Buscando a los héroes de la ciencia

Algunos de los hitos más importantes del progreso científico han tenido lugar en el último año: el hallazgo del bosón de Higgs, la secuenciación del ADN Denisoviano o la primera clonación de células madre  humanas. A pesar de la amplia difusión que estos y otros casos han tenido en los medios de comunicación, no es fácil ponerle cara a muchos de los científicos responsables.

Todos los científicos son héroes, o al menos, realizan una labor heroica: experimentan un apasionante viaje hacia el conocimiento, aunque el resto de la sociedad no siempre llegue a conocer todos los detalles de sus periplos. Paradójicamente, “el viaje del héroe” es una de las técnicas narrativas más explotadas por los guionistas de Hollywood y, sin embargo, cuando se trata de contar las historias que hay detrás de nuestros científicos, la teoría no se aplica. A menudo, la información sobre ciencia se olvida del aspecto que más interés nos despierta a todos: la cara humana.

El artículo The Decline Of The Scientistic Hero, de Roger Highfield, publicado en Edge.org, expone de manera brillante algunos de los argumentos que evidencian la necesidad de empezar a conocer el lado más heroico de nuestros científicos”.

En el mundo de la ciencia, los rostros más importantes para el avance de la sociedad de las próximas décadas están demasiado escondidos en sus laboratorios. Por eso, un grupo de exitosos empresarios de Internet (entre ellos el cofundador de Google Sergey Brin  y el fundador de Facebook Mark Zuckerberg) ha decidido sacarlos de sus reducidos círculos y darlos a conocer. Una pequeña dosis de estrellato y una recompensa de 3 millones de dólares son las herramientas que utilizarán desde Silicon Valley para cumplir su objetivo: “convertir a los científicos en celebridades de la vida moderna”.

The Breakthrough Prize in Life Sciences es el nombre que ha recibido este galardón, que se entregará por primera vez en 2013 a 11 científicos de diferentes disciplinas. Algunos de los descubrimientos que les han hecho merecedores de este premio son avances tan importantes como esquematizar las enfermedades hereditarias en los humanos (David Botstein),  la investigación en los extremos de los cromosomas y cómo se relacionan con el cáncer (Titia de Lange) o la investigación en los genes que reprimen los tumores (Bert Vogelstein).

Sin duda, la herramienta más poderosa para vender la magia de la ciencia son sus propios héroes, que permiten viralizar las ideas y el progreso científico. Y no es sólo una cuestión de marketing: “que la sociedad conozca lo que está haciendo la ciencia es fundamental para que la democracia moderna funcione”, tal y como explican desde Edge.org.

A pesar de que iniciativas de este tipo sirven eficientemente para ponerle un rostro al avance científico, ¿qué ocurre con los equipos colaborativos y los proyectos cada vez más interdisciplinares en los laboratorios científicos? ¿Es esta una manera eficiente de “crear” héroes para la ciencia? Desde OpenMind te invitamos a compartir tus reflexiones con nosotros y conocer en nuestra web a muchos de esos héroes que ya forman parte de nuestra comunidad.