7 Dispositivos low-cost para el diagnóstico de enfermedades en países pobres

Cada año, mueren un 1 millón de personas por malaria, más de 4 por infecciones respiratorias, 3 por infecciones intestinales y 5 por SIDA y tuberculosis. Además, otras infecciones trasmitidas por vía sexual y por parásitos en zonas tropicales son responsables de cientos de miles de muertes. Más del 95% de estas muertes suceden en países en vías de desarrollo, tal y como apunta la publicación científica Diagnostics for the Developing World publicada en Nature Reviews en 2004. “Diagnósticos simples, precisos y estables son esenciales para combatir estas enfermedades, sin embargo, por lo general están fuera del alcance de aquellos que más lo necesitan”, denuncian los autores de la publicación.

Tradicionalmente, para un buen diagnóstico y tratamiento se requieren grandes infraestructuras como hospitales o laboratorios. Sin embargo, en los últimos años, se están desarrollando nuevas técnicas para agilizar el tratamiento de las enfermedades que afectan a los países en vías de desarrollo sin depender de grandes infraestructuras sanitarias.

Así, surgen los Point-of-care test (POCT), análisis médicos de bajo coste que proveen resultados casi al instante y que “son la mejor manera para acceder a lugares donde el acceso a la red sanitaria es un reto”, tal y como explica el artículo científico titulado Point-of-Care testing for infectious diseases: diversity, complexity and barriers in Low and middle income countries publicado en Plos One en 2012.

Los POCT permiten obtener rápidamente los resultados de los análisis a los pacientes, de manera que el diagnóstico o la intervención del mismo se realiza desde el primer encuentro clínico. La comunidad científica recomienda que los POCT cumplan con el criterio ASSURED -seguro, por sus siglas en inglés- que es el acrónimo de asequible (affordable), sensible (sensitive), específico (specific), fácil para el usuario (user friendly), rápido (rapid), robusto (robust), sin equipamientos (equipment-free) y entregable (delivered).

La heterogeneidad de los POCT es amplia y se presenta bajo distintos dispositivos. Los hay de primera, segunda y tercera generación. Los primeros se denominan Rapid Diagnostic Test (RDT), son dispositivos muy baratos -de hasta un dólar por test- y en su mayoría cumplen con el criterio ASSURED. Los de segunda generación permiten realizar test amplificados de ácido nucleico (NAAT, por sus siglas en inglés) para detectar el material genético del virus u organismo infectante. Por último, los de tercera generación emplean tecnología móvil. Son, por ejemplo, dispositivos que se pueden conectar a un móvil de gama baja (de tecnología 2G) para enviar los datos a otras fuentes.

He aquí, algunos de los POCTs más recientes (muchos de ellos están en fase de estudio y no se han lanzado al mercado todavía).

 

1. Una sola gota de sangre y hasta 6 enfermedades

Científicos del grupo de investigación Whitesides de Harvard han desarrollado un dispositivo de 25 dólares -que podría ser más barato de producirse en masa, según los investigadores- que permite analizar muestras de sangre o suministros de agua. El dispositivo está pensado para diagnosticar casos de diabetes, malaria y la detección de agentes contaminantes en el agua. En una segunda fase, se podría ampliar el estudio a VIH, ébola, E. Coli, hepatitis, influenza o dengue.

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Créditos: Alex Nemiroski

Una sola gota de sangre (o de agua) basta para que una tira de papel incorporada al dispositivo dé el diagnóstico en cuestión de minutos. El dispositivo se conecta por cable a un móvil que no tiene porque ser de última generación (basta con ser de tecnología 2G) desde el cual se suben los datos a servidores. Así, desde cualquier parte del mundo, otro personal sanitario puede gestionar el diagnóstico y tratamiento del paciente.

 

2. Diagnosticar la anemia falciforme por menos de 1$

Otro alumno del grupo de trabajo de Whitesides de Harvard presentó recientemente un método para mejorar en el tercer mundo el diagnóstico de la anemia falciforme, un crecimiento anómalo de los glóbulos rojos. En los EE.UU, 1 de cada 100 niños detectados con esta patología muere a los 5 años, en cambio, en África el promedio asciende hasta el 70%.

Para tratar esta patología, el científico de Harvard ha creado un método para centrifugar la sangre con un kit sencillo y transportable. Los resultados se saben en 10 minutos y se consiguen a simple vista en función del nivel de flotación de la muestra de sangre. Cada test cuesta sólo 50 céntimos de dólar y todo el artilugio cabe en una mochila. He aquí la presentación del método:

 

 

3. Positivo de ébola en 15 minutos

El mes pasado, la OMS aprobó el uso de un nuevo dispositivo –Reebov antigen Rapid Test– de la empresa Corgenix que permite diagnosticar casos de ébola en tan sólo 15 minutos, tal y como ha publicado NPR. Funciona como un test de embarazo, según sus creadores.

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Créditos: Corgenix Medical Corp.

Sin embargo, fuentes de Médicos Sin Fronteras se han mostrado reacios al uso del dispositivo aludiendo una falta de fiabilidad en los resultados tras falsos positivos. Por otro lado, el dispositivo necesita de la aprobación de la US Food and Drug Administration para poder probarlo fuera del país. A su vez, la OMS está pendiente de la validación de otros dispositivos para mejorar la detección del ébola.

 

4. 5$ para detectar dengue, ébola o fiebre amarilla

El MIT también está investigando un dispositivo de bajo coste -de 5 dólares- que permitiría la detección del ébola, dengue y fiebre amarilla en tan sólo 10 minutos. Una simple gota de sangre basta para confirmar si el paciente se ha infectado. Mediante técnicas de biología molecular se puede saber si la muestra de sangre contiene material genético de alguna de las tres enfermedades. En la actualidad, el aparato está en fase de estudio con animales.

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Créditos: Jose Gomez-Marquez, Helena de Puig, y Chun-Wan Yen

5. Biología molecular

La empresa británica QuantuMDx ha creado un dispositivo móvil –Qpoc Handled Laboratory– que en 10 minutos da resultados sobre ébola, gonorrea, VIH, tuberculosis y malaria. Cuesta 1.000 dólares y los cartuchos para cada análisis alcanzan los 100 dólares. En la actualidad, está en fase de aprobación y los creadores esperan lanzarlo al mercado a finales de año.

Este vídeo promocional de la compañía explica el funcionamiento del aparato que se basa en tecnologías de biología molecular para detectar muestras de ADN de las enfermedades que analiza.

 

 

6. Luchar contra la tuberculosis

Uno de los dispositivos más usados para la detección de la tuberculosis y la resistencia a la rifampicina -antibióticos usado frecuentemente contra la tuberculosis- consiste en el GeneXpert MTB/RIF creado por la Universidad de Medicina de Nueva Jersey, la empresa Cepheid y el Instituto Nacional de la Salud de los EE.UU. A finales de 2010, la OMS avaló el dispositivo para la detección de tuberculosis en países donde la enfermedad es endémica. El dispositivo ofrece los resultados en dos horas y tiene un coste mayor al de los demás dispositivos descritos. Aún así, su uso se ha extendido en Sudáfrica y precisamente a finales de marzo se aprobó el envío de 10 millones de cartuchos al país africano.

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Créditos: Cepheid

7. Un test para el VIH y la hepatitis C

La empresa Medmira -de origen canadiense- asegura ser la única en el mundo que cumple con la legislación vigente de Canadá, EE.UU., China y la Unión Europea para vender sus test de diagnóstico de VIH y hepatitis C que ofrecen resultados de manera instantánea. La compañía provee sus dispositivos a hospitales, laboratorios, clínicas y particulares.  Recientemente, la compañía ha cerrado un acuerdo de 1 millón de dólares canadienses con un holding americano para ampliar los negocios en los EE.UU.

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Créditos: Medmira

La comunidad científica demuestra que es capaz de ensamblar los métodos de detección más punteros en dispositivos de bajo coste. Sin embargo, para erradicar las enfermedades en los países en vías de desarrollo, hace falta también “una inversión constante, voluntad política, un acuerdo entre el sector público y privado, nuevas formas de financiación y un esfuerzo liderado por las necesidades médicas”, tal y como concluye el trabajo académico Diagnostics for the Developing World publicado en Nature Reviews en 2004.

 

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