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22 enero 2020

Las especies que nuestro planeta perdió en 2019

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Este 2020 se cierra la Década de las Naciones Unidas sobre la Biodiversidad, un empeño que nació en 2011 con la aspiración de frenar la alarmante extinción de especies, en cumplimiento de los objetivos del Convenio sobre Diversidad Biológica. Sin embargo,  a pesar de los esfuerzos por detener la sangría de especies en la que ya se considera la sexta extinción masiva del planeta,  el ritmo de la pérdida de biodiversidad no hace sino acelerar, según la ONU. Repasamos aquí algunas de las especies que en 2019 se unieron oficialmente a la lista de habitantes de la Tierra desaparecidos para siempre.

Pez espátula del Yangtsé

El último ejemplar del pez espátula del Yangtsé se avistó en 2003. Crédito: Muséum d’histoire Naturelle

En los años 70 se pescaban anualmente 25 toneladas de uno de los peces de agua dulce más grandes del mundo. Con sus más de tres metros de longitud y sus 300 kilos de peso, el pez espátula del Yangtsé (Psephurus gladius) era abundante en las cuencas de los dos principales ríos de China. Sin embargo, la sobrepesca devastó la especie, a lo que se unió la fragmentación de los ríos por la construcción de presas, que impedían las migraciones para el desove. En 2003 se avistó el último ejemplar, y en diciembre de 2019 un estudio dirigido por el Instituto de Investigación de las Pesquerías del Río Yangtsé declaró oficialmente que la especie se extinguió entre 2005 y 2010. “Al no existir individuos en cautividad, y no conservarse tejidos vivos para una posible resurrección, el pez debería considerarse extinguido según los criterios de la Lista Roja de la IUCN [Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza]”, escribían los investigadores.

Caracol arbóreo de Hawái

El caracol arborícola de Hawái comenzó a considerarse como especie amenazada en 1981. Crédito: William Swainson

El año 2019 se abría con la noticia de una extinción: el 1 de enero moría George, el último individuo de la especie de caracol arborícola de Hawái Achatinella apexfulva. Este molusco, endémico de la isla de Oahu, comenzó a considerarse como especie amenazada en 1981. Además de la pérdida de su hábitat, una curiosa causa de su declive fue un lejano pariente suyo, el caracol lobo Euglandina rosea, que devora a otros moluscos y que se introdujo en Hawái en los años 50 para controlar las plagas agrícolas. Este invasor ha sido el responsable de la extinción de varios caracoles hawaianos. En 1997 se recogieron de la naturaleza los últimos ejemplares de A. apexfulva en un intento de salvar la especie. El empeño resultó en el nacimiento de George, que en 2011 se convirtió en el último de su especie, para finalmente morir en la Universidad de Hawái a la edad de 14 años.

Tiburón perdido

Los científicos consideran que el tiburón perdido probablemente se extinguió en el siglo pasado. Crédito: Lindsay Marshall

Un caso singular es el del llamado tiburón perdido (Carcharhinus obsolerus), un pez originario del mar del Sur de China: como señalaba el estudio que lo describió en 2019, este animal se perdió antes de ser encontrado. Cuando los investigadores examinaron tres viejos especímenes de museo de lo que se creía era el tiburón poroso (C. porosus), descubrieron que se encontraban ante una nueva especie. Los ejemplares, procedentes respectivamente de Tailandia, Borneo y Vietnam, se capturaron hace más de 80 años. Al no haberse producido nuevos avistamientos desde la década de 1930, los científicos consideran que probablemente se extinguió en el siglo pasado.

Ratón de Bramble Cay

El roedor Melomys rubicola es el primer mamífero extinguido a causa del cambio climático antropogénico. Crédito: Ian Bell/EHP

El roedor Melomys rubicola, un ratón de gran tamaño, ha pasado a la historia como el primer mamífero extinguido a causa del cambio climático antropogénico. Este animal vivía exclusivamente en Bramble Cay, un cayo de arena coralina en el gran arrecife australiano, a donde se piensa que llegó desde Nueva Guinea a bordo de madera flotante, o quizá a través del puente de tierra que antiguamente unía las dos grandes islas. La especie se alimentaba de la vegetación que cubría su minúsculo islote de 250 metros de longitud, pero el aumento de los temporales a causa del cambio climático ha aniquilado su único sustento. En 2009 se avistó el último ejemplar, y en 2019 el gobierno australiano lo declaró oficialmente extinto, aunque cuatro años antes ya había pasado a engrosar la lista de especies desaparecidas de la IUCN.

Ticotico de Alagoas

En el verano de 2019, el mundo se estremecía ante los extensos incendios en Brasil, que en doce meses arrancaban a la selva una superficie de más de 9.000 km2. Y como no podía ser de otra manera, esta pérdida se cobra también su precio en especies. La deforestación es la causa de la desaparición del ticotico de Alagoas (Philydor novaesi), un pájaro que ya era raro cuando se describió por primera vez en los bosques atlánticos de la costa brasileña en 1979. En 2011 se produjo el último avistamiento confirmado, y en 2019 fue clasificado por la IUCN como extinto.

Poouli

Desde 2004 no se ha avistado un poouli. Crédito: U.S. Fish and Wildlife Service/ Paul E. Baker

Otra ave que nos ha dejado oficialmente en 2019 es el poouli (Melamprosops phaeosoma), que solo se encontraba en la vertiente este de la isla hawaiana de Maui. A partir de su descubrimiento en los años 70, se observó un vertiginoso declive de la población debido a las especies invasoras, la depredación y las enfermedades. Los expertos emprendieron una carrera contra reloj para salvar la especie, de la que solo se conocían tres ejemplares a comienzos de este siglo. Uno de ellos fue capturado con la esperanza de encontrarle una pareja para criar, pero murió poco después. Desde 2004 no se ha avistado ninguno, por lo que en 2019 la IUCN lo declaró extinto. Con su desaparición se ha perdido además todo su género, ya que no tiene otras especies emparentadas.

Ranas hondureñas

Craugastor longirostris, una rana del género Craugastor, similar a las desaparecidas. Crédito: Mauricio Rivera Correa

A la presión humana sobre los ecosistemas se unen también otras amenazas que provocan estragos en la biodiversidad. Una de las más letales es la quitridiomicosis, una enfermedad fúngica que está diezmando las poblaciones de anfibios en grandes regiones del mundo. En 2019 un estudio publicado en Science estimaba que el hongo ha sido la causa del declive de al menos 501 especies de anfibios en el pasado medio siglo, incluyendo 90 extinciones. En 2019 dos tipos de ranas se añadieron a la lista de la IUCN de las especies que han dejado este planeta, ambas del mismo género y en el mismo país, Honduras: Craugastor anciano y Craugastor omoaensis.

Javier Yanes

@yanes68

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