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24 septiembre 2015

Valores en la empresa: RSC como motor del cambio

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En los últimos años, las empresas han acelerado su posicionamiento frente a la sociedad, invirtiendo grandes sumas en conceptos como el reciclaje, el medio ambiente, proyectos solidarios, dinámicas de conciliación laboral, etc.

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¿Las empresas de la Sociedad, o la Sociedad de las empresas?

El concepto de buenismo social tiene una doble vertiente. La empresa como tal no tiene, salvo excepciones, un fin altruista y todos los cambios efectuados en el sentido e interpretación de la RSC (Responsabilidad Social Corporativa) tienen que revertir en un beneficio cuantitativo dentro de las cifras de negocio de la empresa.

Sin embargo, es cierto que los individuos, dado el nivel de crecimiento del mercado alcanzado en la actualidad, demandamos una serie de valores o comportamientos que nos posicionan ante las empresas que nos venden sus productos. Eso permite que se pueda crecer empresarialmente, dentro de unos parámetros basados en la ética, el crecimiento responsable y el respeto de los valores.

 

La sociedad no puede existir sin las empresas, ni éstas pueden funcionar sin una sociedad consumidora. Y esto, en un entorno tan globalizado, supone que las firmas que funcionan ofreciendo productos manufacturados, con el menor impacto medioambiental posible, colaborando en campañas solidarias, y en un entorno laboral óptimo, con empleados satisfechos, etc., son mejor valoradas por el consumidor final. Los diferentes stakeholders, tanto internos como externos (empleados, clientes, proveedores….etc) están en constante relación.

De hecho, la estrategia sobre la RSC está ya presente en los proyectos universitarios, ganando cuota desde los años 80, y desde entonces, la asignatura está dentro de proyectos de grado y postgrado. No solo eso, el debate sobre la mejora de la gestión de las organizaciones, están viéndose regulado por diferentes normas y reglamentos a cargo de instituciones públicas y privadas, y a niveles nacionales e internacionales, como por ejemplo el certificado a great place to work.

Por todo esto, la reflexión podía caer del lado del duende malo y afirmar que, si no hay ganancia final, la RSC no tendría lugar ni sentido. Y por contra, el duende bueno dirá que este proceso de concienciación social es imparable, y que emana del propio comportamiento empresarial, que se ha dado cuenta de que el capitalismo salvaje e incontrolado había que sujetarlo de algún modo. Esta reflexión no deja de ser más que una libre interpretación del dilema de Goodpaster y Mathews. Ampliando, las multinacionales son tan poderosas que puede ser peligroso que se inmiscuyan en terrenos solidarios y sociales y, en caso de hacerlo, sería solo en hipótesis de ganancia asegurada, en busca de un beneficio.

Ya que podemos poner en duda aquello que dijo Rousseau, y considerar si es o no el hombre bueno por naturaleza, al menos quedémonos con el fin último de todo este proceso de optimización organizativa y social, siempre que realmente mejore la situación anterior, a todos los niveles, y para todos los stakeholders, tanto internos como externos.

Francisco José Cano Galán

BBVA

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