Educación: una nueva curva de aprendizaje

Una buena parte de los estudiantes de Educación Superior de hoy son estudiantes no tradicionales, pero ¿están las universidades manteniendo el ritmo de cambio del perfil de los estudiantes y adaptándose a esta evolución? Matthew Small, director general internacional en Blackboard, mira hacia el futuro y nos desvela como centrarse en el alumno está cambiando la forma de la educación.

Un nuevo perfil de estudiante

La economía mundial ha tenido un impacto significativo en el tipo de personas que acceden a la educación superior. Estudiantes formados que buscan reciclarse para mejorar sus opciones laborales, estudiantes extranjeros que buscan el curso perfecto en cualquier lugar del mundo donde se imparta, estudiantes no graduados que necesitan trabajar a tiempo completo para financiar sus propios estudios. Cada uno de estos estudiantes no tradicionales constituye una buena parte de las personas que se encuentran actualmente en educación superior.  Con una fuerte demanda de cursos flexibles, accesibilidad de la información y reconocimiento a nivel internacional de las calificaciones, las universidades están bajo una extrema presión por adaptarse para ser competitivas.

En la última década se ha observado en España un crecimiento importante de la población universitaria de más de 30 años, solo el colectivo mayor de 40 años ha aumentado un 83,3% en el último lustro.

Reclutar y retener a los estudiantes cuando la competencia viene de una oferta  cada vez más amplia de opciones de aprendizaje, significa que los estudiantes tienen voz propia sobre lo que quieren estudiar, cuándo están disponibles para estudiar y dónde quieren estar cuando estudian. El número de estudiantes que asisten a la universidad de forma presencial y entregan sus trabajos en mano es cada más reducido.

Tecnología y universidad

Desde Blackboard señalan que este cambio se pone de manifiesto por la creciente demanda de aprendizaje colaborativo en el entorno online. Un completo proceso de investigación del nuevo entorno educativo, incluyendo pasar tiempo con los estudiantes tanto en clase como en su tiempo libre, reveló que los alumnos son ahora más proactivos en cuanto a la personalización de su propio estudio y se centran en las calificaciones como la guía para su profesión ideal.

bbva-openmind-education-matthew-small

 

Los estudiantes tienen más destrezas de las que nunca han tenido, eligen y esperan tener elección. La tecnología está presente en su naturaleza de estudiantes y se basan en ella para manejar sus vidas. No creen que estudiar deba ser diferente. Si en todos los aspectos de sus vidas pueden manejar un dispositivo, esperan que en su educación también sea pueda.

Algunas universidades apenas han hecho un esfuerzo superficial para actualizar su forma de ofrecer cursos. Utilizan la tecnología como un tablón de anuncios, difundiendo el aprendizaje sin tener en cuenta que los propios estudiantes quieren lideren la actividad. Muchos trabajan dentro de una oferta educativa tradicional y apoyan sistemas que fueron diseñados para servir a estudiantes tradicionales en modelos de aprendizaje tradicionales. Este tipo de estudiantes están ahora en minoría y es, sin duda, un momento para el cambio.

Al ignorar al alumno no tradicional, la universidad puede arriesgarse a afrontar algo más que frustración por parte del estudiante. Sin la flexibilidad necesaria para participar en la actividades de aula invertida (flipped classroom), enviar tareas de forma online o colaborar con estudiantes y profesores a través de Internet, algunos estudiantes se están quedando atrás en su intento de incorporar la educación a sus vidas cotidianas.

Una necesidad importante para la educación centrada en el alumno deriva del aumento de estudiantes internacionales y la tendencia a mezclar y combinar cursos de diversas universidades, incluso a veces de diferentes países, para obtener la educación exacta que el estudiante desea.

Algunas universidades están cambiando la forma en que desarrollan sus cursos, cambiando la forma en que ofrecen clases y cambiando la forma en que se relacionan con sus estudiantes. Mucho de esto se hace a través de la tecnología. El mundo tiene su primera universidad sin papeles, Higher Colleges of Technology en los Emiratos Árabes Unidos, y es solo cuestión de tiempo que otras la sigan. Pero la tecnología no es el líder, simplemente permite a la universidad seguir al estudiante. Tanto si el estudiante es un profesional de 51 años que necesita nuevas certificaciones para mantener la relevancia en su trabajo; una de 44 años que no puede acceder a una capacitación laboral asequible; uno de 19 años que quiere extender sus estudios para adecuar su perfil a la experiencia laboral internacional. El estudiante tradicional se está convirtiendo en una rareza y las universidades que reconozcan eso y satisfagan las necesidades de la nueva generación de estudiantes tendrán éxito en el cambio de forma de la educación para bien.

Por Matthew Small

Director general internacional de Blackboard.