Al-Andalus siglo X: inicio de la Astronomía en España

Entre los siglos X y XV brillaron en los diferentes reinos de la península ibérica una serie de nombres ligados a la astronomía. Así, antes del cambio de milenio desarrollaron su actividad Maslama al-Mayriti y Lupito de Barcelona (también llamado Sunifredo). No fueron los únicos: Al-Zarqali (Azarquiel), Abu Muhammad Jabir ibn Aflah (Geber), Isaac ben Sid (Rabiçag), por citar unos pocos, también brillaron con luz propia. Muchos se encontrarían en la órbita de Toledo y sus dos escuelas de traductores (siglos XII y XIII, dominada esta última por la figura de Alfonso X El Sabio). El ejemplo terminal de la ciencia hispano-musulmana será Al-Qalasadi en el siglo XV, poco antes de la conquista del Reino de Granada en 1492. Para entonces, ya se habrían desarrollado potentes universidades más al norte, tanto en España como en otros países europeos, que habrían recogido la antorcha del conocimiento greco-romano e iniciado una revolución cultural con el Humanismo y el Renacimiento. En cualquier caso, ¿en qué contexto aparecieron todos estos individuos?

La rápida expansión islámica, iniciada en el año 622, alcanzó la península ibérica en el 711. La conquista del reino visigodo terminaría en el 726, siempre bajo el impulso de los califas Omeyas, cuya capital se encontraba en Damasco. Tras el cambio de dinastía, los últimos miembros crearían el emirato independiente de Córdoba, que duraría entre el año 756 y el 929, para convertirse en califato hasta 1031. Posteriormente se dividiría en una serie de reinos menores o de Taifas, que quedarían en la práctica impotentes ante el empuje militar de los reinos cristianos del Norte o las invasiones almorávide (desembarco en 1086) y almohade (desde 1145), empujadas por un gran celo religioso. Sin embargo, las distintas cortes llegaron a fulgurar de manera extraordinaria en diferentes momentos, especialmente en el aspecto cultural.

El esplendor intelectual del Califato de Córdoba

La Córdoba califal fue una de las mayores ciudades de su época, rivalizando con Constantinopla, localizada en el otro extremo del Mediterráneo y llegando a ser un foco cultural de primera magnitud. La biblioteca del califa Al-Hakam II (915 – 976) llegaría a reunir cientos de miles de volúmenes, según las crónicas. Desgraciadamente, tras su muerte sería expurgada y dispersada. Muchos de sus textos científicos serían condenados a la destrucción en el año 979 por su chambelán Almanzor, líder militar que llegaría a ser de facto el responsable del gobierno. Así, tres años después de fallecer el califa y siendo menor de edad el heredero Hisham II, se perdió una colección insustituible.

En cualquier caso, el periodo califal dio inicio a la gran ebullición cultural de la península ibérica. La astronomía, como no podía ser de otra manera, fue partícipe indispensable de la misma y de hecho es posible identificar el iniciador de la actividad astronómica en Al-Andalus: Maslama al-Mayriti [1] o Majriti, cuya vida transcurrió entre la primera mitad del siglo X y el año 1007 o 1008. Nació en Madrid, ciudad creada a partir de una fortaleza construida por el emir Muhammad I con objeto de proteger las fronteras de la Marca Media frente a los ataques de los reinos cristianos. Celebrado como una de las personalidades más brillantes de la Córdoba califal, Al-Mayriti fue llamado el “Euclides andalusí”, y creó una influyente escuela que incluyó a astrónomos y matemáticos como Ibn al-Saffar, Abu al-Salt, Ibn al-Samh, Said al-Andalusi, Ibn Barguth, al-Kirmani, Abu Muslim Ibn Khaldun, Abu Bakr ben Bashrun y Al-Turtusí (un conocido especialista en teoría política), algunos de ellos estudiantes directos del madrileño.

Al-Mayriti [2] mejoró traducciones anteriores de Claudio Ptolomeo (un influente erudito greco-romano, que vivió en la Alejandría imperial del siglo II, y que nos legó el “Almagesto”, un conocido tratado de astronomía, y “Geografía”, un influyente texto sobre esta disciplina), especialmente su tratado sobre el planisferio, probablemente de versiones en árabe, y resumió unas tablas sobre los movimientos de los planetas llamadas “Sindhind”, cálculos realizados por el ilustre al-Juarismi en el Bagdag del califato de la dinastía abasí unos 150 años antes. Esta labor la ejecutó junto con su estudiante al-Saffar, y ha llegado hasta nosotros por las versiones latinas de Petrus Alfonsi y de su estudiante Abelardo de Bath. En el proceso de trasladar las posiciones de referencia desde Oriente hasta Al-Andalus, necesario para la confección de las tablas astronómicas, estimó las dimensiones del Mediterráneo con un resultado sensiblemente inferior al del alejandrino, aunque el nuevo valor solo sería aceptado en el mundo andalusí y Ptolomeo mantendría su hegemonía en esta cuestión hasta el siglo XVI. Al-Mayriti además introdujo técnicas de triangulación y cartografiado en sus escuela y por ende en la península. Sus observaciones estelares, usando la estrella Regulus como referencia, le permitieron determinar que la precesión de los equinoccios, un fenómeno producido por el cambio de la orientación del eje de rotación terrestre en un ciclo de casi 26 000 años, había provocado una variación de más de 13 grados respecto a las posiciones medidas en el siglo II por Ptolomeo. Como inicio de una escuela, no se puede calificar más que con el apelativo de brillante.

David Barrado Navascués

CAB, INTA-CSIC
Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC, Madrid)

Referencias

[1] Su nombre completo fue Abū al-Qāsim Maslama ibn Aḥmad al-Ḥāsib al-Faraḍī al-Majrīṭī

[2] Casulleras, J., “Majrīṭī: Abū al-Qāsim Maslama ibn Aḥmad al-Ḥāsib al-Faraḍī al-Majrīṭī”. En “The Biographical Encyclopedia of Astronomers”, Thomas Hockey et al. (eds.), Springer Reference. New York: Springer, 2007, pp. 727-728