“En un siglo perderemos 3.000 lenguas”

El lingüista David Crystal es una autoridad mundial en lenguaje y ha publicado decenas de libros, incluyendo La muerte de las lenguas, sobre el acorralamiento y la muerte de muchas lenguas minoritarias por todo el mundo. Se calcula que hay unas 6.000 lenguas en el planeta. Y, de estas, la mitad va a desaparecer en el próximo siglo. Nacido en Lisburn, Irlanda del Norte, en 1941, Crystal se pregunta en su libro por qué la muerte de las lenguas es tan importante, hurga en las causas de la actual crisis e investiga qué se está haciendo para reducir su impacto. Actualmente es profesor honorario de Lingüística en la Universidad de Gales.

David Crystal

David Crystal

¿Todavía es posible salvar las 3.000 lenguas que, se calcula, van a desaparecer a lo largo de este siglo? ¿Cuánto costaría?

Es posible salvar algunas, si existe la voluntad, tanto por parte de los propios hablantes como de sus gobiernos locales y nacionales. Los costes de hacerlo son muy difíciles de predecir, pero se puede conseguir mucho a través de la documentación y la revitalización de estas lenguas con una suma de dinero relativamente pequeña. Hablamos de unos pocos millones por lengua, no de miles de millones. Un minúsculo porcentaje de los ingresos anuales del petróleo sería más que suficiente.

¿Vale la pena mantener vivas lenguas que en ocasiones sólo hablan un puñado de personas? ¿Por qué?

Por supuesto que vale la pena. El mundo es un mosaico de visiones, cada una de ellas expresada a través de un lenguaje individual. La pérdida de una lengua es una pérdida intelectual para la humanidad. Incluso si no es posible revitalizar la lengua dentro de una comunidad, por lo menos se puede documentar por completo, de tal manera que conozcamos cómo sus hablantes vieron el mundo. Cuando una lengua muere sin haber sido documentada, es como si nunca hubiera existido.

¿El inglés es la última lengua franca?

Probablemente. Con la traducción y la interpretación automática mejorando gradualmente, no habrá necesidad de lenguas francas en un mundo electrónico. A largo plazo, el pez de Babel de Douglas Adams [una especie ficticia del libro Guía del autoestopista galáctico, que se introduce en el oído de una persona y traduce todo lo que oye] parece cada vez más plausible.

¿Cómo imagina el mapa de lenguas del mundo en el siglo XXII?

Nunca predigo el futuro cuando hablamos de lenguas. Por lo que sé, ¡para entonces podríamos estar todos hablando marciano! Predecir el futuro de las lenguas significa predecir el futuro de las relaciones de poder entre países, ya sean políticas, económicas, religiosas… La opinión de cualquier vale tanto como la mía. Pero una cosa está clara: el mapa será mucho menos denso, con sólo unas 3.000 lenguas, en lugar de las 6.000 que tenemos actualmente.

Usted suele decir que necesitamos una especie de movimiento ecologista para evitar la extinción de las lenguas. ¿Cree que las personas deberían donar dinero para salvar lenguas igual que lo hacen para salvar ballenas o tigres?

Que exista algún tipo de filantropía parece esencial, pero necesitamos grandes actores. La escala del problema está más allá de las capacidades de las personas de la calle. Si hubiera un premio Nobel para las lenguas, o un evento parecido de alto nivel (similar al premio Templeton para el progreso de la religión), se crearía un nuevo clima que podría estimular la participación a gran escala.

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