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07 mayo 2014

Arte con un toque personal

Arte | Humanidades | Mundo digital | Tecnología
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por Paul DiMaggio

Las artes escénicas, los museos y los restaurantes son quizá menos vulnerables al impacto de internet por dos motivos. El primero es que su atractivo es sensual. No hay facsímil digital que satisfaga nuestro deseo de ver a un bailarín actuar, de escuchar música en directo, de estar en presencia de una gran obra de arte o de degustar una comida recién hecha. El segundo es que, debido a la dificultad de hacer muy rentables las representaciones y las exhibiciones, en casi todo el mundo estas actividades se han dejado en manos de instituciones públicas o sin ánimo de lucro que son por lo general menos dinámicas en su reacción a los cambios externos (DiMaggio, 2006). De hecho, en Estados Unidos al menos, teatros, orquestas y museos se han mostrado vacilantes a la hora de abrazar las nuevas tecnologías. Casi todos los que participaron en un estudio reciente realizado en 1.200 organizaciones que habían recibido ayudas de la Agencia Federal de las Artes estadounidense declararon que sus organizaciones tenían sitio web, usaban internet para vender entradas y colgar vídeos y mantenían una página en Facebook. Sin embargo, tan solo una tercera parte tiene a un miembro de su plantilla a tiempo completo para que se ocupe casi exclusivamente de asegurar la presencia de la institución en la web, lo que sugiere un compromiso de alguna manera limitado con los medios sociales (Thomas y Purcell, 2013). En suma, pues, parece que, al menos en Estados Unidos, las organizaciones culturales sin ánimo de lucro convencionales han abrazado internet, pero de forma marginal.

No hay facsímil digital que satisfaga nuestro deseo de ver a un bailarín actuar, de escuchar música en directo, de estar en presencia de una gran obra de arte o de degustar una comida recién hecha

Y, sin embargo los márgenes son los más interesantes si pensamos en la influencia potencial de internet en las artes. Consideremos por ejemplo el MUVA (Museo Virtual de las Artes), un museo virtual de arte contemporáneo con sede en Uruguay y dedicado en exclusiva a la obra de artistas uruguayos. Este edificio impresionante desde el punto de vista arquitectónico (existe únicamente online) ofrece diversas exposiciones a la vez. El visitante usa un ratón para desplazarse por la exposición (debe llevar el cursor hacia el extremo derecho o izquierdo para moverse con rapidez o hacia el centro para hacerlo más despacio, y hacer clic para acercarse a una imagen o consultar documentación) de manera muy similar a como se haría en un espacio físico. La web también cuenta con affordances que los museos físicos no tienen, como la posibilidad de cambiar el color de la pared en que está colgada la obra de arte. Sin duda, no se trata de una experiencia museística verdadera —uno tiene escaso control sobre su distancia respecto al cuadro, los periodos de latencia son muchos y la navegación resulta en ocasiones lenta—: pero proporciona la oportunidad de ver arte fascinante que de otro modo resulta inaccesible, y los avances tecnológicos casi con toda probabilidad asegurarán que la experiencia sea más apasionante aún en pocos años.

MUVA, Uruguay

Estos avances, que podrían aumentar de forma drástica la, en la actualidad minúscula, proporción de fondos museísticos expuestos al público (en lugar de almacenados) será importante para las personas que acostumbran a ir a museos y a quienes interesa el arte. Pero su impacto cultural será modesto, porque aquellos que van a museos de forma habitual y asisten a representaciones de artes escénicas constituyen una porción relativamente pequeña y, al menos en determinados países, decreciente de la población. Dicho descenso, debemos decir, es anterior a la era de internet y no puede atribuirse a la expansión del uso de las tecnologías.

Lee más sobre este asunto en el artículo de Paul DiMaggio La influencia de internet en la producción y el consumo de cultura. Destrucción creativa y nuevas oportunidades

Ventana al Conocimiento

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