El impacto de la industria 4.0 en la reproducción asistida

Parecía que profesiones de un alto nivel científico y que a la vez exigen una gran capacidad artesanal estarían a salvo de la robotización. Sin embargo, también estas profesiones se ven amenazadas por el avance de las tecnologías robóticas. ¿Cuáles son estas nuevas tecnologías que pueden automatizar profesiones de alta complejidad? El ejemplo del embriólogo en la reproducción asistida nos muestra los que puede suceder en las profesiones de alta cualificación.

 Nuevas tecnologías en el laboratorio de reproducción asistida

Es la llegada de la genómica ligada a las tecnologías de la información, así como la madurez de la robótica y la nanotecnología la que puede poner fin a este equilibrio de fuerzas que permite un trabajo cualificado y a la vez artesanal en el laboratorio. En este sentido, el ejemplo del embriólogo nos parece un buen ejemplo trabajo altamente cualificado que podría desaparecer debido a la aparición de nuevas tecnologías. ¿Cuáles son estas tecnologías?

En los años 60 Gordon Moore formuló su ley, según la cual, el número de transistores por microprocesador se duplica cada año y su coste se reduce a la mitad cada 18 meses. Este hecho se ha constatado empíricamente y con el proyecto Genoma Humano ha alcanzado también a la secuenciación genética. De hecho, entre 2005 y 2015 el coste de secuenciación de un genoma ha caída de 10.000 dólares a tan solo 1.000.

¿Cómo afecta la cuarta revolución a profesiones técnicas como la de embriólogo? / Imagen: Pixabay

¿Cómo afecta la cuarta revolución a profesiones técnicas como la de embriólogo? / Imagen: Pixabay

Los costes de las nanotecnologías y la robótica también han caído, de modo que un viejo proyecto de los años 90 como la robotización de la inyección intracitoplasmática o ICSI (cuando se inyectan los espermatozoides directamente en el citoplasma del óvulo) es ya viable. Tampoco es ya ciencia ficción la vitrificación o congelación automática de óvulos, por ejemplo, para la preservación de la fertilidad.

También el conocimiento se puede automatizar. Si el momento estrella del embriólogo es la selección de embriones según su morfología y otros factores, algoritmos como el desarrollado por Auxogyn en Eeva  (Time-lapse microscopy and image analysis in basic and clinical embryo development research. Reproductive Biomedicine Online 2013) permiten una predicción muy fiable de la viabilidad de los embriones.

Asimismo, la combinación de tecnología robótica y microfluidos (“lab on a chip”) permite el análisis y monitorización de la salud  de los embriones, identificar  metabolitos y otros biomarcadores, medir el consumo de oxígeno o emplear microfluidos para control de flujo de (nano) bombas y (nano) válvulas.

Las nuevas tareas del robot embriólogo

Entre 2020 y 2025 se espera que estas tecnologías puedan automatizar el manejo de líquidos (pipeteado), mover pequeños volúmenes a voluntad (microfluidos) de forma horizontal, facilitar la punción de folículos asistida por ordenador, permitir la colocación y movimiento seguro de óvulos o detectar el  movimiento flagelar de espermatozoides.

Ya en el terreno de la ciencia ficción, pero dentro de lo plausible, para 2030-2035 se cree  que la tecnología podría manejar automáticamente líquidos y embriones, mover pequeños volúmenes a voluntad en cualquier dirección, hacer biopsias, llevar a cabo un genotipado ultrarrápido y completo o estudiar la viabilidad embrionaria, hacer ecografías asistidas por ordenador e incluso se especula con la potencial creación de úteros artificiales., tal y como informaba The Guardian en su edición del 25 de abril de 2017 . En el mundo animal ya se han conseguido desarrollar, gracias a un equipo japonés que consiguió en 2013 la gestación artificial de una cabra (ver trabajo preliminar de Sakata et al., 1998).

Uno de los corderos antes y después del proceso de gestación artificial Partridge et al./ Imagen: Nature Communications

Uno de los corderos antes y después del proceso de gestación artificial Partridge et al./ Imagen: Nature Communications

No obstante, en todas las industrias y en todos los sectores se han producido fuertes automatizaciones desde la Revolución Industrial y el laboratorio de reproducción asistida no es una excepción. Ahora la tecnología está madura porque las compañías tecnológicas, biotecnológicas y farmacéuticas han invertido en ella. Esto supondrá para los embriólogos una pérdida de empleo. Los que permanezcan en sus puestos de trabajo poco a poco irán perdiendo cualificación y realizarán tareas cada vez más rutinarias, al igual que ha sucedido en otras industrias.

La descualificación en embriología

En 1974 en “Labor and Monopoly Capital Harry Bravermann describió lo que conocemos como el proceso de descualificación del trabajo artesanal. Bravermann se refería al trabajo de los obreros, pero su principio es generalizable a todos los entornos donde la tecnología ha modificado los procesos de trabajo. De acuerdo con Bravermann, los trabajadores poseen una cualificación (lo que los anglosajones llaman skill o craft) que va más allá de las destrezas o habilidades que requiere el desempeño de un trabajo. La experiencia no solamente proporciona el dominio de materiales y métodos, la habilidad de mejorar los mismos, sino una red de conexiones y relaciones sociales dentro y fuera del trabajo que permite solucionar los problemas y retos que el trabajo genera.

Imagen de la portada de la obra principal de Harry Braverman

Título de la obra principal de Harry Braverman/ Imagen: autor

Este hecho no solamente ha sido observado en la fábrica, por ejemplo por el antropólogo Michael Burawoy en los años 70 sino en entornos mucho más tecnificados como call centers o la industria de los videojuegos, de acuerdo con los interesantes trabajos de Bonnie Nardi. De acuerdo con la tesis de Bravermann, cuando se pasa de un modelo de trabajo artesanal a uno más industrializado basado en la estandarización y la repetición, los trabajadores ciertamente se tornan más eficientes, pero esa skill o craft deja de ser necesaria.

Regresando a la embriología, en el laboratorio de reproducción no se ha vivido aún este proceso, pero la industria 4.0 está a punto de iniciarlo: la tecnología ha llegado a un punto en el cual ese trabajo artesanal y de alta cualificación científica se puede automatizar, de manera que es posible que sobren puestos de trabajo y que los que queden sean sometidos al proceso de descualificación de Bravermann.

Carlos Bezos Deleske