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10 julio 2020

El dilema de comprar ‘online’ o en persona para reducir la huella de carbono

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Vivimos tiempos extraños. Tras un confinamiento en el que las rutinas diarias cambiaron radicalmente y las posibles opciones se limitaron mucho, los ciudadanos van recuperando una cierta normalidad en la que vuelven a enfrentarse a decisiones sobre sus hábitos de vida y de consumo, y cómo estos pueden favorecer la sostenibilidad del planeta. Para quienes priorizan reducir su huella de carbono, hacer la compra online o en persona viene siendo un dilema que ha ido cambiando de signo en los últimos años. Un reciente estudio pretende zanjar la cuestión, dando un giro al enfoque de la investigación en este campo.

El sentido común nos dice que una ruta de reparto a domicilio es menos dañina para el medioambiente que los desplazamientos de varios clientes —ya sea en transporte público o en vehículo propio— a las tiendas. De hecho, la mayor parte de los análisis realizados hasta ahora apuntaban a que el comercio online suele generar menos emisiones de dióxido de carbono (CO2), como concluyó un estudio realizado por el Centro de Transportes y Logística del MIT en 2013. Ese equipo encontró un menor impacto ambiental en la distribución de los grandes almacenes online de EE.UU., gracias a su control sobre la eficiencia de la cadena completa de distribución. Sin embargo, una investigación periodística publicada en 2019 contradice “esos beneficios teóricos”, alegando que en la práctica son compensados por factores como las devoluciones y los varios intentos de entrega. 

BBVA-OpenMind-Materia-reducir la huella de carbono-Compra online- 2-Hacer la compra online o en persona sigue siendo un dilema. Crédito: Anna Shvets
Hacer la compra online o en persona sigue siendo un dilema. Crédito: Anna Shvets

Frente a estos resultados contradictorios, un estudio conjunto publicado por investigadores británicos y holandeses ha innovado con métodos para cuantificar la probabilidad de multitud de posibles casos particulares. Han llegado así a la conclusión de cuál es la opción más verde: las tiendas físicas con entrega a domicilio generan una menor huella de carbono, en la mayoría de los casos.

En declaraciones a OpenMind, Sadegh Shamohammadi, investigador principal del nuevo estudio, recalca que han tratado de “encontrar y emplear datos reales obtenidos de estadísticas nacionales, de la industria y de la literatura científica” a fin de que las conclusiones se ajusten a la realidad y puedan tener aplicación práctica.

Simular y cuantificar todas las posibilidades

Los investigadores obtuvieron este resultado tras centrarse en la venta de productos de aseo y limpieza personal y del hogar, considerados bienes de bajo precio (y por tanto al alcance de todo el mundo) y de consumo habitual y frecuente. Esto reforzaba que los resultados del estudio fuesen significativos. Y estudiaron el mercado británico, en el que conviven tres formas predominantes de venta: el comercio tradicional, en el que el consumidor acude a la tienda más cercana por sus propios medios para adquirir en persona el producto y llevarlo a casa; la compra online pura, a través de tiendas virtuales, y la compra online mixta, realizada de manera telemática en una tienda física, cuyo servicio de reparto la lleva al domicilio del cliente. 

Su novedosa aproximación consistió en no analizar el proceso como un todo, sino que distinguía una serie de etapas: transporte de la materia prima a la fábrica, fabricación del producto final y transporte al centro de distribución principal, traslado hasta el centro de distribución local o tienda física y, finalmente, transporte hasta el domicilio del consumidor —una etapa conocida como “última milla” y que los responsables del estudio identificaron como la etapa que generaba las diferencias más significativas en cuanto a emisiones. Al acotar esa etapa crítica también pudieron considerar otras variables implicadas y cuantificar de forma más exacta su influencia: densidad de consumidores en una determinada zona; distancia recorrida; número, peso y volumen de los productos adquiridos; devoluciones y salidas sin compra, y también tiempo de entrega, modo de transporte o tipo de vehículo.

BBVA-OpenMind-Materia-reducir la huella de carbon-o-Compra online- 3La “última milla” es la etapa que genera las diferencias más significativas en cuanto a emisiones. Crédito: KaiPilger
La “última milla” es la etapa que genera las diferencias más significativas en cuanto a emisiones. Crédito: KaiPilger

Finalmente, los investigadores realizaron 100.000 simulaciones para contemplar todos los posibles casos, siguiendo un enfoque probabilístico. El resultado fue que, en conjunto, la compra online pura genera casi el doble de emisiones (de gases con efecto invernadero) que el comercio tradicional y entre dos y cinco veces más que la compra online mixta, que fue el método con menor impacto medioambiental en la mayoría de los casos. 

El decisivo impacto de “la última milla”

Los dos factores más influyentes resultaron ser la cantidad de productos adquiridos y la distancia a recorrer de ida y vuelta entre el centro de distribución local/tienda física y el domicilio. En el caso del comercio online esta distancia es apreciablemente mayor y además en muchos casos no se puede optimizar la ruta de reparto ni concentrar las entregas —dado que uno de los aspectos más valorados de este tipo de venta es, precisamente, la inmediatez de entrega, muchas veces en el plazo de 24 horas independientemente del volumen y cantidad de productos adquiridos. Tal y como lo explica Shahmohammadi a OpenMind, “nuestro análisis también concluyó que sustituir los vehículos de reparto convencionales por bicicletas eléctricas reduciría hasta en un 42% las emisiones”.

BBVA-OpenMind-Materia-reducir la huella de carbono-Compra online- 4-Sustituir los vehículos de reparto convencionales por bicicletas eléctricas podría reducir hasta en un 42% las emisiones. Crédito: Norma Mortenson
Sustituir los vehículos de reparto convencionales por bicicletas eléctricas podría reducir hasta en un 42% las emisiones. Crédito: Norma Mortenson

A este respecto, el estudio también examinó las diferencias en las emisiones de gas invernadero asociadas a esa ultima etapa para el comercio tradicional entre Reino Unido, Holanda, China y EE.UU. —cuatro escenarios donde el modo de transporte más empleado es respectivamente a pie, en bicicleta, en autobús y en coche. En los dos primeros casos, las emisiones son nulas, mientras que, en el extremo opuesto, acudir en coche, sobre todo cuando las distancias son considerables —como sucede en el caso de los centros comerciales norteamericanos—, el impacto casi es equiparable al del reparto del comercio online.

Entonces, ¿cuál es la solución ideal? A la vista de los resultados ofrecidos por el estudio, la mejor opción sería apostar por el comercio tradicional, en los casos en que el cliente pueda desplazarse a la tienda sin usar un vehículo contaminante; o si no, más en general, optar por la compra online mixta. Sin embargo, Shahmohammadi advierte que “nuestros resultados generales son válidos y se ajustan a la realidad para el tipo de productos analizados y en el caso de Reino Unido”. 

No hay un método bueno o malo por sí mismo

Dada la gran cantidad de variables implicadas para cada compra, y las circunstancias cambiantes de cada comprador, una alternativa podría ser implementar una aplicación que contemplase todas estas variables y ofreciese al consumidor la posibilidad de comparar la emisiones que generaría en cada modalidad la adquisición que pretende efectuar. Algo que a juicio de Shahmohammadi “es una buena idea”, que sin embargo choca con que “hoy en día no está disponible la información detallada de los distribuidores online para desarrollar dicha herramienta”.

Más allá de las conclusiones generales del estudio, y de lo que sería idóneo en cada caso particular, este análisis también arroja luz sobre cómo optimizar desde un punto de vista medioambiental la compra, con solo aplicar sencillas medidas o modificar algunos hábitos. En el caso del comercio tradicional, el investigador recomienda “utilizar modos de transporte menos contaminantes y aprovechar otros desplazamientos, por ejemplo hacer la compra de vuelta del trabajo”. Y en cualquier caso, Shahmohammadi advierte de la importancia del “número de productos adquiridos en cada compra. Cuantos más se compren de cada vez, menor será el impacto”. Planificar la compra con antelación para concentrarla en un único desplazamiento o envío, por tanto, puede tener más peso que el método de compra elegido. 

BBVA-OpenMind-Materia-reducir la huella de carbono-Compra online-5-El cliente puede minimizar el impacto de la última milla si selecciona la entrega en una punto de recogida cercano a su casa. Crédito: Photomix Company
El cliente puede minimizar el impacto de la última milla si selecciona la entrega en una punto de recogida cercano a su casa. Crédito: Photomix Company

“En el caso de la compra online pura, es decisivo —explica el investigador— esperar a llenar de forma significativa la cesta de la compra virtual en lugar de solicitar la entrega de cada producto en el momento. Algunos estudios previos han mostrado que la opción de entrega rápida afecta a la optimización de la ruta de los vehículos de reparto”. El cliente también puede contribuir a minimizar el crucial impacto de la última milla si selecciona la opción de entrega en una punto de recogida (tienda o taquilla) cercano a su casa. Y además, a juicio de Shahmohammadi, los responsables de los comercios online pueden poner de su parte “tomando medidas para prevenir el número de entregas fallidas y de devoluciones”.

Miguel Barral

@migbarral

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