El cerebro sensorial aumentado. Cómo conectarán los humanos con el internet de las cosas

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El internet de las cosas parte de la premisa de la ubicuidad de entornos dotados de sensores. Sin los sensores, los motores cognitivos de este mundo, lleno de dispositivos activos, estarían ciegos, sordos y mudos y no podrían dar una respuesta relevante a los acontecimientos del mundo real que pretenden aumentar. La última década ha sido testigo de un sinfín de avances, gracias al modo en que los sensores tienden a sacar partido de la ley de Moore. En este sentido, parece haber una creciente proliferación de sensores de todo tipo y en todas partes, lo que indica una fase de transición inminente cuando estén bien conectados en red, del mismo modo que fuimos testigos de un cambio fundamental en nuestra interacción con los ordenadores cuando aparecieron los buscadores web. Este cambio creará un sistema nervioso electrónico continuo que cubrirá el planeta. Por lo tanto, uno de los principales retos de la comunidad computacional actual radica en cómo integrar este sistema de sensores «omnisciente» y en rápida evolución en la percepción humana. Este artículo aborda algunos aspectos de esta revolución en ciernes a través de varios proyectos recientes o en desarrollo de mi grupo de investigación y el MIT Media Lab, que enfocan esta cuestión desde diferentes perspectivas.