Alan Turing y el sueño de la inteligencia artificial

Alan Turing (1912-1954) está considerado como uno de los científicos más extraordinarios del siglo XX. Fue un matemático, lógico, criptógrafo, filósofo, maratonista y corredor de ultra distancia, que pasó a la historia por sentar las bases teóricas de la informática. Además, durante la II Guerra Mundial tuvo un papel fundamental para que los aliados pudieran descifrar el código de las comunicaciones secretas de los nazis. Entre la larga lista de méritos que hoy se le reconocen, hay uno que es más cuestionable: ¿Fue realmente Turing el padre de la inteligencia artificial?

Entre los sueños más largamente acariciados por la ciencia, el de lograr máquinas o robots inteligentes es uno de los más antiguos. Ramon Llull, por ejemplo, expresó en su Ars Magna (1315) la idea de que el razonamiento podría implementarse de manera artificial en una máquina. En un artículo publicado en 1936, Alan Turing introdujo un artilugio teórico basado en el principio de que una máquina puede imitar a cualquier otra máquina: eso es lo que se denomina una “máquina de Turing”.

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Imagen: Estatua de pizarra de Alan Turing en Bletchley Park Crédito: Jon Call

Si existe alguna esperanza de conseguir máquinas que sean “inteligentes”, en el sentido de que sus razonamientos y los resultados que proporcionen no se puedan distinguir de los propios de los humanos, estas serán algún tipo de computadora. Y como el funcionamiento de las computadoras se basa en última instancia en el modelo de las máquinas de Turing, podremos decir que Turing fue un precursor de la inteligencia artificial.

Más tarde Alan Turing se aventuró a manifestarse acerca de cuándo podría decirse que se habían construido máquinas que, efectivamente, pensaban. En 1950 publicó un artículo en la revista de filosofía Mind, titulado “Maquinaria de computación e inteligencia”, en el que escribió: “Creo que aproximadamente en los próximos cincuenta años será posible programar computadoras para que puedan desarrollar el juego de imitación tan bien que un interrogador medio no tendrá más del 70% de probabilidades de realizar la identificación correcta después de 5 minutos de preguntas. Sobre la cuestión inicial, ‘¿Pueden pensar las máquinas?’, creo que no posee el suficiente sentido como para que merezca discutirse. Sin embargo, pienso que al final del siglo el uso de palabras y de opiniones razonadas de tipo general se habrá modificado tanto que uno podrá hablar de máquinas que piensan sin esperar que le contradigan”.

Las máquinas que piensen como seres humanos aún no han llegado, más de sesenta años después de que Turing escribiese su artículo, aunque él fue lo suficientemente precavido como para que podamos aceptar que las máquinas que hoy existen se acercan a poseer inteligencia tanto como él sugería.

>> En su ensayo para OpenMind “El pasado es prólogo: futuro e historia de la ciencia” José Manuel Sánchez Ron concluye:

Y de lo que, en mi opinión, ni hay duda es de que con sus trabajos y predicciones tanto Von Neumann como, más aún que este, Turing y Wiener favorecieron no solo la llegada de las modernas computadoras sino también el establecimiento de la “inteligencia artificial” –un término acuñado en 1955 por John McCarthy– como un campo de gran interés. En este sentido, intervinieron en el futuro.

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