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15 octubre 2018

“Hambre cero”: 4 alternativas científicas para una alimentación sostenible

Medio ambiente | Pobreza | Recursos Naturales
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Hoy, más de 815 millones de personas sufren subalimentación crónica, según el último informe de la FAO. Ver la realidad en cifras despeja toda sombra de duda: el mundo debe replantearse qué comer, y no solo porque esa re educación alimentaria sea esencial para erradicar el hambre y acabar con la malnutrición, las muertes por inanición o la creciente incidencia de las enfermedades cardiovasculares, sino porque, literalmente, nos estamos comiendo el planeta.

Nuestros patrones de alimentación actuales no son sostenibles y el cambio tiene que producirse a distintos niveles, pues implica una transformación de los valores y los propios parámetros de consumo de comida. La sociedad parece despertar poco a poco de su letargo, revistas científicas, medios de comunicación generalistas y redes sociales se llenan de etiquetas y tendencias relacionadas con lo que comemos: todos parecen tener el mantra definitivo para una alimentación perfecta, la receta química más prometedora, el combustible principal de nuestro sistema biológico y el único “medicamento” deseable.

 

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Elegir frutas y verduras “de aspecto feo”, crear un huerto propio o reducir el consumo de carne son algunos de los consejos de la FAO para fomentar la adopción de prácticas de alimentación y consumo saludables que contribuyan a erradicar el hambre en 2030, objetivo de la iniciativa #HambreCero. En paralelo, la ciencia se adelanta y busca alternativas para aprovechar distintos o nuevos recursos naturales que mejoren nuestros patrones alimenticios. ¿Estamos preparados para algunas de estas propuestas?

1. Cuidado con la mitología

En 2007, la Unión Europea prohibió el uso del término superalimento en los envases, a no ser que hiciera referencia a alguna propiedad específica que estuviera fundamentada en estudios científicos de calidad. / Imagen: pixabay

La alimentación es pura química y, de momento, la criptonica que nos haga invencinbles no ha sido descubierta. Aunque sí existen alimentos con numerosas propiedades que benefician a nuestro organismo, ¿son un mito la quinoa, las bayas de Goji, los arándanos, o las semillas de Chía?  la confianza en estos alimentos, entendidos muchas veces como una cura milagrosa, puede hacer desatender el estilo de vida.

Todos los mitos que debes conocer están recogidos en este artículo. 

2. ¡Agua va!


2.100 millones de personas no tienen acceso a agua potable en condiciones seguras, mientras que el 80% de las aguas residuales se vierte a los ecosistemas sin tratamiento ni reutilización. La sinergia parece apreciarse claramente en las cifras… Si lográramos reciclar nuestros residuos en alimento y agua solucionaríamos dos problemas al mismo tiempo: el ecológico y el de abastecimiento. La reutilización indirecta para consumo humano es ya una alternativa real. 

3. ¡Contigo sí, bicho!

Freír o cocinar suele reducir los niveles de bacterias en los insectos. Crédito: William Neuheisel

A pesar de su larga historia, en las sociedades occidentales hemos prescindido de una fuente de nutrientes que podría ser la solución del futuro de la alimentación. En cambio, hasta 3.000 grupos étnicos de Latinoamérica, África, Asia y Oceanía incluyen los insectos como parte de su dieta. La FAO lleva años promoviendo la entomofagia como solución a la inseguridad alimentaria, ya que a mediados de siglo la Tierra contará con más de 9.000 millones de bocas humanas que alimentar. ¿Preparado para incluir grillos, gusanos, cucarachas o alguna de las más de 2.000 especies comestibles de insectos en tu menú? Todas sus ventajas nutricionales y ecológicas te las hemos contado aquí.

4. “De enero a enero, prepara el puchero”

Los garbanzos, las lentejas, las judías y los frijoles deberían convertirse en una de las principales fuentes de proteínas en la dieta humana en todo el planeta. Las legumbres son la fuente natural de hierro más eficaz, inocua y saludable. Los folatos que contienen las legumbres reducen el riesgo de desarrollar alzhéimer. A esto se le suma que, gracias a su contenido en polifenoles, la ingesta de legumbres podría prolongar la vida. Todas las ventajas de estos ingredientes están en este reportaje. 

Dory Gascueña

@dorygascu

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