Cambio climático-social

El cambio climático puede y debe actuar como catalizador del cambio social. Si no nos adaptamos como sociedades a los nuevos requerimientos ambientales, parte de la población perecerá en catástrofes de mayor frecuencia y envergadura que aquellas a las que históricamente estábamos adaptados como especie.

Frenar el cambio climático con un cambio social

Hemos creado armas, herramientas y múltiples palancas tecnológicas que tienen escala de fuerzas geológicas, capaces de desenraizar los macroequilibrios que la biosfera fue creando a nivel planetario durante millones de años. No podemos seguir comportándonos como tribus a las órdenes de caciques. Continuar aceptando dogmas tribales, primitivismos, sacrificios de los mejores y autoritarismos implícitos y explícitos, son asesinatos autorizados de nuestra especie, un suicidio de la civilización misma. Tenemos que sobrepasar de una vez por todas nuestro pasado, construir no un mosaico de países continentes, sino un muy interconectado mundo globalizado, informatizado, que salte metamórficamente sobre nuestros biologicismos carnívoros y atavismos totémicos. Un mundo donde se tenga como principal valor la información, la diversidad y la sostenibilidad. Ello implica un cambio social fluido, permanente, no traumático, pero profundo. Por ahora no lo estamos logrando.

Unsplash/ L.W.

Imagen: Unsplash/ L.W.

Y esto lo tenemos que hacer bajo el imperio de nuevos comportamientos de la atmósfera, océano y  biosfera que se producen bajo el cambio climático. Tenemos ahora que construir-deconstruir el mundo empleando a fondo nuestra mente prospectiva, enfocada en los hechos mediante un parlamentarismo global fluido, que implique la aceptación sin reticencias del cambio social e interrelaciones mundiales de mucha mayor sabiduría. O nos hacemos más sabios socialmente o pereceremos en masa, víctimas de nuestra propia inteligencia, desorden colectivo que pretende ser domado con arrogancia individual. “Dadme una palanca y moveré al mundo”, está bien Arquímedes.  Pero mira dónde la sustentas y no destruyas tu punto de apoyo.

Globalización vs Tribu

¿Qué construimos? ¿Un tribalismo global o una globalidad antitribal? ¿Qué construimos? ¿Mitos, refundando pasado o civilidad, proyectando esperanzas? Actualmente, nuestro empeño colectivo es más anárquico que racional, porque lo que torpemente intentamos es rehacer nuestro tribalismo de escala local ampliado a nivel planetario. Y eso es un serio error de escala. Debemos aplicar los principios dialécticos de Hegel, uno de los cuales afirma que “los cambios cuantitativos determinan los cualitativos y viceversa” Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1977). Phenomenology of Spirit. (Clarendon Press). No se trata de pretender ahora funcionar en países-continentes, como alguna vez pretendimos actuar dentro de la tribu, en la ciudad-estado, en los reinos, imperios o países. Ahora, luego de la explosión demográfica, somos masas mucho más grandes de seres humanos habitantes de extensos territorios con leyes unificadas y cierto sentido de pertenencia. Esas entidades, no pueden cultivar en su interior los mismos comportamientos que en su origen impulsaron nuestro ordenamiento en manadas, entre otras cosas, territorialistas, caníbales y jerárquicas. Ese biologicismo retenido es fórmula, para que esas masas de seres humanos choquen entre si y se destruyan. Tiene que haber una refundación, una metamorfosis y dejar dentro y atrás la bestia que fuimos. Nacería una nueva mariposa, otro Ser, que descansaría un tanto más en lo divino y no tanto en lo biológico de nuestra hechura.

Ciencia y conciencia

Podrá pensar el lector que este artículo va derivando hacia la fe, no hacia lo científico. Pero no, la ciencia no alcanza. Hace falta sublimación, creencia además de ciencia. Cuando aún vemos algunos guerreros danzarines alrededor del tótem, pero portando portafolios con botones rojos en lugar de hachas, creemos que hay que proceder a una refundación humana, dejar ya de pedir sangre para aceitar el chirriante mecanismo ingenieril de la civilización. Así, quedaríamos en haber sido un malgasto, un suspiro de las estrellas.

Los principales factores para el cambio son la tecnología y la pedagogía. La primera per se no es mala ni buena. Todo depende del jinete. La tecnología se ha convertido en el factor más dinamizador del mundo, entendido éste, El Mundo, por lo que nosotros los humanos comprendemos y hemos hecho del planeta Tierra. Hemos avanzado en comprenderlo, tantos seres humanos pensando y recorriendo los caminos…pero el mundo no se comprende desde la lengua materna, ni desde el terruño, ni desde los acomodos en la patria, ni bajo la acotación  de cerebros de monos que se transmiten parte de sus informaciones. El mundo se entiende cuando la pedagogía apunta en la dirección apropiada de educación, de formación y no de deformación, y el individuo se encuentra a edad temprana con un maestro que abra ventanas,y no solo con escribas que cierren puertas. El mundo se comprende cuando el maestro evita los grandes tropezones y luego el individuo gatea en el bilingüismo, balbucea en el multilingüismo, viaja profusamente, tiene internet a un click y se adoptan distintos ángulos latitudinales de observación, rotos los anclajes del acomodo a la aldehuela (aldea pequeña), impidiendo al pensamiento embotellarse en una frontera, un país, una especialización…

El mundo se comprende cargando cada uno su cruz, pero transitando por el sendero de la multiculturalidad, el multilingüismo y con nuestras extendidas capacidades cerebrales en diversos aditamentos para acumular, procesar y enviar conocimiento, que no solo información.

Hemos intentado hablar de evolución cultural plena de tecnología, saltando ya sobre nuestra biología, pero buscando las raíces de nuestra estirpe. ¿Logramos decirlo?

Una reflexión final

Cambio Climático toca a la puerta, no debe abrirle un mono constructor de rascacielos, vestido, depilado y perfumado, cuidadosamente entrenado para ocultar que lo que le preocupa no es ser o no gentil, sino tener o no misil y cuándo va al recibidor a abrirle al que llama, lo que más le preocupa es poner detrás de la puerta su portafolio con los botones rojos.

Al cambio climático no hay quien lo engañe, va a entrar de todas formas por cualquier ventana rota. Hay que recibirlo como un nuevo inquilino. El picaporte lo debiera accionar gentilmente un ser humano que se haya acercado unos pasos al Ser.

         Andrés R. Rodríguez