Avances en la cura del Alzheimer

El ritmo de vida actual en el que estamos inmersos, donde vivimos el presente de forma tan intensa, hace que no pensemos lo suficiente en nuestro futuro, que no nos demos cuenta como sociedad de múltiples noticias que, si nos detenemos un poco, son extraordinariamente negativas.

Algo está pasando: las enfermedades del sistema nervioso suponen ya la cuarta causa más frecuente de muerte en España; el pódium lo lideran las enfermedades del sistema circulatorio, subcampeones, los tumores, y medalla de bronce para las afecciones respiratorias.

Según un reciente estudio de la revista Neurology, el número de personas con Alzheimer podría triplicarse en los próximos 40 años. Asusta, ¿verdad? El estudio lo ha realizado el Institute for Healthy Aging de Chicago; no espera un aumento de la afección en la humanidad de esta enfermedad por sí misma, sino por el envejecimiento de la población, por el incremento de la calidad de vida. La generación del Baby Boom envejece. Según esta investigación, en España, a día de hoy, hay 400.000 personas con Alzheimer, y debido al aumento de la esperanza de vida, podría incrementarse mucho, en pocos años.

La enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente de demencia; es una enfermedad neurodegenerativa, cuyo principal síntoma es la pérdida progresiva de la memoria. Se caracteriza por una disminución cognitiva de las actividades diarias, con alteraciones varias, psicológicas y del comportamiento, aparte de trastornos del sueño, depresión, psicosis, agitación… La enfermedad viene producida por la pérdida de neuronas y sinapsis (la relación o puntos de contacto entre las terminaciones de las células nerviosas), principalmente en las regiones del cerebro relacionadas con la memoria.

Es una enfermedad incurable, y a día de hoy, casi impredecible. En los últimos años, la vía de investigación que más directamente está atacando a  la enfermedad, es el uso de unos biomarcadores, que sean fiables, para llegar a discernir, que personas tienen más probabilidades de desarrollar la enfermedad. Estos avances, han llegado a conclusiones, todavía cogidas con alfileres, pero que en diversos estudios se ha podido comprobar que, la presencia de niveles altos de cuatro proteínas específicas en ciertos individuos, junto a valores bajos de otras tres proteínas,  se puede considerar el mayor predictor de la enfermedad a día de hoy.

La importancia de estos biomarcadores es máxima —y la vía de investigación sigue exactamente este camino— al ser la única forma de poderse anticipar, y poder identificar los cambios que se producen en las fases más incipientes de esta enfermedad, que permita buscar soluciones para intentar revertir la misma, antes de que avance demasiado, en su evolución y afección cerebral.

Cuestión reseñable es el desarrollo de la vacuna Euroespes EB101, gracias a un grupo de científicos españoles, dirigidos por el doctor Ramón Cacabelos.  En síntesis, la enfermedad de Alzheimer es un trastorno complejo, en el que pueden intervenir cientos de genes, diversas disfunciones previas… pero, como origen de todo tiene la principal neuropatología en la acumulación de péptido amiloide beta (una proteína), que produce, entre otras cosas, la reducción del volumen cerebral total y daños específicos en el hipocampo; neuroinflamación, gliosis (diversas células, como los astrocitos, que se acumulan en zonas donde ha habido daño neuronal).

En definitiva, como resultado se produce un déficit neurotransmisor, que es lo que explica la situación que todos conocemos, viendo los síntomas producidos en personas que hemos podido conocer en alguna fase más o menos avanzada de esta enfermedad.

En este estudio todavía incipiente, realizado sobre ratones transgénicos, se han buscado resultados a través de dos vías: una preventiva y otra paliativa. Los ratones fueron inmunizados con diversos compuestos proteínicos, y los resultados fueron la disminución de los depósitos de proteínas en el hipocampo. Esto ya puede considerarse un gran avance para la aplicación futura de la vacuna en humanos.

Esta vacuna EB101 no desarrolla la respuesta autoinmune que sí han desarrollado otros proyectos de vacunas previamente estudiadas; siendo cautos todavía, podemos estar en la génesis de la posible curación de esta enfermedad. No sólo podría evitarse el depósito de proteínas que comienza con el desarrollo de la enfermedad, sino que podría llegar a revertirse incluso el progreso neurodegenerativo.

Esperanzas para quienes sufren en directo el Alzheimer, para sus familias, y quizás, para muchos de nosotros.

Francisco José Cano

Analista de Riesgos, BBVA, Madrid (España)