“Con Facebook y Twitter existe el riesgo de desconectarte de las personas que tienes cerca”

Federico Casalegno busca “reinventar radicalmente las conexiones entre las personas, la información y los lugares”. Dirige el MIT Mobile Experience Lab del Instituto de Tecnología de Massachusetts. Empleando tecnologías de última generación, su laboratorio utiliza dispositivos móviles para desbloquear el potencial del mundo que nos rodea, como un brazalete que incluye un alcoholímetro que alerta a los usuarios si es arriesgado que conduzcan un vehículo. Entonces, a través del teléfono móvil, avisa a otros conductores que estén disponibles y sean de su confianza.

¿Cómo se imagina la conectividad entre las personas, la información y los lugares dentro de 10 años?

Hay una conectividad cada vez mayor entre objetos, que se comunican con otros objetos y con nosotros. Y hay una invasión de hardware en nuestros cuerpos. Estamos sondeando la última frontera, en la que vemos la emergencia de tatuajes digitales y otras tecnologías que se pegan a nuestro cuerpo, probablemente como fase previa a tener la tecnología directamente dentro de nuestro cuerpo. Y esto, por supuesto, genera grandes preguntas y, quizá, oportunidades.

Quizá en el futuro algunas personas sean cyborgs.

Hay muchos trabajos en ese campo, sobre todo en la esfera médica. Las piernas ortopédicas, por ejemplo, fusionan software y bioingeniería para ayudar a personas que han sido heridas. Claramente, es un campo en expansión. Es un área cada vez más interesante para tener en cuenta.

¿Cree que, como ocurre en la película Her, en el futuro nos enamoraremos de sistemas operativos?

Está claro que la humanidad ya está enamorada de la tecnología. De alguna manera, estamos fascinados por la tecnología. Nos gustan estos objetos mágicos y empatizamos con ellos. El auge de los sistemas inteligentes, que pueden hablar, comprender y respondernos, es algo que ya está pasando. El software de reconocimiento de voz, la inteligencia artificial o la web semántica, un sistema que entiende las palabras en su contexto, es algo que está ocurriendo.

La psicóloga y socióloga Sherry Turkle advierte de que los humanos estamos siendo presos de la “ilusión de la compañía” a medida que amasamos ‘amigos’ en Facebook y Twitter. ¿Qué opina?

Asistimos a la expansión de las redes sociales. Básicamente, el 25% de la población mundial pertenece a algún tipo de red social. Pero el hecho de que estemos conectados a otras personas no significa que establezcamos relaciones duraderas, intensas, relaciones humanas sociales. Esa es la clave. Estar conectados no significa tener relaciones humanas, que requieren la riqueza de las interacciones sociales, discusiones, conversaciones, lenguaje corporal. Hay muchas oportunidades para aumentar la conectividad a gran escala, pero al mismo tiempo existe el riesgo de desconectarte de las personas que tienes cerca. Necesitamos descubrir cómo gestionar estas nuevas tecnologías.

¿Cree que tenemos menos contacto humano directo que hace 15 años?

La verdad es que no estoy seguro. Es cierto que podemos llevar a cabo muchas tareas de manera remota, aislados, como responder e­mails o trabajar. Pero al mismo tiempo, empezamos a desarrollar oportunidades de viajar, de conocer a personas cara a cara. No tengo datos concretos para responder a esta pregunta, pero por supuesto que hay riesgo de aislamiento. Existe el riesgo de desconectarse del mundo real. Pero al mismo tiempo puedes estar conectado con personas que tienen el mismo tipo de intereses que tú.

En 2012 usted afirmó que la siguiente frontera de la tecnología es el ‘internet de las cosas’, la comunicación entre dispositivos, y los sistemas vestibles. Dos añosdespués, ¿sigue pensando lo mismo?

La próxima frontera de la innovación es, definitivamente, el internet de las cosas. Creo que en 2008 el número de objetos conectados a internet era mayor que la población mundial. Y esperamos que en 2020 haya 50.000 millones de objetos conectados. No sabemos qué nos traerá toda esta conectividad. No sabemos qué pasará cuando la mesa se pueda comunicar con tu vaso y con tu frigorífico. Pero la clave es que hay un aumento de la conectividad. En cuanto a los dispositivos vestibles, empezamos a ver muchos productos. No sé si los productos actuales son los buenos. El hecho es que la tecnología es cada vez más delgada y más rápida, con diferentes formas, e invade cada vez más nuestro cuerpo. Tenemos la oportunidad de construir experiencias adecuadas para nosotros, como humanos. Nosotros intentamos diseñar tecnologías alrededor de los humanos, no diseñar a los humanos alrededor de las tecnologías. Ese es el desafío. La velocidad de la innovación tecnológica no siempre es la misma que la velocidad a la que podemos integrar y contextualizar en nuestra cultura las cosas que ocurren.

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