El mapa de la radiación del Big Bang

Esta semana, José Antonio López Guerrero comparte con nosotros su espacio de divulgación en RNE, “Entre Probetas” para presentarnos el telescopio Planck, crucial para conocer un poco más el universo del que formamos parte.

Con menos de 400.000 años, el universo primigenio estaba formado por una sopa de protones, electrones y fotones a algo menos de 3000ºC. Tras la unión de protones y electrones, formando átomos –al principio solo de hidrógeno-, empezó a emerger la Luz. Con la expansión del universo, esta luz -esta radiación– fue desplazándose hacia las longitudes de las microondas, un par de grados por encima del cero absoluto -273ºC bajo cero-. Pequeñas fluctuaciones en la temperatura de este fondo de microondas indican regiones con densidad desigual en un universo bebé. Estas pequeñísimas diferencias son, en realidad, el germen de todo lo que conocemos –como estrellas y planetas-, y lo que no conocemos…

En este contexto, el telescopio espacial Planck de la Agencia Espacial Europea (ESA) acaba de elaborar el mapa más detallado hasta la fecha del fondo cósmico de microondas. El mapa supone el procesamiento de los datos recogidos desde este telescopio durante casi año y medio. Representa la luz más antigua conseguida del Universo.

El telescopio Planck fue diseñado con este propósito: elaborar un mapa de todo el firmamento donde se reflejen las fluctuaciones de las ondas captadas con una sensibilidad inaudita hasta la fecha. Estos estudios permitirán hacer un seguimiento de la evolución y expansión del universo desde, al menos, sus primeros años de existencia pudiendo, o eso se pretende, confirmar el modelo cosmológico estándar con gran precisión. Sin embargo, no todo va a ser observar y cantar. Según comenta Jean-Jacques Dordain, Director General de la ESA, de los datos analizados hasta el momento ya se desprende que el mapa del cosmos dista mucho de haberse completado. Y eso que, de momento, la materia y energía oscura se mantienen al margen de estos primeros resultados…

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José Antonio López Guerrero (JAL)

Profesor titular de microbiología de la UAM. Investigador y director de cultura científica del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa.