de genes defectuosos en embriones, y China podría haber puesto ya en marcha las primeras pruebas clínicas de CRISPR en pacientes de cáncer. Sin embargo, el progreso es lento y se encontrará con numerosos escollos, tanto científicos como legales. En EEUU aún no han arrancado un par de ensayos clínicos que debían haber comenzado en 2017. La previsión actual es que tanto en EEUU como en Europa debuten en 2018 las pruebas de CRISPR en humanos para el tratamiento de enfermedades de la sangre como la anemia falciforme y la beta talasemia.

Javier Yanes

@yanes68