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11 mayo 2018

Florence Nightingale, la primera enfermera profesional

Grandes Personajes | Historia | Innovación | Mujer
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En la rígida sociedad victoriana, y en el seno de una acomodada familia británica en la que el papel de la mujer se limitaba a su vida social, la joven Florence Nightingale tenía claro que quería ser enfermera. Una casualidad le permitiría cumplir su sueño. Se enfrentó a su familia y a los cánones de la época, y acabó convirtiéndose en la primera enfermera profesional, al mejorar el cuidado de los heridos en la guerra de Crimea y popularizar la formación de las mujeres en este oficio.

Nacida el 12 de mayo de 1820, su nombre proviene de la ciudad italiana de Florencia, donde vivían sus padres y su hermana cuando ella llegó al mundo. Al año siguiente, todos se trasladaron al condado de Derbyshire (Reino Unido). Allí, con diecisiete años y tras una experiencia mística —según recoge una nota privada—, le llegó su vocación por la enfermería, pero sus padres se opusieron porque afirmaban que las mujeres de su clase social no debían trabajar.

Aburrida de su monótona vida, tuvo que esperar hasta los treinta años para cumplir su sueño. La oportunidad se la brindó un viaje cultural a Egipto y Grecia. De regreso, Nightingale y el resto de viajeros pararon en la región alemana de Kaiserwerth, donde había un hospital. Pese a la férrea oposición de su familia, la joven volvió a Alemania para formarse en ese centro como enfermera, una decisión que le cambiaría la vida.

Florence Nightingale atendiendo a soldados heridos. Fuente: National Library of Medicine

Tras visitar diferentes hospitales europeos para completar su instrucción, Nightingale consiguió su primer empleo en 1853 como directora de un sanatorio de señoras de alta sociedad en Londres (Reino Unido). Unos meses después, Sidney Herbert, Secretario de Estado para la Guerra, en una decisión sin precedentes, le pidió que se marchara a Crimea dirigiendo un equipo de enfermeras para atender a los heridos del conflicto que acababa de estallar.

Los cuidados en Crimea

Lo que encontraron al llegar al hospital de Scutari —la actual ciudad turca de Üsküdar—donde ingresaban los combatientes británicos fue dantesco. Los pacientes yacían en los pasillos, la lluvia se colaba por el techo, la comida era nefasta, apenas había agua potable, las instalaciones rebosaban parásitos y la suciedad multiplicaba los casos de diarrea.

Nightingale y su equipo trabajaron duro con la limpieza y la dieta que debían seguir los enfermos. Además, con la autoridad que le daba ser directora, consiguió que ingenieros militares arreglaran las fugas de agua y mejorara su potabilización.

Pintura de Jerry Barrett titulada Nightingale recibiendo a los heridos en Scutari. Crédito: National Portrait Gallery, Londres.

En el cuidado de los pacientes, su atención fue clave para su supervivencia. Los largos paseos nocturnos iluminados por un pequeño candil, para comprobar el estado de los militares, le valieron el sobrenombre de “la dama de la lámpara”, como describió The Times.

Todas estas acciones le granjearon una excelente reputación en Reino Unido. A su vuelta un grupo de seguidores había creado el Fondo Nightingale para construir una escuela de enfermeras, que se inauguró en 1860. Hoy la Escuela de Enfermería, Obstetricia y Cuidados Paliativos Florence Nightingale sigue operativa y forma parte del King’s College de Londres.

Impulsora de la Cruz Roja

Además de atender a los enfermos, Nightingale dominaba las tareas administrativas gracias a su habilidad con los números. De hecho, cuando la reina Victoria le pidió un informe sobre las malas condiciones de las instalaciones hospitalarias en la guerra de Crimea, la enfermera incluyó el diagrama de la rosa, una representación gráfica que ella había ideado para reflejar las causas de la mortalidad de los soldados.

Diagrama de la rosa ideado por Florence Nightingale para ilustrar gráficamente las causas de mortalidad de los soldados en el Este (Crimea). Crédito: Florence Nightingale.

Escribió numerosos libros e informes sobre la enfermería como profesión entre los que destaca Notas de Enfermería (1860). En 1883, la Reina le otorgó la Real Cruz Roja y fue la primera mujer en recibir la Orden del Mérito en 1907. Falleció en su casa de Londres el 13 de agosto de 1910 y su féretro fue acompañado por una multitud de personas en agradecimiento a una vida dedicada a los enfermos.

Su trabajo fue decisivo para que en 1870 se creara la Cruz Roja británica. De hecho, el Comité Internacional del organismo otorga anualmente la medalla Florence Nightingale a enfermeras excepcionales. Para graduarse, estos profesionales siguen entonando el juramento que lleva su apellido.

El teatro, el cine y la televisión han plasmado su vida y su legado. En su honor, coincidiendo con su fecha de nacimiento, cada 12 de mayo se celebra el Día Internacional de la Enfermería.

Laura Chaparro
@laura_chaparro

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